Morella, esa joya medieval por descubrir

Las ruinas de su castillo dominan todo el pueblo y buena parte del mismo se oculta tras unas murallas. Esto lo ha convertido en toda una joya medieval, lo que le hace único. ¿Qué es lo que no podemos dejar de visitar? Hablamos de los puntos de interés a continuación.

Antonio García
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La localidad se encuentra en el extremo norte de Castellón y cuenta con tan solo 2500 habitantes. Cuando nos acercamos, lo primero que vemos son las ruinas de su castillo. Pronto contemplaremos su muralla, con una longitud de dos kilómetros, 14 torres y 6 puertas de acceso. Incluso dispone de un acueducto de origen romano.

Lo que más destaca son las ruinas del castillo, el cual fue declarado monumento histórico-artístico en 1931. Se construyó aprovechando la roca natural y debido a su posición dominante. La cima nos ofrecerá unas vistas maravillosas, tanto de la propia Morella como de los alrededores. Además de esta edificación, podemos visitar el convento de San Francisco.

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Otro punto interesante es la basílica arciprestal de Santa María la Mayor. Se encuentra en la plaza de Benedicto XV y su estilo gótico es de una gran belleza. Su fachada tiene dos puertas: la de las Vírgenes y la de los Apóstoles. Una vez en su interior, su órgano barroco (posee 3000 tubos) del siglo XVIII y el altar churrigueresco son dos elementos que no nos podemos perder.

En cuanto a la muralla, de entre sus 6 puertas destaca la de San Miguel. Son dos torres gemelas con una base ortogonal y cuya construcción data del siglo XIV. Constituyen la puerta de entrada principal, la cual domina todo el pueblo. Podemos subirnos a la parte alta para disfrutar de las vistas.

Fuera del poblado, a unos 6 kilómetros, se descubrieron unas pinturas rupestres en la masía de Morella la Vella. Representan escenas de caza y son patrimonio de la humanidad. Forman parte del llamado Arte Rupestre Levantino, toda una joya de los pobladores más antiguos de esta zona. Tras visitarlas, podemos volver al pueblo para disfrutar de la gastronomía local, que destaca por su riqueza. Ya sean carnes o potajes, no vamos a pasar hambre en ningún momento.

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En definitiva, Morella es un pueblo ideal para los amantes de la historia, del buen comer y lo rural. Su aspecto es casi idéntico a como fue en tiempos medievales. Cuando lo visitemos, estaremos en una tierra que ha sido poblada por íberos, romanos, musulmanes y cristianos. Es una buena muestra de cómo una localidad se adapta al pasar del tiempo y a las gentes que la habitan.