El mercado más bonito de Andalucía tiene unas vidrieras únicas en el mundo: parece una catedral, y tiene una puerta nazarí y productos que representan la esencia de Málaga
Lugar de visita obligada, es el sitio ideal para deleitarse con los sabores de la gastronomía malagueña.

Algo que aquí en España damos por sentado, pero que en muchos otros países tratan de excepcionalidad, es la presencia de mercados tradicionales en las ciudades y pueblos donde ir a comprar productos frescos. Aquí, lo raro es cuando un pueblo o ciudad no tiene un mercado, algo que refleja a la perfección el importante papel que la gastronomía juega en nuestra cultura.

No es de extrañar que los turistas, cuando llegan a nuestras ciudades, queden fascinados con la gran oferta de productos que podemos encontrar en nuestros mercados, pero no es solo eso; los edificios en los que se encuentran los mercados son otro de los atractivos que hacen que estos sitios sean tan especiales, pues cada uno tiene su propio carácter y estilo. Uno de estos mercados, de gran atractivo, lo encontramos en la ciudad de Málaga.
Antiguo taller naval
En la manzana que crean las calles Sagasta, Guillén de Castro, Atarazanas y Plaza Arriola, el Mercado Central de Atarazanas es uno de esos sitios que hay que visitar sí o sí cuando uno se encuentra en Málaga. Abierto de 9h a 14h todos los días de la semana exceptuando los domingos, el mercado se halla en lo que en su día fue un taller naval nazarí, del que obtiene su nombre (“atarazana”) y del que tan sólo se conserva la preciosa e imponente puerta de mármol.

El edificio consiste en un esqueleto de hierro con planta en forma de trapezoide y cerrado con piedra y mampostería. Pero si hay algo que llama la atención del edificio es la espectacular vidriera que decora la fachada trasera: realizada en 1973 por los hermanos Atienza, esta hermosa obra representa varios de los monumentos que alberga la ciudad de Málaga, como el puerto o la Alcazaba.
Un deleite para el paladar… y la vista
Una vez dentro del edificio, podemos observar que el espacio se divide en tres grandes naves, todas ellas llenas de puestos que ofrecen productos tanto locales, como regionales o extranjeros. Así, si te acercas al mercado podrás encontrar carnes y chacinas de una calidad excelente, quesos de diferentes denominaciones de origen, pescados y mariscos tan frescos que prácticamente parece que los hayan pescado al momento, una amplia variedad de frutas de temporada, y especias y encurtidos que aportan un olor maravilloso al ambiente.

Lo más probable es que, mientras descubres las maravillas que ofrece el mercado, te entre hambre. ¡No hay que preocuparse! Además de los muchísimos puestos que hay en el mercado, son varios los bares y restaurantes a los que te puedes acercar y deleitarte con los colores, texturas y sabores de la formidable gastronomía malagueña.
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