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Un agricultor tropezó con un mosaico bajo su campo y descubrió una de las mejores villas romanas de Europa: hoy es Bien de Interés Cultural de Palencia

Declarada Bien de Interés Cultural desde 1996, esta maravillosa villa guarda algunos de los mosaicos romanos más impresionantes que podemos encontrar.

La villa romana escondida en Palencia que guarda el mejor conjunto de mosaicos de Europa

La villa romana escondida en Palencia que guarda el mejor conjunto de mosaicos de Europa / Istock / ABBPhoto

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Durante el tiempo que estuvieron en la península ibérica, los romanos no se dedicaron solamente a erigir acueductos y pantanos y construir calzadas. Los romanos hicieron de Hispania una de las provincias más prósperas de Roma, especialmente durante el período del Imperio, siendo el mayor abastecedor de recursos naturales y humanos de todos los territorios. Debido a la indiscutible importancia que la región de Hispania tenía dentro del Imperio, fueron prácticamente incontables las polis de gran relevancia las que existieron en su día. En ellas, las familias e individuos más ricos (que aquí no eran pocos) mandaron construir villas que reflejaran a ojos de todo el mundo el alto poder económico y social que ostentaban.

Los restos de la antigua ciudad romana de Empúries, en Girona

Los restos de la antigua ciudad romana de Empúries, en Girona / Istock / curtoicurto

Una de estas magníficas villas romanas la encontramos en la provincia de Palencia, a las afueras del pequeño municipio de Pedrosa de la Vega. Se trata de la Villa Romana de La Olmeda, la cual fue descubierta en 1968 y supone uno de los mayores yacimientos arqueológicos de la época romana que hay en territorio peninsular. Fue Javier Cortes quién, el verano de ese 1968, mientras realizaba unos trabajos agrícolas en sus tierras de conreo, descubrió los restos de la villa de pura casualidad. A partir de entonces, este yacimiento no se ha dejado de excavar, pues aunque no lo parezca, todavía quedan cosas por descubrir.

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El hallazgo del siglo

El 5 de julio de 1968, mientras realizaba unas labores en uno de sus campos para intentar reducir la altura de un trozo de tierra, Javier Cortes descubrió un conjunto de mosaicos de origen romano hasta entonces desconocidos. Así comenzaron las excavaciones arqueológicas del terreno, las cuales sacaron a la luz la que en su día fue una gran explotación agropecuaria. La villa contaba con hasta 35 estancias, en las cuales se han descubierto cerca de una treintena de magníficos mosaicos, todos ellos de una belleza e ingenio impresionantes.

El interior del complejo arqueológico de La Olmeda

El interior del complejo arqueológico de La Olmeda / Istock / Al Carrera

Durante 12 años, Javier Cortes pagó de su propio bolsillo a profesionales para que continuaran excavando y manteniendo el yacimiento; dentro del mantenimiento entraba el levantamiento y la construcción de los primeros edificios protectores. Ana Samper, una de las guías del conjunto arqueológico, recuerda que la villa de La Olmeda es la “más esplendida de Europa en mosaicos, tras la de Casale en Sicilia. También es la que tiene más metros cuadrados de mosaicos conservados in situ, porque Javier Cortes siempre se negó a que estos se levantaran y trasladaran fuera de estas tierras”. Gracias a las labores de este gran hombre, hoy día podemos acercanos hasta la villa y visitarla prácticamente de la misma manera que se encontraba cuando fue construida.

Uno de los espectaculares mosaicos de la villa

Uno de los espectaculares mosaicos de la villa / Istock / ABBPhoto

En 1980, Javier Cortes donó la villa y el terreno en el que se encontraba a la Diputación de Palencia, quién creo el Patronato de la Villa Romana La Olmeda. Ese mismo año, en honor a su extensa labor en el yacimiento, el Pleno de la Diputación concedió la Medalla de Oro de la Provincia a Javier Cortes. A lo largo de los siguientes cuatro años se continuaron las labores de excavación y restauración, consiguiendo que el 1984 la villa abriera las puertas al público como museo. Esto no hizo que las excavaciones se detuvieran, sino todo al contrario, pues la declaración del yacimiento como Bien de Interés Cultural en la categoría de Zona Arqueológica en 1996 le dio el empujón necesario para que el número de visitantes y los ingresos siguieran incrementando año tras año, permitiendo así costear la excavación.

Una villa romana bajo tierra

Se estima que el edificio principal de la villa (llamado también pars urbana) fue construido durante el período del Bajo Imperio, alrededor de los siglos I y II d.C. De planta cuadrada y flanqueado por torres en cada esquina, el edificio se dispone entorno a un patio central y peristilo al que se abren las distintas dependencias de la villa. La extensión total de la villa alcanza los 4.400 metros cuadrados, repartidos en un total de 35 habitaciones entre la vivienda principal y los baños.

Uno de los mosaicos donde se representan escenas mitológicas

Uno de los mosaicos donde se representan escenas mitológicas / Istock / ABBPhoto

De las estancias, 26 de ellas decoradas con casi 1.500 metros cuadrados de mosaicos polícromos, en los cuales se representan diferentes escenas de la mitología, como el descubrimiento de Aquiles por parte de Odiseo en la isla de Skyros, así como sangrientas escenas de cacería, en las que aparecen leones, antílopes y jabalíes.

En el ala oeste de la pars se extendían los baños termales, que ocupaban una superficie de unos 900 metros cuadrados. Presididos por una gran sala que servía de vestuario, contaba con un frigidarium o sala de agua fía y estancias de agua templada y caliente. Junto a estas había una estancia para masajes y hacer ejercicio.