La mejor ciudad española para la jubilación, según los británicos: “Perfecta para quienes buscan algo más que relajarse”

Una ciudad en la que la calidad de vida, el buen comer y el buen beber está a la orden del día.

La ciudad que te ofrece una calidad de vida que es el sueño de cualquier cirujano.
La ciudad que te ofrece una calidad de vida que es el sueño de cualquier cirujano. / Istock / todamo

Cuando se habla de jubilarse en España, la mayoría piensa en Málaga, Alicante o Valencia: mucho sol, mucha playa y muchos guiris. Pero, ¡sorpresa! Los británicos han hablado, y la ciudad que les roba el corazón no está en el sur… sino en el verde y vibrante norte. Según un estudio realizado por Idealista y destacado por el medio británico The Express, Bilbao se ha colado entre las favoritas de los jubilados del Reino Unido, y la verdad es que razones no le faltan.

¿Por qué? Pues porque Bilbao no es solo boina, bacalao al pil-pil y lluvia (aunque un poco de sirimiri siempre cae). Es cultura, tranquilidad, buena vida, y una calidad de servicios que haría palidecer a más de una ciudad británica. Vamos por partes.

El Museo Guggenheim de Bilbao.

El Museo Guggenheim de Bilbao.

/ Istock / saiko3p

¿El clima perfecto?

Ni frío ni calor. En Bilbao el clima perfecto existe, al menos para los jubilados; inviernos suaves, veranos frescos, una combinación perfecta para aquellos que simplemente deseen tranquilidad y poder disfrutar de su día a día sin grandes molestias. La ciudad ofrece una temperatura ideal para pasear, hacer senderismo o tomar un txakoli en una terraza sin derretirse.

El cachorro, una escultura floral de Jeff Koons, en el Museo Guggenheim.

El cachorro, una escultura floral de Jeff Koons, en el Museo Guggenheim.

/ Istock / GarySandyWales

Además, está a un paso del mar Cantábrico, con playas como Sopelana o Plentzia, que son perfectas para un chapuzón o una buena caminata. Y lo mejor, sin hordas de turistas que te impiden disfrutar de tu día playero

Vista de la playa de Barinatxe y acantilados en Sopelana.

Vista de la playa de Barinatxe y acantilados en Sopelana.

/ Istock / Mimadeo

Cultura y gastronomía

Y la joya de la corona de Bilbao es, sin duda, su gastronomía. Estoy segura de que cualquiera que haya visitado alguna vez Bizkaia ha vuelto enamorado, ¡y con la barriga llena! Aquí los pintxos no son un aperitivo, son una religión. Desde tabernas clásicas en el Casco Viejo hasta restaurantes con estrella Michelin, Bilbao es un paraíso gastronómico. Y no solo eso, es también accesible. Comer bien no es un lujo, es el pan de cada día.

Deliciosas Gildas españolas con aceitunas, anchoas y chile en una fuente de leña.

Deliciosas Gildas españolas con aceitunas, anchoas y chile en una fuente de leña.

/ Istock / MEDITERRANEAN

Y, vale, no tiene la Sagrada Familia ni la Alhambra. Pero el Guggenheim, el Museo de Bellas Artes y la nueva arquitectura firmada por estrellas como Calatrava o Isozaki hacen de Bilbao un lugar moderno, sofisticado y con mucho que ofrecer.

Museo Guggenheim de Bilbao.

Museo Guggenheim de Bilbao.

/ Istock / MarioGuti

En el coche de San Fernando... o no

Otro punto que encanta a los británicos, me encanta a mí y te va a encantar a ti es lo fácil que es moverse por la ciudad. Bilbao es una ciudad muy alejada a las pequeñas ciudades españolas en las que puedes ir a cualquier lado andando y, aun así, no da esa sensación de cansancio propia de esas ciudades en las que te tienes que pasar horas entre transportes públicos si deseas tomarte un café con una amiga. El metro de Bilbao es limpio, puntual y estéticamente bonito (sí, eso existe). El tranvía, los buses, los ascensores urbanos… Todo está pensado para que moverse sea sencillo y cómodo, incluso con bastón o carrito de la compra.

Metro de Bilbao.

Metro de Bilbao.

/ Istock / Tim Parker

Una ciudad viva, pero sin estrés

Bilbao tiene ese equilibrio casi mágico entre actividad y calma. Hay eventos culturales, conciertos, festivales (como el BBK Live) y vida de barrio. Pero también hay parques, paseos por la ría y montones de bancos donde sentarse a ver pasar la vida sin prisa.

Pequeña calle en el casco antiguo ( Casco Viejo) en Bilbao.

Pequeña calle en el casco antiguo ( Casco Viejo) en Bilbao.

/ Istock / sanniely

Y lo más importante; aquí uno no se siente extranjero. La ciudad ha cambiado mucho en los últimos 30 años, pero mantiene esa esencia acogedora, de barrio, de vecinos que saludan, de gente que se toma su tiempo para charlar.

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