El mayor tesoro geológico del País Vasco se encuentra a tan solo media hora de San Sebastián y te dejará sin palabras
Este espectacular paisaje ha sido escenario de series como 'Juego de Tronos' o películas como '8 apellidos vascos'.

Cualquiera que haya visto la película 'Parque Jurásico' recordará la mítica escena que desencadena todo. Esa piedra de ámbar con un mosquito en su interior que devolvió a la vida a nuevos dinosaurios, ¿no? Hoy no vamos a hablar de dinosaurios (si el viajero quiere descubrir sus huellas puede visitar un pueblo que cuenta con más de 3.000 icnitas de dinosaurio en La Rioja) sino de una cápsula del tiempo que permite a los científicos estudiar la evolución de la Tierra.
Viajamos hasta la escarpada costa de Bizkaia para descubrir un paisaje que nos transporta 60 millones de años en el tiempo. Y es que el mayor tesoro geológico del País Vasco se encuentra a tan solo media hora de San Sebastián: bienvenidos al Geoparque de la Costa Vasca, conformado por los municipios de Zumaia, Deba y Mutriku.
Muchos viajeros habrán escuchado hablar del Flysch y habrán visto imágenes que no parecen de este mundo: la playa de la Sakoneta, sin ir más lejos, furiosa, con un oleaje que ha ido esculpiendo un perfil misterioso que hemos visto en series como ‘Juego de Tronos’ o en la película ‘8 apellidos vascos’.

Hoy vamos a recorrer de punta a punta el geoparque para descubrir la importancia (más allá de su hipnótica belleza) que hace de este paisaje un lugar de peregrinación tanto para geólogos de todo el mundo como para exploradores ávidos de escenarios únicos.
En total son más de 8 kilómetros de costa, que comienza en la zona de Deba, con rocas del Cretácico inferior, y va avanzando hasta llegar a la desembocadura del río Urola, donde las rocas ya son del Eoceno (hace unos 60 millones de años).

¿Qué es el Flysch?
El término Flysch significa fluir y se emplea para designar los conjuntos de rocas sedimentarias formadas en lugares marinos profundos. Estas rocas se van estratificando en diferentes capas. Algunas son más duras como las calizas, pizarras o areniscas, mientras que otras, como la calcita, son más blandas. Esta disposición favorece la erosión, dejando a las capas duras sin apoyo, mientras que protegen a las más blandas.
Todas estas capas se encontraban en el fondo del mar hasta que, hace millones de años, emergieron debido a los movimientos tectónicos y hoy podemos admirarlas a través de la 'ruta del Flysch’, un recorrido que puede realizarse tanto a pie como en barco.

Rutas a pie y en barco para disfrutar del Flysch
El senderismo es una de las opciones más populares para explorar el Flysch. La ruta costera entre Zumaia y Deba nos ofrece unas vistas espectaculares de los acantilados y el Cantábrico. Este recorrido, de unos 14 kilómetros, está perfectamente señalizado y permite a los viajeros observar de cerca las formaciones rocosas, así como disfrutar de la flora y fauna local.
En Zumaia, se pueden visitar la playa de Itzurun y la famosa ermita de San Telmo, que ofrece unas vistas impresionantes. El viajero deberá seguir la GR-121, pasando por los barrios de Elorriaga e Itsaspe, hasta llegar a Deba. También es interesante el Centro de Interpretación Algorri, puesto que desde allí se organizan diversas rutas a pie y en barco para ver todo el Flysch.

Para aquellos exploradores que prefieran una perspectiva diferente, las rutas en barco son la alternativa perfecta. Desde el mar, los acantilados del Flysch revelan toda su majestuosidad, con sus capas inclinadas que nos sumergen en un ambiente casi onírico.
En definitiva, el mayor tesoro geológico del País Vasco se encuentra a tan solo media hora de San Sebastián y es una joya imprescindible, ya que permite al viajero descubrir un lugar donde la historia de la Tierra está escrita en las rocas mientras el susurro del mar imprime su particular banda sonora.
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