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‘Mallorca, Ca Nostra’: un turismo con alma y responsabilidad

La FTRM inicia una nueva etapa centrada en la sostenibilidad, la convivencia y la identidad local. Su propósito: que Mallorca siga siendo un destino de referencia, pero también un hogar compartido por quienes la viven y la visitan.

Catedral de Mallorca
Catedral de Mallorca / Shutterstock

Mallorca afronta un momento decisivo en la evolución de su modelo turístico. Conscientes de los retos globales y del impacto que la actividad genera en el territorio, la Fundació Turisme Responsable de Mallorca cuenta con una visión clara: impulsar un turismo responsable que cuide los paisajes, respete los ritmos locales y refuerce el bienestar de quienes viven en la isla.

La fundación ha asumido la voluntad de coordinar esfuerzos entre administraciones, empresas y ciudadanía, construyendo una hoja de ruta común hacia un modelo que cuide lo que hace única a la isla. El objetivo es consolidar un turismo que deje una huella positiva en Mallorca, promoviendo una cultura de respeto y cuidado del entorno y fomentando que quienes visitan la isla lo hagan de forma responsable y comprometida.

Mallorca

Fundació Turisme Responsable de Mallorca impulsa un turismo que cuide los paisajes

/ Shutterstock

‘Mallorca, Ca Nostra’: una visión compartida

Bajo el lema ‘Mallorca, Ca Nostra’ (Mallorca, nuestra casa), la fundación propone un cambio de mentalidad y una nueva narrativa. La isla no se entiende solo como un destino, sino como un espacio compartido, una comunidad que pertenece a todos los que la habitan, la visitan y la cuidan. Este concepto resume la filosofía del proyecto: un turismo responsable basado en la corresponsabilidad, donde cada gesto cuenta. Desde el residente que preserva su entorno hasta el visitante que elige consumir producto local, todos forman parte del mismo propósito.

Fundació Turisme Responsable de Mallorca impulsa esta idea con acciones concretas que combinan sostenibilidad ambiental, equilibrio territorial y puesta en valor del patrimonio cultural. Se promueven políticas que reduzcan el impacto ecológico del turismo, fomenten la eficiencia energética y protejan los ecosistemas de la isla.

Un modelo que une sostenibilidad, territorio y cultura

La fundación también trabaja para diversificar la oferta turística y fomentar la desestacionalización. Se apuesta por experiencias culturales, naturales y gastronómicas que muestren la riqueza del interior y de los pueblos menos conocidos. El turismo, entendido así, se convierte en motor de desarrollo y cohesión social, capaz de generar empleo y oportunidades sin concentrar los beneficios en un solo punto. La cultura y la identidad juegan un papel esencial en este nuevo modelo. Mallorca quiere seguir siendo un referente internacional, pero sin renunciar a su esencia. La lengua, las tradiciones, la artesanía, la gastronomía o los paisajes rurales son parte del alma que da sentido al viaje.

Objetos artesanales de arcilla durante la feria de arcilla de Marratx

Objetos artesanales de arcilla durante la feria de arcilla de Marratx

/ Shutterstock

El compromiso del Mallorca Pledge

Uno de los pilares de esta nueva etapa es el Mallorca Pledge, una iniciativa que invita tanto a residentes como a turistas a comprometerse con un modo de viajar más respetuoso. Firmar el Pledge significa asumir un compromiso ético con el territorio: respetar los espacios naturales, reducir los residuos, apoyar la economía local y cuidar el entorno común. No es un reglamento, sino una llamada a la conciencia colectiva.

Su fuerza reside en la suma de pequeños gestos que, unidos, construyen un futuro más sostenible para todos. De esta forma, el turismo en el Mediterráneo encuentra en Mallorca un ejemplo de cooperación y responsabilidad compartida.

Cualquier persona puede sumarse a este compromiso a través de

 pledge.fundaciomallorcaturisme.net/es

Innovación y colaboración hacia el futuro

La fundación impulsa proyectos que integran tecnología, sostenibilidad e innovación turística para avanzar hacia un modelo más moderno y resiliente. La digitalización de recursos patrimoniales, la creación de experiencias accesibles y la incorporación de buenas prácticas ambientales en alojamientos son algunas de las líneas de trabajo activas. Este enfoque colaborativo parte de una idea clave: la sostenibilidad no es una meta a largo plazo, sino una forma de actuar en el presente, en coordinación con los consells, los ayuntamientos y las asociaciones del sector, garantizando que cada acción responda a las necesidades reales del territorio.

La escucha, la participación y la transparencia son los pilares que sostienen este modelo compartido. Todas estas líneas de acción se enmarcan en la estrategia Bitácora, la hoja de ruta que guía la transformación de la Fundació Turisme Responsable de Mallorca hacia un modelo más equilibrado y participativo.

Acogedora calle en Fornalutx.

Acogedora calle en Fornalutx.

/ Shutterstock

Un destino que se reconoce en su gente

‘Mallorca, Ca Nostra’ no es un eslogan, sino una declaración de principios. Significa entender que la belleza natural, la cultura y la hospitalidad son recursos que solo se mantendrán vivos si se gestionan con responsabilidad. También supone reconocer que el turismo puede ser un motor de cambio positivo si se alinea con los valores de respeto, equilibrio y cooperación. En esta nueva etapa, el visitante se convierte en aliado y el residente, en protagonista.

La fundación trabaja para que la isla siga siendo admirada no solo por su paisaje, sino también por su modelo. Porque cuidar Mallorca es la mejor forma de asegurar su futuro, y porque la sostenibilidad, en su sentido más amplio, es hoy la mayor muestra de hospitalidad.

Un referente de turismo sostenible en el Mediterráneo

Con esta transformación, la Fundació Turisme Responsable de Mallorca se consolida como un ejemplo de gestión responsable en el ámbito turístico. Su visión de futuro combina innovación, participación y compromiso ambiental, situando a Mallorca como un referente de turismo sostenible en el Mediterráneo. El futuro de la isla se construye desde la colaboración y la concienciación.

Una isla que no solo recibe, sino que enseña. Que no solo se muestra, sino que se protege. Una Mallorca que sigue siendo, más que nunca, ‘Ca Nostra’.

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