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El “milagro blanco” de Barcelona es una montaña viva de 40 millones de años: reconocido Geoparque Mundial de la UNESCO, alberga inmensas “catedrales” y solo hay otro como él en el mundo

Perfecta para visitar en familia, el interior de esta montaña se puede recorrer a través de galerías subterráneas.

La peculiar montaña que crece en Cataluña y que se puede visitar a través de galerías subterráneas.

La peculiar montaña que crece en Cataluña y que se puede visitar a través de galerías subterráneas. / Istock

Si creciste en Cataluña, seguro que con el colegio hiciste esta visita alguna vez a lo largo de tus estudios; y es que descubrir esta montaña tan única, situada a menos de hora y media de la ciudad de Barcelona, es una de las excursiones más típicas de las escuelas e institutos catalanes. Tampoco es de extrañar, pues además de ofrecer una excelente lección inmersiva en geología, el recorrido por el interior de la montaña supone una experiencia de lo más especial.

La peculiar montaña que crece en Cataluña y que se puede visitar a través de galerías subterráneas

Montaña de Sal de Cardona / Istock / Alexandre Arocas

Más acostumbrados a ver desiertos de sal, siendo extremadamente famosos los salares de Uyuni y Atacama, mucho menos comunes son las montañas de sal. De hecho, son tan poco frecuentes, que ésta es la única que se conoce en todo el mundo.

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Una catedral de sal

A las afueras del pequeño pueblo de Cardona, perteneciente a la comarca del Bages, la montaña de sal es una de las grandes maravillas geológicas que podemos encontrar en el territorio catalán. Se trata de un imponente diapiro, los 120 metros visibles del cual suponen tan solo la punta, ya que se extiende hasta dos kilómetros bajo tierra. A estas dimensiones hay que añadirle el hecho de que la montaña sigue creciendo año tras año, pero la acción erosiva de la lluvia y el viento provocan que al final mantenga siempre una misma altura.

La montaña de sal de Cardona es un diapiro formado hace 40 millones de años

La montaña de sal de Cardona es un diapiro formado hace 40 millones de años / Istock / IVANVIEITO

Ubicada en el corazón del Geoparque Mundial de la UNESCO de la Cataluña Central, se calcula que el diapiro se formó hace 40 millones de años, cuando el mar que entonces cubría Cataluña se secó. Así, con el paso del tiempo, los diferentes movimientos tectónicos han hecho aflorar los sedimentos salinos que quedaron soterrados, dando forma a la montaña que podemos ver hoy en día.

Explotada ya desde el Neolítico para la conservación de alimentos (aunque la sal se obtenía de la superficie), la montaña de sal de Cardona ha sido durante siglos una fuente inacabable de sal. En el siglo XV se convirtió en una explotación en mayúsculas, enriqueciendo a los Señores de Cardona gracias al uso del potasio en la pólvora. Entrado ya el siglo XX se excavó la mina, la cual llegó hasta el kilómetro de profundidad. Después de casi un siglo en actividad, la mina cerró en 1990, y siete años después volvió a abrir sus puertas, ahora como Parque Cultural.

Durante siglos, la montaña fue explotada para la extracción de sal

Durante siglos, la montaña fue explotada para la extracción de sal / Istock / JackF

Una visita con mucho salero

Aunque las excavaciones de la mina llegaron hasta el kilómetro de profundidad, la visita al interior de la montaña se realiza tan solo a 86 metros de profundidad. Esto se debe al hecho de que, cuánto más se profundiza, más sube la temperatura, llegando a los 50 grados en los niveles más inferiores. Así, la visita por los túneles recorre una galería de unos 500 metros de largo, durante los cuales se puede observar la diversidad de colores y texturas que adoptan los minerales de las paredes.

Con visitas adaptadas para familias con niños, a lo largo del recorrido aprenderás acerca de la historia de esta montaña tan especial, además de maravillarte con las espectaculares estalagmitas y estalactitas que crecen en todos los rincones de los pasillos. La joya de la corona de la visita es la llamada Capilla Sixtina, la cámara minera más grande abierta en el interior de la montaña y que recibe este nombre tanto por sus dimensiones como por la gran variedad de colores de la roca.

La visita al interior de la mina tiene una duración aproximada de una hora

La visita al interior de la mina tiene una duración aproximada de una hora / Istock / JackF

Otro punto singular de las minas es la llamada sala Coral, donde las estalactitas y las estalagmitas parecen recrear un enorme arrecife marino. Con un poco de suerte, podrás también ver algo muy curioso: en un rincón de una de las galerías, colgando del techo, se puede ver (o por lo menos se podía hasta hace unos años) un murciélago que quedó atrapado por la sal y que se conserva intacto.