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Ni Mondariz, ni La Hermida: el balneario de España con el mayor lago termal de Europa está en Zaragoza, tiene jardín centenario, una cascada interior y un hotel del siglo XIX

Sus aguas están declaradas de utilidad pública y ostenta el título de Lugar de Interés Geológico.

El balneario de España con el mayor lago termal de Europa está en Zaragoza

El balneario de España con el mayor lago termal de Europa está en Zaragoza / Istock / Jose Arcos Aguilar

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Cuesta creer que a solo dos horas de Madrid en coche se encuentre uno de los paisajes más especiales e inesperados: el lago termal más grande de Europa. Una fantasía de casi dos hectáreas de superficie y alimentado por varios manantiales que brotan desde el subsuelo. No es de extrañar que ese lugar sea uno de los destinos termales más aclamados desde el siglo XIX, fecha en la que se levantó su histórico hotel balneario.

Alhama de Aragón

Alhama de Aragón / Istock / Jose Arcos Aguilar

Se trata del lago termal de Alhama de Aragón, una localidad situada (como su propio nombre indica) en la provincia de Aragón y a unos 115 kilómetros de Zaragoza. Lo curioso es que se trata de un lugar que, aunque sigue siendo un misterio para la mayoría, ya era conocido en la Antigüedad, aunque fue en tiempos de romanos y árabes cuando realmente se puso en valor el aprovechamiento de las propiedades beneficiosas de estas aguas. Y así hasta prácticamente la actualidad.

El balneario que debes visitar una vez en la vida es un icono del norte de España: sus aguas termales de uso médico están reconocidas mundialmente

Adriana Fernández

De unos baños medievales al gran complejo decimonónico

Después, en plena Edad Media, la tradición balnearia resurgió con fuerza, y en el caso de Alhama de Aragón está documentada, al menos, desde el año 1122, cuando existía una primitiva casa de baños conocida como Baños Viejos San Roque, con instalaciones muy rudimentarias: dos pilas excavadas en una concavidad de la roca, una para hombres y otra para mujeres.

El punto de inflexión llegó en el siglo XIX, cuando el termalismo dejó de ser una actividad local y empezó a convertirse en una auténtica industria vinculada al ocio y a las clases acomodadas. Según datos oficiales, en 1827 se construyeron unos baños primigenios, Baños de San Fermín, que se convirtieron, sin saberlo, en la semilla de lo que hoy es Termas Pallarés.

La primera piedra se puso en el siglo XIX

La primera piedra se puso en el siglo XIX / Istock / Jose Arcos Aguilar

El origen del balneario y el surgimiento del lago

Fue un empresario visionario, Manuel Matheu quien, tras comprar el lugar en 1860, emprendió una gran reforma con la intención de crear un complejo que estuviera a la altura de la alta burguesía de la época, a imagen y semejanza de otros establecimientos europeos frecuentados por las clases más altas.

Fue así como surgió el lago, algo así como una piscina natural alimentada por varios manantiales termales situados en el propio fondo. De ellos brota agua continuamente, procedente del acuífero de Alhama, con una temperatura constante de 32 ºC, lo que permite que el lago se mantenga durante todo el año entre los 28-29 ºC. El caso es que la riqueza natural de este lugar es tan elevada que incluso está considerado como un Lugar de Interés Geológico.

El gran complejo balneario de Alhama de Aragón

El gran complejo balneario de Alhama de Aragón / Termas Pallarés

No hay duda de que el siglo XIX fue la gran época del termalismo, lo que sirvió para consagrar a este lugar entre las clases sociales más altas. Su prestigio adquirió tanta fama, que sirvió incluso para influir en el trazado ferroviario que conectaba Madrid con Zaragoza con la intención de acercar el tren hasta las termas.

Desde el siglo XIX

A este lugar se le conoce hoy en día como Termas Pallarés (el nombre lo tomó el empresario que adquirió el lugar en 1911, Ramón Pallarés) lleva en pie desde el siglo XIX y actualmente conserva varios edificios hoteleros, entre ellos el Hotel Termas, el Hotel Parque y el Gran Hotel Cascada, situado frente al lago. Este último es, además, el mítico edifico que esconde una galería con cascada, construida con el agua de uno de los manantiales.

Todo el complejo ocupa alrededor de 70.000 metros cuadrados, entre parques y jardines, con árboles de gran porte y un ambiente que conserva la estética de los grandes establecimientos termales decimonónicos. Y ese es su verdadero encanto: un paisaje único en Europa donde sobrevive un jardín romántico que parece sacado de un cuento barroco.

Las dimensiones del lago son impresionantes: con 140 metros de diámetro (en su parte más grande) y 80 metros (en su parte más estrecha), y unos 1,5 metros de profundidad media. En total, ocupa aproximadamente dos hectáreas y una profundidad máxima de unos dos metros. Una maravilla que merece ser contemplada en persona.