El misterioso bosque de España que lleva en pie desde el Neolítico: un refugio climático con monasterio medieval, puente colgante y cascadas de cuento

El norte de España es el escondite de este paraíso vegetal en el que el roble y la niebla son los absolutos protagonistas.

El bosque de España que lleva en pie desde el Neolítico: con monasterio medieval, cañones y cascadas de cuento
El bosque de España que lleva en pie desde el Neolítico: con monasterio medieval, cañones y cascadas de cuento / Istock / Sergio Formoso

Este no es un bosque cualquiera. Se trata de uno de los bosques atlánticos de ribera mejor conservados de toda Europa. Un espacio natural de belleza exuberante que ocupa un terreno de unas 9.000 hectáreas y en el que, sin embargo, apenas viven unas 500 personas. Para todos los demás, es todavía un lugar secreto

Es uno de los bosques atlánticos de ribera mejor conservados de toda Europa.

Es uno de los bosques atlánticos de ribera mejor conservados de toda Europa.

/ Istock / MONICA VILA FERREIROS

Estamos en el norte de España, en Galicia, en un espacio atravesado por el río Eume, del que toma su nombre. Es el bosque de Fragas do Eume, el parque que se extiende por los concejos de Cabañas, A Capela, As Pontes, Monfero y Pontedeume; o lo que es lo mismo, en la franja litoral de Galicia, en A Coruña.

Adriana Fernández

Un bosque único ya existía en el Neolítico

Uno de los grandes tesoros naturales de la península, ya que se trata de un bosque que ha conseguido sobrevivir al paso de los años y las inclemencias del tiempo desde hace unos cuantos miles de años. Y es que lleva ahí desde el Neolítico

Helechos, musgos, líquenes... es una auténtica joya entre los bosques climáticos.

Helechos, musgos, líquenes... es una auténtica joya entre los bosques climáticos.

/ Istock

En toda su extensión, la especie que más abunda es el roble, que en gallego se llama ‘fraga’, de ahí el nombre del parque natural. El bosque de ‘Querqus robur’ (su nombre oficial en latín) ocupa un espacio de unas 2.500 hectáreas; y aunque es la especie más abundante, no es la única: hay abedules, avellanos, castaños, olmos,alcornoques… además de helechos, musgos y líquenes, auténticas joyas de bosques climáticos como este de Eume. Un espectáculo. 

Fragas do Eume  en otoño

Fragas do Eume en otoño

/ Istock / Jose Arcos Aguilar

Quienes han paseado por él saben que la vegetación es tan tupida que hay tramos en los que apenas pasa la luz. Y es que se trata de un bosque umbrío (lo contrario a soleado, para entendernos), repleto de aguas, fuentes y cascadas, y en el que la niebla suele ser constante. La de ese manto blanco cubriendo el paisaje es casi la imagen más icónica del parque. 

Un monasterio medieval: el secreto mejor guardado del parque

Además de la infinidad gama cromática de verdes y sus tonalidades, que se van sucediendo a medida que uno avanza por los senderos, el parque natural guarda un secreto más aún: el monasterio de Caaveiro

Este monasterio medieval es el secreto mejor guardado del bosque.

Este monasterio medieval es el secreto mejor guardado del bosque.

/ Istock / David Pedre

Se trata de un antiguo cenobio situado en lo alto del parque. Con sus más de diez siglos de historia, presume además de tener las mejores vistas de la fraga. Un monumento que sigue en pie desde el Románico y al que se puede acceder para visitarlo desde dentro: la entrada es gratuita, y con guía, al menos durante fines de semana y festivos (para el resto de días, lo mejor es consultar previamente). 

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