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El monasterio donde Felipe II quiso morir mirando al altar: su habitación, la más austera de todo el edificio, se visita junto a una de las bibliotecas más bellas del mundo

Felipe II fue el monarca con el imperio más extenso, pero a su muerte decidió quedarse en Madrid, en el monasterio que él mismo mandó construir.

Un imponente monasterio que ya deberías conocer.

Un imponente monasterio que ya deberías conocer. / Istock

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Lo apodaron el Rey Prudente, fue alabado por unos y odiado por otros, y reinó durante 42 años, desde 1556 hasta 1598. Los más aventajados en historia, sabrán que bajo su reinado estaban los dos imperios coloniales más extensos del momento, España y Portugal. Pero que dejó que sucediera el desastre de la irónicamente llamada Armada Invencible. Durante su mandato, mandó construir uno de los edificios más emblemáticos de Madrid a día de hoy: El Escorial.

Es uno de los monasterios más bonitos e impresionantes de España y está en Madrid

Es uno de los monasterios más bonitos e impresionantes de España y está en Madrid / Istock / OLHA SOLODENKO

En 1557, las tropas de Felipe II vencieron a los franceses en la batalla de San Quintín. Tras la victoria, el rey confesó su propósito de levantar un monasterio en honor a San Lorenzo, y la promesa se hizo realidad un año más tarde, cuando su padre Carlos V falleció en Yuste. Con este proyecto, Felipe II recuperaba la tradición medieval de erigir un monasterio donde morar en vida y hallar descanso tras la muerte. Y eso fue lo que marcó su final.

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Adriana Fernández

La habitación en la que murió Felipe II

La madrugada del 13 de septiembre de 1598, cuando tenía 71 años, el Rey Prudente murió en la cama de su alcoba de El Escorial. Una habitación que tenía vistas al altar, para asistir a misa incluso cuando no podía caminar a causa de la gota. Su primogénito, Carlos de Austria, estuvo presente aquella noche y escuchó las últimas palabras de su padre: "Hijo mío, he querido que os halléis presente en esta hora para que veáis en qué paran las monarquías de este mundo".

La cama de madera de nogal y tapicerías flamencas en la que el monarca dio sus últimos suspiros está expuesta a día de hoy en el monasterio, que puede visitarse tanto por fuera como por dentro. La alcoba forma parte del conjunto de Cuartos Reales, todos ellos enlucidos de blanco con un zócalo de azulejos de Talavera. Era una decoración austera, igual que la que se imita en la actualidad, para crear una comunicación entre el espacio sagrado y el profano.

Una biblioteca de ensueño

Además de aquellas curiosas estancias, Felipe II también quiso construir una biblioteca renacentista en el monasterio que bien pudiera parecer la Capilla Sixtina: la Biblioteca Laurentina. En un principio era privada -al igual que la impresionante basílica, que funcionaba como 'capilla' privada del rey-, y cuenta con una variedad de libros impresionantes, un total de 40.000 volúmenes y 600 incunables, destacando las ediciones de los siglos XV y XVI.

La Biblioteca Laurentina en el monasterio de El Escorial

La Biblioteca Laurentina en el monasterio de El Escorial / Istock / OLHA SOLODENKO

Se considera uno de los principales exponentes del humanismo en España, según la web oficial de Patrimonio Nacional, ya que por ella han pasado "humanistas de gran talla". El espacio más conocido es el Salón Principal o Salón de Frescos, con librerías diseñadas por Juan de Herrera y repleto de retratos de personalidades ilustres, instrumentos matemáticos y científicos, astrolabios... Así como más de 7.000 grabados de artistas europeos.

Los frescos de la Biblioteca del Monasterio de El Escorial

Los frescos de la Biblioteca del Monasterio de El Escorial / Wikicommons. Quenoteam

En varias ocasiones ha sido bautizada como la 'Capilla Sixtina de las bibliotecas', y es que las paredes esconden joyas que podrían compararse con las de Miguel Ángel. La bóveda de cañón está dividida en siete tramos ornamentados con frescos que representan las Siete Artes Liberales: Trivium para la gramática, retórica y dialéctica; y Quadrivium para la aritmética, la música, la geometría y la astrología. La suerte es que dejó de ser privada para que todos pudiéramos descubrir la riqueza que hay dentro de El Escorial.