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Mariano, el único vecino de una aldea asturiana sin cobertura ni internet: "Se echa en falta que hace años aquí había un montón de gente, muchos niños"

Después de jubilarse, Mariano regresó al pueblo que lo vio nacer, donde el vecino más cercano está a más de un kilómetro de distancia.

Asturias cuenta con decenas de pueblos perdidos en el tiempo entre sus montañas.

Asturias cuenta con decenas de pueblos perdidos en el tiempo entre sus montañas. / Istock

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Según datos recogidos por el Instituto Nacional de Estadística, repartidos por España hay cerca de 2.000 pueblos y localidades en los que tan solo hay un habitante, lo cual recibe el nombre de la “España unipersonal”. Se trata de una característica más de la devastadora España vaciada, uno de los mayores problemas sociales de la actualidad, con más de 3.400 municipios en riesgo severo de terminar desapareciendo en los próximos años.

Hay cerca de 2.000 pueblos con un solo habitante en España

Hay cerca de 2.000 pueblos con un solo habitante en España / Istock / THEPALMER

En el parque natural de Ponga, al este del territorio asturiano y colindando con la frontera con Castilla y León, la pequeña aldea de Biamón es uno de estos pueblos de un solo habitante. Mariano Hortal, de 73 años, nació aquí y desde que se jubiló vuelve a vivir en la aldea, siendo el único vecino que se mantiene allí. Completamente solo, Mariano vive aquí rodeado de la naturaleza de las montañas asturianas, las cuales le ofrecen un modo de vida de lo más relajado.

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Sara Fernández García

Una vida rodeada de montañas

Dentro de los límites del Parque Natural de Ponga, situado en en sureste de Asturias, colindante con la frontera con Castilla y León, la pequeña aldea de Biamón es, desde hace unos años, el hogar de Mariano Hortal. Aunque nació en el pueblo, durante muchos años Mariano estuvo viviendo en la ciudad; fue cuando finalmente se jubiló que se decidió a regresar al lugar que le vio nacer tantos años atrás.

Actualmente, Mariano es el único habitante de Biamón, un diminuto caserío donde no hay cobertura telefónica; la conexión a internet y televisión llegan solamente vía satélite, algo que a Mariano le viene muy bien pues, según él mismo, a su edad se defiende muy bien con Whatsapp. Allí arriba, rodeado de montañas y naturaleza, Mariano vive completamente aislado, “el vecino más cercano que tengo aquí está a kilómetro y pico”, comenta.

El Parque Natural de Ponga

El Parque Natural de Ponga / Istock / cujel

Por suerte, tanto el acceso a la aldea como la comunicación por carretera con el resto de la comarca están en muy buen estado. Esta buena comunicación le permite a Mariano desplazarse para hacer los recados y compras del día a día. “Ahora ya se puede hacer con más frecuencia porque hay carreteras, se puede bajar en coche”, comenta. La única pega es que, a pesar de poder comprar el pan a la carretera general (donde el panadero pasa todos los días), para las compras más importantes se tiene que desplazar hasta Cangas de Onís, la población más cercana, situada a 30 kilómetros.

La compañía de uno mismo

Mariano reconoce que viviendo solo en el caserío se siente muy a gusto, y que no lo cambiaría por nada del mundo. Pero a su vez, confiesa que hay cosas que sí que se echan de menos viviendo en una aldea tan diminuta. “Se echa en falta que hace años aquí había un montón de gente, muchos niños”, recuerda Mariano cuando habla de su juventud.

En Asturias hay muchos pueblos en riesgo de desaparecer

En Asturias hay muchos pueblos en riesgo de desaparecer / Istock / IMAG3S

Lamentablemente, esto es algo que vamos a presenciar cada vez más y más, pues el despoblamiento de las zonas rurales es un hecho cada vez más frecuente. El fenómeno de la “España vaciada” no responde a un solo motivo, sino a una combinación de factores sociales, tecnológicos, demográficos y económicos: las personas emigran buscando una mejora en el nivel de bienestar social y material, con un mejor acceso a los avances tecnológicos y a servicios como sanidad y educación, muy menor en las zonas rurales.

Para Mariano, “los pueblos se abandonan enteros por asuntos familiares o de herencias”. Y en parte tiene razón, pues ya sea por la salud de alguno de los miembros de la familia, una oportunidad laboral mejor, o simplemente querer estar más conectados con el mundo, lo más común es que alguien se quisiera trasladar a algún núcleo urbano de mayor importancia.