Uno de los miradores más bonitos del mundo está en Guadalajara: tiene un atardecer que te dejará sin palabras
España cuenta con un gran número de miradores, cada uno con una esencia especial, pero pocos tan bonitos como este de Guadalajara.

Un atardecer único en el mundo. / Istock / JaviJ
Recorrer la provincia de Guadalajara es no dejar de sorprenderse. La Alcarria, la Campiña, las Serranías o el Señorío de Molina, cualquiera de sus comarcas dejan impresionado a cualquiera que se lance a descubrir "ese hermoso país al que la gente no le da la gana de ir", en palabras de Camilo José Cela. El escritor gallego se dejó sorprender por la Alcarria en los años 40 y 80 y luego plasmó sus impresiones en dos libros. Guadalajara y sus paisajes siguen enamorando a los viajeros del mismo modo que lo hicieron con Cela.
Muchos arriacenses se quejan de que la provincia está olvidada y dejada de lado por las burocracias. Sin embargo, otros lo agradecen cuando se trata de la calma que reside en cada uno de sus rincones. Guadalajara es una de las provincias con más pueblos de toda España. Algunos son tan conocidos como Brihuega, Trillo o Pastrana. Pero existen otros que no gozan de esa popularidad, como Cifuentes o Cantalojas; o que incluso están abandonados, como Tobes o Valdeancheta.
El 'Mirador de la Alcarria'
Uno de esos pueblos desconocidos por el grueso de los españoles es Trijueque, a menos de veinte minutos en coche desde la capital provincial. Este pequeño municipio que hoy cuenta con poco más de 1.600 habitantes, quedó completamente destruido en 1937, durante la llamada Batalla de Guadalajara. Junto a Birhuega y Torija, formó lo que los historiadores denominan "el triángulo escudo" de Madrid. Pero su sobrenombre hizo que resurgiera de sus cenizas.

Soportales junto a la Plaza Mayor de Trijueque / Istock / Jose Ramiro Laguna
Trijueque también es conocido como el 'Balcón de la Alcarria'. Su posición era estratégica para las guerras pasadas, y también lo es ahora para conocer la provincia y, sobre todo, contemplarla desde lejos. Al borde de la planicie que cae hacia el valle del Badiel se ubica el 'Mirador de la Alcarria': se pueden ver hasta 16 pueblos del valle del Henares, el final de la Alcarria y el principio de la Campiña. Un paisaje que parece mentira que esté a veinte minutos de una gran ciudad.

Las vistas desde el Mirador de la Alcarria en Trijueque / Lidia Lozano
En el propio mirador hay unos prismáticos fijos gratuitos con los que contemplar con mayor detalle la panorámica que se extiende ante los ojos de uno. Campos de cultivo, suaves colinas, pequeños pueblos y algún camino por el que circulan coches muy de vez en cuando. Desde aquí se pone en valor el paisaje alcarreño, así como su importancia histórica y la belleza de aquello que aún se mantiene (casi) virgen, con la participación justa del ser humano.
Vestigios del pasado en peligro de perderse
Algo más abajo, por donde continúa el mirador, aparecen los restos de una antigua iglesia, la de Nuestra Señora de la Asunción. El edificio se construyó en el siglo XV como palacio de los Mendoza. De hecho, allí se ocultó Juana 'La Beltraneja' en 1470 durante las guerras por la ostentación de la corona de Castilla. Posteriormente se adaptó como templo parroquial y se añadieron algunos elementos renacentistas y platerescos, acordes con la nueva época.

La antigua iglesia de Trijueque / Lidia Lozano
La razón por la que hoy son tan solo restos es que fue uno de los edificios afectados por la Batalla de Guadalajara. Lo más impresionante de lo que se mantiene en pie es la portada sur, ornamentada con medallones de San Pedro y San Pablo. De su interior aún se pueden ver vestigios de bóvedas y retablos que hablaban de la riqueza e importancia de la iglesia. Desde 2021 forma parte de la Lista Roja del Patrimonio, alcanzando un estado crítico y urgente.
Tal y como se expresa en la web del Ayuntamiento de Trijueque, "representa un fragmento de la riqueza cultural de la Alcarria y una oportunidad para revitalizar la memoria histórica de la región a través de proyectos de rehabilitación". El tercer monumento de gran relevancia de este municipio es el Torreón de Trijueque, un símbolo de la arquitectura defensiva medieval en la región. Esta torre formaba parte de la muralla que antaño rodeaba el pueblo y de la que no queda nada más.
Por otro lado están la Fuente y el Lavadero públicos, de los que no se conoce la fecha exacta de su aparición. Sin embargo, se conoce la importancia social de los mismos para los vecinos de la zona. Como colofón, está la Plaza Mayor, que data del siglo XVI, así como el edificio del Ayuntamiento. Allí se puede visitar el Real Parador de Carruajes de 1788, que hoy es un centro social polivalente. Cada uno de los rincones de Trijueque tienen una historia que se cuenta por sí sola, pero que a causa de la ignorancia queda oculta para la mayoría.
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