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El mercado de abastos más espectacular de España sigue funcionando más de un siglo después: una joya modernista donde probar algunos de los mejores productos del Cantábrico

A primera hora de la mañana, este mercado ofrece es una de esas experiencias que no se anuncian en ninguna guía, pero que todo el que ha pasado por Santander recuerda. Lleva más de 120 años en pie y es una de las paradas obligatorias de la ciudad para viajeros de cualquier edad.

El mercado de abastos más espectacular de España tiene 120 años y es una joya modernista con los mejores productos del Cantábrico

El mercado de abastos más espectacular de España tiene 120 años y es una joya modernista con los mejores productos del Cantábrico / Istock / valilung

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Más de un siglo después de su inauguración, este mercado continúa siendo mucho más que un lugar donde hacer la compra. Es un símbolo del patrimonio de Santander, un referente de la arquitectura de principios del siglo XX y uno de esos rincones donde tradición y vida cotidiana siguen caminando de la mano. Visitar el Mercado permite conocer una faceta diferente de la ciudad, alejada de los grandes monumentos y más vinculada al día a día.

El Mercado de la Esperanza es uno de los más emblemáticos de la capital cántabra. Es el gran punto de encuentro para quienes buscan productos frescos y de calidad, pero también constituye una de las mejores muestras de la arquitectura modernista aplicada a los mercados tradicionales en el norte de España. Su combinación de hierro, vidrio y piedra lo convierte en una visita imprescindible tanto para los amantes de la gastronomía como para quienes disfrutan descubriendo el patrimonio urbano.

Es el mercado más bonito de España y se conoce como ‘la catedral de la gastronomía’: tiene casi 300 puestos, estilo modernista, cúpulas de hierro y cristal y es Bien de Interés Cultural

Adriana Fernández

Fue inaugurado el 10 de abril de 1904 y es, según los expertos, una de las grandes y escasas muestras de arquitectura en hierro decimonónica conservadas en España. Está situado justo detrás del Ayuntamiento de Santander, flanqueado por la Iglesia de San Francisco, y lleva más de 120 años siendo el corazón de la ciudad. Vecinos y visitantes recorren cada día sus pasillos para comprar alimentos frescos y descubrir algunos de los productos más representativos de la gastronomía cántabra, desde pescados y mariscos recién llegados del puerto hasta quesos artesanos, embutidos y hortalizas de proximidad.

El Mercado de la Esperanza (Santander)

El Mercado de la Esperanza (Santander) / Istock / valilung

Historia, hierro y vidrio: la joya modernista de Santander

El edificio tiene historia antes incluso de haber sido construido. Los terrenos pertenecían al antiguo Convento de San Francisco, desamortizado en 1837. El edificio fue creado en 1897 por los arquitectos Eduardo Reynals y Juan Moya dentro de un ambicioso plan urbanístico que pretendía transformar la ciudad tras la tragedia del Cabo Machichaco, la explosión de un barco cargado de dinamita que en 1893 había causado centenares de muertos y dejado la ciudad en estado de shock.

Plaza de la Esperanza, frente al Mercado (Santander)

Plaza de la Esperanza, frente al Mercado (Santander) / Istock / Artem Stepanov

El edificio fue Medalla de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en el año 1897 y sus dimensiones hablan por sí mismas: 71 metros de largo por 25 metros de ancho, con esquinas biseladas que facilitan la visión y mejoran la circulación. Después vino el incendio de 1941, que arrasó gran parte del centro de Santander y obligó a cambiar las cristaleras. Y en 2010, una remodelación integral. Pero la estructura aguantó.

El interior del Mercado de la Esperanza

El interior del Mercado de la Esperanza / Istock / marktucan

La impresionante estructura del mercado

Desde el exterior, el mercado llama inmediatamente la atención por su elegante disposición. El sólido basamento de piedra sostiene una gran construcción de hierro y cristal que permite inundar de luz natural todo el interior. Su cubierta, rematada por una amplia abertura, fue concebida para aprovechar al máximo la iluminación, una solución muy avanzada para la época y que sigue siendo una de las señas de identidad del edificio. Las referencias decorativas de estilo modernista se encuentran en elementos como las letras de motivos vegetales del cartel principal o las flores que adornan vigas, capiteles y columnas.

El Mercado de la Esperanza en Santander tiene productos frescos locales

El Mercado de la Esperanza en Santander tiene productos frescos locales / Istock / kitz-travellers

Mientras tanto, el interior mantiene la esencia de los mercados tradicionales. La planta baja está dedicada principalmente a las pescaderías, reflejando la estrecha relación de Santander con el mar Cantábrico y la importancia que la pesca ha tenido históricamente en la ciudad: merluza, lubina, besugo, anchoas de Santoña, maganos... En la planta superior se distribuyen carnicerías, fruterías, puestos de verduras, queserías, charcuterías y otros comercios especializados donde es posible encontrar productos locales de gran calidad.

Qué debes tener en cuenta antes de tu visita

En la plaza de la Esperanza los martes, viernes y sábados, de 9:00 a 14:00, se venden productos agropecuarios. Por su parte, los lunes, miércoles y jueves, a la misma hora, se instala un mercadillo de confección y calzado. Asimismo, a pocos pasos están la Plaza Porticada, la Catedral de Santander y el Palacio de la Magdalena. También destaca el Sardinero y su playa, que quedan a un paseo largo, pero que merece la pena recorrer.

En definitiva, las grandes ciudades tienen sus templos consagrados: el museo, la catedral, el mirador. Y luego tienen sus mercados, que son los templos de verdad. Los que huelen a comida, y donde la gente habla con los comerciantes de toda la vida. En lugares como este, lo que merece la pena es llegar temprano y el resto ya es solo dejarse llevar.