El tesoro oculto de Aragón: un monasterio gótico repleto de sarcófagos
Testigo de la transición arquitectónica: del románico al gótico.

La iglesia de San Miguel de Foces es el único remanente visible del antiguo conjunto monástico mandado construir en 1249 por Ximeno de Foces. Hoy se puede visitar y disfrutar del monasterio y sus famosas pinturas murales, que datan del 1302. Aragón guarda muchos secretos.
Según la tradición, la leyenda, en 1309, los caballeros de la Orden de San Juan fueron asesinados en la víspera de San Juan Bautista durante un asalto al convento. Tras este trágico evento, las propiedades pasaron a otras manos, lo que eventualmente llevó a la demolición del convento.

Los detalles del monasterio
La iglesia está situada a poco más de veinte kilómetros de Huesca y cerca de Ibieca. San Miguel de Foces se yergue majestuosa en la Hoya de Huesca, con la Sierra de Guara como telón de fondo.
Declarada Monumento Nacional, es célebre por sus murales de estilo gótico lineal. Construida inicialmente como panteón familiar fue donada a la Orden de San Juan de Jerusalén. El verdadero tesoro del templo se encuentra en los brazos laterales, donde hay cuatro sarcófagos decorados con frescos góticos. Estos frescos, realizados por el Maestro de Foces, utilizan una técnica mixta que comienza al fresco y se termina en seco, con colores disueltos en aceites para intensificar su apariencia. Las pinturas del lado sur del crucero se dedican principalmente a la vida de San Juan Bautista y pertenecen a una escuela castellano-leonesa, mientras que las del lado norte, que narran pasajes del Nuevo Testamento, se atribuyen a una escuela de Avignon, Francia.

Del románico al gótico
Desde 1916, ha sido un Monumento Nacional, y fue restaurada hace aproximadamente una década. Es un ejemplo paradigmático de la transición entre el románico y el gótico en Huesca, junto a Las Miguelas y el Santuario de Salas. Las piedras del edificio muestran numerosas marcas de canteros, indicando la participación de muchos trabajadores en su construcción. La portada del muro sur, con su decoración vegetal gótica, también merece atención, y atrae visitantes experimentados de todas las regiones de España.
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