Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Michael Douglas (81 años) lleva 35 años yendo al mismo pueblo de Mallorca y sigue diciendo lo mismo: "Es mi segundo hogar. Cuando lo vi por primera vez caí rendido a sus pies”

Se trata de una de las villas más especiales de la Sierra de la Tramuntana.

Esta pequeña villa de la Sierra de la Tramuntana fue un flechazo instantáneo para el estadounidense.

Esta pequeña villa de la Sierra de la Tramuntana fue un flechazo instantáneo para el estadounidense. / Istock

A la hora de viajar cada destino es un mundo, y lo que para algunos supone un quebradero de cabeza, para otros, que lo tienen claro, viajar significa volver a donde sabes que has sido feliz. Una casa en un pueblo donde reunir a la familia, una playa paradisiaca donde regresar cada año o, en el caso de Michael Douglas volver, sencillamente, al que ya consideras tu “segundo hogar”

Patrimonio de la Humanidad y solo 203 habitantes: el pueblo menos conocido de Baleares

Adriana Fernández

Desde 1990 el actor y productor de cine estadounidense regresó cada año a este pequeño enclave en las islas mallorquinas hasta que, como el mismo admite, llegó a sentirlo parte de sí mismo, un final casi inevitable cuando se trata de un Paisaje Cultural Patrimonio Mundial de la UNESCO.

La belleza de la tranquilidad mallorquina

El ganador de dos Óscar y cinco Globos de Oro lo tuvo claro desde el principio: “Cuando vi S’Estaca por primera vez en 1990, también caí rendido a sus pies y compré la propiedad”, admitía en conversación con el medio balear IB3. 

S’Estaca, Valldemossa

S’Estaca, Valldemossa / Istock

Situada en la Sierra de la Tramuntana, la villa de Valldemossa debe su fama a las calles empedradas y belleza medieval que la distinguen, una imagen que tampoco pasó desapercibida para importantes figuras ilustres como la novelista francesa George Sand, o el famoso compositor Frédéric Chopin, durante la estancia de ambos en la isla a inicios del siglo XIX. 

En el caso del estadounidense, la finca de S’Estaca supone una espectacular residencia entre Valldemossa y Deià que, antes de caer en sus manos, perteneció al archiduque Luis Salvador de Habsburgo; una suerte de arquitectura de influencia Italia y morisca con amplias fachadas blancas y detalles neogóticos concebida como regalo para la pareja del archiduque, llamada "sa Madona de s’Estaca". 

Antiguo pueblo de los pescadores, Valldemossa

Antiguo pueblo de los pescadores, Valldemossa / Istock

Con 77 hectáreas y 8 edificios independientes, incluyendo casas para invitados, su entorno refleja viñedos, olivos centenarios, jardines y un balcón al Mediterráneo con unas vistas tan únicas como espectaculares. Y por si esto no fuera poco, la finca esconde a sus pies el llamado Caló de s'Estaca, un antiguo nuúcleo de pescadores construido por el mismo archiduque accesible a través de un sendero de 9 kilómetros que nace en el Puerto de Valldemossa. 

La villa de Valldemossa

La belleza de este paraje continúa en el interior de la villa, con jardines espectaculares, miradores, palacios, museos y un monasterio del siglo XIV. 

Valldemossa, Sierra de la Tramuntana

Valldemossa, Sierra de la Tramuntana / Istock

Antigua residencia real, este último responde al Real Cartuja de Valldemossa, uno de los conjuntos monumentales más visitados de Mallorca y antigua residencia de los enamorados Chopin y George Sand, cuya historia se refleja en el libro de la última “Un invierno en Mallorca”. 

Pasea por los Jardines del Rey Juan Carlos, junto al monasterio; descubre el Palacio del Rey Sancho, integrado en la propia Cartuja, y acércate al Mirador de Miranda des Lledoners, donde podrás disfrutar de la postal completa del valle y la imagen de su pueblo. 

Real Cartuja de Valldemossa

Real Cartuja de Valldemossa / Istock

Y si quieres conocer todos los matices de la villa, no te olvides de probar algunas de sus tradiciones culinarias, como la coca de patata, duloce típico y local, las ensaimadas o los rubiols. Si tu estancia incluye un domingo no dudes en visitar los puestos de su mercado local y, para cerrar tu visita, despide este pueblo de encanto saludando la casa natal de su santa, Santa Catalina Thomas, la más querida de Mallorca.