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Pocos miradores de España igualan al de esta carretera del norte de Mallorca, suspendido sobre acantilados de 210 metros y junto a un faro de 1863: es la panorámica más bonita de las Baleares

El Mirador de Es Colomer y el Faro de Formentor son los puntos más destacados de la MA-2210, pero la belleza se extiende a lo largo de los casi 14 kilómetros de zigzag de la carretera.

Este mirador guarda el efecto 360, con vistas en sus cuatro costados.

Este mirador guarda el efecto 360, con vistas en sus cuatro costados. / Istock

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No hay duda de que España tiene paisajes espectaculares. De norte a sur, y de este a oeste, la península ofrece puntos con parajes imposibles y, sin embargo, nada sería de nosotros sin un buen punto desde donde disfrutarlos, por eso el mirador es tan importante como el espacio, y en España lo tenemos claro.

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Adriana Fernández

Miradores como el del Fito, en Asturias, con su panorámica de 360 grados entre el Cantábrico y los Picos de Europa; el de San Nicolás de Granada, famoso por sus vistas hacia la Alhambra y Sierra Nevada; el del RíoLanzarote, en pleno acantilado de Famara, enfrentado a La Graciosa; o el archiconocido Mirador de Calcilarruego, famoso por ser el punto por excelencia del Parque de Ordesa y Monte Perdido, con una caída vertical impresionante hacia el valle glaciar de este enclave, son ejemplo de cómo disfrutar de un espacio es posible sin intervenir directamente en sus vistas.

Mirador del Río, Lanzarote

Mirador del Río, Lanzarote / Istock

Y es ejemplo también de ello la carretera de Formentor (MA-2210) de Mallorca, sin duda uno de los puntos con las vistas más espectaculares de la isla.

La Filosofía del Trazo 

Obra del ingeniero Antonio Parietti Coll, esta construcción buscaba fundirse con la montaña, siendo un espacio que en vez de romper acompaña la figura natural, haciendo de su inclinación un mapa sobre el que trazar un camino que la sigue, en lugar de surcar un corte agresivo que rompa con la armonía del espacio.

Apoyado en curvas de herradura, de carácter cerrado, minimizaba así el impacto visual de la carretera, en un vaivén transformado en una selección de giros suaves que mantiene la armonía.

Vistas desde el mirador de Colomer en Formentor

Vistas desde el mirador de Colomer en Formentor / Istock

Pese a que el trayecto completo supone un viaje inolvidable, los puntos más conocidos de esta ruta se marcan en el mirador de Es Colomer, al principio de la carretera, y el Faro de Formentor, en el extremo final de la misma, pero no se puede hablar de ella sin recordar además su vínculo con el Hotel Formentor, cuya construcción fue coetánea a la apertura de esta ruta, atrayendo a importantes personajes públicos de fama mundial como Winston Churchill, Charles Chaplin, Audrey Hepburn o Grace Kelly.

Mirador de Colomer, Mallorca

Mirador de Colomer, Mallorca / Istock / JavierVenturaSimon

El Mirador de Es Colomer y el faro

Conocido también como Mirador d'Es Colomer o de Sa Creueta, este imponente alto se yergue sobre el Mediterráneo a 210 metros de altura, suspendido sobre un acantilado vertical que se alza como un balcón al islote del Colomer, enfrentado en la parte opuesta.

Mirador Es Colomer, Formentor, Mallorca

Mirador Es Colomer, Formentor, Mallorca / Istock / MURAT EKMEKCI

Asimismo, este mira a la Serra de la Tramuntana, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO al que pertenece, y al monumento que guarda este alto en honor a su creador.

Por su parte, el Faro de Formentor espera 13,5 kilómetros adelante, donde la carretera muere, coronado por una estructura que, desde el 30 de abril de 1863 se mantiene en pie y, desde entonces, proyecta a más de 20 millas náuticas un destello que divide las islas hermanas, Mallorca y Menorca.

Faro de Formentor

Faro de Formentor / Istock / Jose Juan Gonzalvez

De la mano del ingeniero Emilio Pou Bonet, la peculiaridad de este faro reside, entre otras cosas, en la dificultad de su construcción que, debido al difícil acceso de su ubicación, exigió que los materiales se subiesen a lomos de mulas por senderos imposibles o, en su defecto, desembarcarse en calas escarpadas.