Ni Mérida, ni Tarragona: el teatro romano más espectacular de España está en Burgos y era de los más grandes de la época
La arquitectura romana dejó muchos vestigios de edificios impresionantes, pero pocos como los restos de este teatro romano y la ciudad en la que se encontraba.

La presencia romana en la Península Ibérica dejó restos de un pasado repleto de riquezas tanto patrimoniales como culturales. A ellos les debemos nuestro idioma actual, la democracia y cientos de edificios que hoy son los más representativos de algunas localidades, como ocurre con Mérida y su impresionante Teatro Romano. Sus orígenes se remontan a los años 15 o 16 a.C. y lo más impactante es que su conservación es magnífica. Tanto que se sigue utilizando para espectáculos.
Otra construcción igualmente impresionante es el Teatro de Tarraco en Tarragona, erigido hace miles de años y enriquecido en el siglo II con estatuas de mármol. Su conservación no es como la del extremeño, pero la parte más atractiva de este teatro son sus vistas directas al mar Mediterráneo. A pesar de ser los más famosos no son ni mucho menos los únicos que hay repartidos por todo el territorio español y hay algunos incluso más impactantes.
El teatro romano más importante del norte de Hispania
En el valle del río Arandilla, al sureste de Burgos, hay dos pueblos que no llegan a sumar 150 habitantes que tienen entre medias un teatro romano apabullante. Estos pueblos son Peñalba de Castro y Coruña del Conde. Entre ambos se ubicaba la capital del Conventus Cluniensis, en pleno camino que unía Tarraco con Asturica Augusta (la actual Astorga en León), y allí mismo la Colonia Clunia Sulpicia. Este yacimiento que hoy pasa muy desapercibido alcanzó en su día los 30.000 habitantes.

Se encuentra en lo alto de la campiña de Burgos y, por suerte o por desgracia, no recibe más de 50.000 visitantes anuales. A pesar del poco reconocimiento del que goza, se trata de un tesoro arqueológico e histórico muy valioso que habla de cómo era la vida en la Hispania romana. Su capacidad es de entre 8.000 y 10.000 personas, así que era de los más grandes que había en la época, muy por encima del de Mérida, que tenía un aforo original de 6.000 espectadores.

Clunia se ubicaba en un punto estratégico desde donde se podían controlar las rutas comerciales que provenían de otras ciudades importantes. Rápidamente se convirtió en un centro administrativo y cultural muy relevante en la región, basando su economía en la minería, la agricultura y, por supuesto, el comercio. Los teatros en la época romana desempeñaban un papel fundamental de entretenimiento y esparcimiento para los vecinos y poderosos, y ese papel tenía también el burgalés.

Cuando se construyó se respetó la pendiente natural que había en el terreno, característica que abarató bastante los costes. Otro punto a favor de este teatro es su orientación al sureste. Gracias a ello conseguía una iluminación perfecta para los espectáculos y, además, ofrecía unas vistas privilegiadas sobre la meseta castellana que todavía hoy se pueden disfrutar en una visita a este lugar que se descubrió en el siglo XX.
Más vestigios romanos en la zona
Hace unos cien años dieron comienzo las excavaciones que sacaron a la luz este impresionante conjunto donde lo más llamativo eran la orchestra y el escenario. Aunque ya no están en pie, se sabe que estaba salpicada de columnas de más de 20 metros de altura, así que tendría un aspecto muy similar al de Mérida. Pero Clunia Sulpicia no era solo el teatro romano, sino que fue una ciudad muy importante que logró el rango de municipium en el siglo I d.C.

Se fundó en el siglo I a.C. y aún se mantienen algunos elementos muy vivos, como el foro, donde hay restos de pórticos, edificios públicos y templos. También hay domus, antiguas casas señoriales ornamentadas con mosaicos como la Casa Taracena; el criptopórtico, que es una estructura semisubterránea que se utilizaría como almacén; o las termas romanas con baños de agua fría, templada y caliente y sistemas de calefacción subterránea.

La actual ermita de Nuestra Señora de Castro entre Peñalba de Castro y Coruña del Conde se construyó sobre los restos de Clunia Sulpicia, así que podría considerarse otro punto en una visita romana. Desde sus respectivas fundaciones en el siglo VIII no han vuelto a alcanzar aquellos 30.000 vecinos que un día tuvo la ciudad norteña más importante de la Hispania Romana. Que es, a su vez y paradójicamente, la más olvidada.
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