El mejor bosque para ir a buscar setas en noviembre está a menos de dos horas de Madrid: un paraíso con cerca de mil especies en el corazón de Castilla-La Mancha
Con una masa forestal de gran diversidad, este parque natural cuenta con las condiciones climáticas adecuadas para la aparición de setas.

La llegada de las lluvias y tormentas otoñales marca el inicio de la temporada ideal para ir a recoger setas, una de las mejores actividades con las que disfrutar de esta época del año tan maravillosa.

Ingrediente estrella de la cocina durante esta temporada, los mejores sitios para encontrar setas suelen ser bosques y prados húmedos, con suelos ricos y bien drenados. Así que ya sabes, cálzate las botas y coge la cesta de mimbre que vamos en busca de este preciado ingrediente.
Micoturismo en el corazón de la península
Consolidado como una de las formas más enriquecedoras de disfrutar del turismo rural, el micoturismo es una inmersión completa en la naturaleza, combinando senderismo, sostenibilidad y gastronomía.
Con una impresionante variedad de hábitats (con extensos pinares, robledales, y zonas de media montaña) que permite que diferentes especies de setas crezcan durante casi todo el año, Cuenca emerge como un paraíso ideal para los aficionados a la micología.

En el interior de la provincia encontramos un gran pulmón natural, el Parque Natural de la Serranía de Cuenca, con una extensión superior a las 70 mil hectáreas y dentro del cual se cumplen las condiciones climáticas idóneas para la aparición de setas.
Dentro de los límites del parque hay varias localidades, como Vega del Codorno, Valdemeca, Uña o Villalba de la Sierra, las cuales están unidas por excelentes rutas de senderismo, a lo largo de las cuales se pueden encontrar todo tipo de setas. Las clases de setas más comunes que se pueden encontrar en la zona son el níscalo, la senderuela, la colmenilla, y varias especies del género boletus, como la calabaza.
Es importante recordar que una gran riqueza en especies de setas implica la presencia de alguna que otra especie tóxica, por lo que es de suma importancia hacer una correcta identificación de la seta en cuestión. Si se da el caso de que no estamos seguros de si es tóxica o no, lo más prudente será dejarla en su sitio; como dice el dicho “mejor prevenir que curar”.

Hay que ser responsables con el entorno siempre que se va a buscar setas; por ejemplo, debemos utilizar navajas o cuchillos para hacer un corte limpio en el pie de la seta y evitar destruir el micelio. También debemos tener en cuenta que dependiendo de la zona, la recolección está regulada, permitiendo una cierta cantidad por persona y día.
En el caso de que quisiéramos saltarnos la parte de ir a buscar las setas, y pasar directamente a su degustación, son mucho los restaurantes donde disfrutar de una excelente cocina micológica. En pueblos como Tragacete, Huélamo, o Villalba de la Sierra podremos disfrutar de platos tan exquisitos como el revuelto de níscalos, boletus a la plancha con ajo y perejil, o deliciosos guisos tradicionales elaborados con setas de temporada.
Un parque con parajes de encanto
Hacer micoturismo significa también disfrutar de entornos llenos de belleza, en los que la naturaleza goza de su máximo esplendor. Por eso, si visitamos el parque natural de la Serranía de Cuenca, son muchos los sitios con los que poder regocijarse.

El mayor punto de interés que se encuentra dentro del parque es el paraje natural de la Ciudad Encantada, declarado Sitio Natural de Interés Nacional en 1929. Se trata de un conjunto geológico de formaciones rocosas que, a lo largo de miles de años, han sido esculpidas por la acción del agua, el viento y el hielo, quedando moldeadas en peculiares figuras. Para visitarla, hace falta comprar una entrada en la misma taquilla del sitio, con un precio de 7€ para los mayores de 12 años.
De una morfología parecida a la Ciudad Encantada, aunque de menor dimensión, son los callejones de Las Majadas. Aquí, las rocas calizas del Cretácico Superior han producido, a través de procesos de erosión, formas curiosas como pasajes o callejones, monolitos, o puentes.
En pleno corazón del parque natural se halla el Centro de Fauna Silvestre El Hosquillo, un parque visitable donde conocer los grandes mamíferos que lo habitan, como el lobo, el oso pardo, ciervos, o cabras montés, así como algún que otro ejemplar de aves rapaces protegidas. Abierto de marzo a diciembre, hay que hacer una reserva previa, y cuenta con diversas tarifas de precios, siendo gratis para los menores de 4 años.
Para descansar después de un largo día buscando setas y descubriendo el entorno natural, el parque dispone de diversas áreas recreativas con las mejores instalaciones y equipamientos para que el visitante esté lo más cómodo posible. Éstas incluyen la Fuente de la Ardilla y la Fuente de Juan Romero, ambas con mesas y espacio para barbacoas, Beamud-Fuente de los Pastores, con un edificio con cocina y un área de juegos infantiles, o Alto de Vega, un refugio con espacio para barbacoas y un merendero.
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