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Mónica, la chilena que dejó atrás su vida para vivir en una aldea de las montañas asturianas: “Me encantaría que la gente se atreviera a hacer algo así”

Esta chilena originaria de Santiago de Chile se instaló en una pequeña aldea de Asturias para comenzar desde cero.

Mónica dedició comenzar desde cero en las montañas de Asturias

Mónica dedició comenzar desde cero en las montañas de Asturias / Istock / THEPALMER

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En el mundo siguen habiendo valientes que se atreven a ir a contracorriente de lo que dicta el resto de la sociedad. Una de estas personas valientes es Mónica, una mujer originaria de Santiago de Chile que, hace un tiempo, tomó la decisión de dejar atrás su vida en su país natal para irse a vivir junto con su pareja a una pequeña aldea de las montañas asturianas. Esta decisión supone un gran acto de fe frente a la creciente despoblación que desde hace décadas afecta a la España rural; y es que sin gente que apueste por la vida en el campo y la montaña ante un mundo donde cada vez prima más la vida en la ciudad, este modo de vida terminará desapareciendo del todo.

Las montañas de Asturias están llenas de pueblos al borde de la desaparición

Las montañas de Asturias están llenas de pueblos al borde de la desaparición / Marco Aurélio Conde

Fue Álvaro – conocido en YouTube como @Hilux_Aventura – quien dio a conocer la historia de Mónica; y es que Álvaro se dedica a recorrer el territorio español en busca de historias de este calibre, descubriendo a los últimos habitantes de los pueblos de la llamada “España vaciada”, aprendiendo oficios tradicionales de la mano de auténticos artesanos, y conociendo a aquellos que se han atrevido a dejar atrás la vida convencional actual para volver a las raíces de sus antepasados.

El pueblo asturiano que está rodeado de un paisaje espectacular: es tan remoto que ni los coches pueden subir

Adriana Fernández

Una vida de Chile hasta Asturias

Originaria de una región de Chile próxima al desierto de Atacama, Mónica estuvo varios años viviendo en la ciudad de Santiago de Chile. Durante su tiempo allí, y cuando su trabajo se lo permitía, iba recorriendo diferentes rincones del mundo y descubriendo la belleza que se esconde en ellos. “Yo viajo por motivación de conocer otro tipo de culturas”, explicaba Mónica, “A veces mi trabajo me permitía viajar, y me pedía un mes de vacaciones (…) para ir viajando y conociendo distintos países”.

En el 2021, después de la pandemia, Mónica sintió la necesidad de cambiar su vida por completo. Así, dejó su trabajo, su casa y lo que era toda su vida en Santiago y comenzó a viajar por todo el mundo. Hizo paradas en países como la India o Nepal, pero fue en Bélgica que su vida dio un giro definitivo. Durante una estancia en un centro de meditación situado en la región de Namur conoció a Sergio, su actual marido, un asturiano que entendía perfectamente las ganas de Mónica por vivir lejos de las grandes urbes. La pareja estuvo viviendo alrededor de un año en la ciudad belga de Lieja, pero finalmente decidieron mudarse a Asturias.

Al llegar a tierras asturianas, la pareja se instaló en una casa de la familia de Sergio: “La casa llevaba casi 10 años sin estar habitada, como casi todas las casas que hay en los pueblos de Asturias”, explicaba Mónica, “Estuvo mucho tiempo cerrada y abandonada, y la encontramos en mal estado”. Es por esto que, actualmente, la pareja se puso manos a la obra para rehabilitar la vivienda y hacer de ella un hogar.

La vida en las montañas

La decisión de Mónica de dejar atrás su vida fue recibida con un tanto de preocupación por parte de su familia allá en Chile. Pero Mónica tenía muy claro que esto era lo que quería; de hecho, unos años antes ya había estado viajando por la región y quedó prendada de ella: “Me encantó este lugar, lo encontré tan lindo, tan paradisíaco, hermosísimo”, recuerda.

Además de seguir haciendo de la casa de los antepasados de Sergio un hogar donde vivir, y de seguir descubriendo la belleza de las montañas y el entorno natural de Asturias, las jornadas de Mónica consisten básicamente en ocuparse de un pequeño rebaño de 15 cabras. “Me quedo en silencio, viéndolas comer”, relata Mónica sobre su momento con sus cabritas. Y es que realmente, con muy poco, podemos alcanzar la felicidad plena.

“A mí me encantaría que mucha gente se atreviera a hacer algo así porque es posible”, comenta Mónica ante la posibilidad de que más gente se atreva a tomar la misma decisión que tomó ella, “No necesitas muchos recursos, sino las ganas y la convicción de que es posible y te va a cambiar la vida”.