El monasterio-cueva de origen medieval que se esconde en un precioso pueblo de Huesca: románico y perfecto para Semana Santa
Su valor histórico y arquitectónico es tan grande que está declarado Monumento Nacional.

En un lugar remoto y rocoso de la capital de los Pirineos aragoneses se encuentra un templo de construcción extremadamente singular y heroica: un monasterio que parece que va a ser arrollado literalmente por la montaña si nadie ni nada lo impide.

Sin embargo, nada más lejos de la realidad. Y es que se trata de un templo religioso levantado en el siglo XI, allá por el año 1026, en los inicios de la época medieval por Sancho el Mayor (o lo que es lo mismo, el rey de Pamplona más influyente de toda la Edad Media). Si no lo conoces, toma nota porque es perfecto para descubrir en una escapada en Semana Santa.
Posteriormente fue cedido a los monjes cluniacenses, que no pudieron evitar reformarlo siguiendo las órdenes de los benedictinos de Cluny y construyendo un claustro justo debajo de la gran roca de la montaña, que se terminó en el siglo XII.

El origen del reino de Aragón
Cuenta la historia que este templo tiene mucho que ver también con el origen legendario del Reino de Aragón. Y es que, al parecer, fue el lugar elegido en el que se eligió al guerrero que conduciría a los cristianos a reconquistar las tierras de Jaca y Aínsa, en manos musulmanas por aquellas fechas. Y en sus panteones, se encuentran enterrados un buen número de reyes de la corona de Aragón.

Precisamente, por su ubicación y el entorno en el que se levanta, en medio del Camino de Santiago a su paso por Aragón, el Real Monasterio de San Juan de la Peña es uno de esos templos que no pueden pasar inadvertidos, seas o no creyente. Estamos en las proximidades de Botaya, en el término municipal de Jaca, en el corazón montañoso de Huesca y a los pies de los Pirineos.
Una de las joyas del románico aragonés
Se trata de una joya del románico dividida en varios espacios, en los que sobresalen la iglesia románica, la capilla gótica de San Victorián, otra iglesia prerrománica, una puerta mozárabe y un claustro, también románico. Además, de un museo y hasta un horno de pan usado por los monjes de la época.

Aunque la verdadera joya del conjunto monumental son los panteones, el real y el de los nobles. Dos tesoros cuyo aspecto actual dista mucho del original en época románica: fueron reformados en el siglo XVIII, de ahí su marcado aspecto barroco.
Monumento Nacional
Una reforma que, en realidad, no fue caprichosa. Y es que, cuando hablamos del Monasterio de San Juan de la Peña, deberíamos referirnos a los dos monasterios de San Juan, porque son dos: uno viejo, y otro nuevo.

A finales de los siglos XV y XVII tuvieron lugar dos devastadores incendios que casi acaban con el templo viejo. Eso hizo que, en el año 1705 se construyera un monasterio nuevo, situado en una meseta un poco más arriba de donde se encuentra el viejo templo. Sea como sea, ambos son dos tesoros del patrimonio de España, y por eso están declarados Monumento Nacional.
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