Ni Málaga, ni Girona, las mejores playas de España están en Badajoz: en la orilla de una Reserva de la Biosfera, tiene Bandera Azul y es la primera playa de interior de España
Un arenal con vistas a un lago casi infinito, escondido en la región con la mayor extensión de agua dulce de Europa.

Extremadura tiene la primera playa de agua dulce de España. / Istock
Puede sonar raro, incluso increíble, pero las mejores playas no están siempre bañadas por el mar. Sucede con las playas de interior o playas de agua dulce, y una de las mejores está en el interior de una provincia tan infravalorada que mucha gente no sabe que presume de tener hasta Bandera Azul.

Extremadura esconde lagos infinitos que se pierden en el horizonte, como el mar. / Istock
Se trata de Extremadura, y más concretamente de la provincia de Badajoz. Y es que allí se esconde la primera playa de interior de España, un título del que solo puede presumir Costa Dulce de Orellana, que así se llama esta playa. Un inmenso arenal que hizo historia en 2010 al recibir un distintivo que, hasta ese momento, solo reconocía playas de costa y agua salada.

Adriana Fernández
La mayor extensión de agua dulce de Europa
La playa de Orellana está escondida al noroeste de la provincia de Badajoz, en el pueblo de Orellana la Vieja, un municipio que se encuentra en una ubicación fronteriza limítrofe entre las comarcas de La Siberia y La Serena. O lo que es lo mismo: el territorio extremeño que concentra algunas de las mayores extensiones de agua dulce de Europa occidental.
Puede que a muchos les sorprenda, pero Extremadura destaca por ser la comunidad autónoma con mayor superficie de agua dulce de toda España, albergando más de 1500 kilómetros de costa interior. Y esta playa es uno de los mejores ejemplos que confirman la riqueza hídrica de este territorio de interior.

Extremadura concentra las mayores extensiones de agua dulce de Europa occidental / Istock / Jose Moreno Garcia
Un paisaje que es Reserva de la Biosfera por la Unesco
La playa está situada precisamente en la orilla del Embalse de Orellana, que es uno de los grandes embalses del río Guadiana. Y aunque mucha gente pueda ir atraída por la playa y su fama, lo que hace realmente especial a este lugar es todo el paisaje que la rodea. Se trata de un espacio que forma parte de la Reserva de la Biosfera de La Siberia, declarada por la Unesco.
La Siberia, cuyo nombre nos lleva directos a la estepa rusa, no tiene nada que ver con aquel territorio del norte de Europa. Pero sí es cierto que se trata de una región poco poblada, con grandes extensiones de campo, en su mayoría dehesas, sierras poco pronunciadas, mucho bosque mediterráneo y, esto es lo más sorprendente, cientos de kilómetros de costa de agua dulce, los que suman los embalses del Guadiana y del Zújar (este en la comarca de La Serena).

No es una playa como las demás: esta hizo historia. / Istock
Una playa pionera que hizo historia
Eso sí, cuidado con las expectativas, porque la playa de Orellana no es como las demás; al menos no como las de mar. Que nadie espere encontrar una extensión de arena fina; es verdad que hay zonas donde la orilla es de arena, pero buena parte del acceso al agua es de hormigón o suelo bastante firme (llevar chanclas u otro calzado para el agua no está demás). Tampoco hay oleaje ni brisa de mar, pero lo mejor es que no parece un pantano: su aspecto es más el de un lago inmenso que se pierde en el horizonte, y eso le da un carácter de lo más especial.

Rodeada de un paisaje que es Reserva de la Biosfera. / Istock
Sea como sea, la playa de Orellana fue la pionera en demostrar que una playa de interior podía cumplir los exigentes criterios de calidad del programa Bandera Azul. Y después, muchos años después, llegó el turno de otras playas continentales, como la de San Juan en Madrid, la segunda en recibir este reconocimiento… ocho años después.
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