La mágica lengua de arena de Sotavento: el fenómeno natural que dibuja una de las playas más bonitas de Fuerteventura
El sur de la isla canaria más extensa alberga una playa camaleónica cuyo paisaje cambia cada día.

En Fuerteventura es posible experimentar uno de los fenómenos naturales más espectaculares de España / Istock
Fuerteventura es una auténtica obra de arte esculpida por la furia de los volcanes y el susurro del viento. Pero esta maravilla de la naturaleza sigue en constante movimiento, mutando día a día para sorprender con paisajes camaleónicos pero siempre sumamente bellos, donde las tierras rojizas montañosas y las arenas blancas de sus kilométricas playas crean un contrate hipnótico bajo el sol atlántico.

A lo largo de la península de Jandía se extienden impresionantes playas salvajes / iStock
Al sur de Fuerteventura se encuentra la península de Jandía, una de las zonas más singulares y salvajes del archipiélago canario. Formada como una isla volcánica independiente, el tiempo hizo que la arena y los sedimentos crearan el Istmo de La Pared, una franja de seis kilómetros de ancho encargada de unirla con el resto de la isla. En este territorio se sitúa la playa de Cofete, dominando el noroeste, un arenal virgen de más de doce kilómetros de longitud cobijados por montañas.
En el sureste, las aguas son más tranquilas y cristalinas, configurando playas espectaculares para practicar windsurf o pegarse un placentero chapuzón, como las de Sotavento. En sus nueve kilómetros de extensión destacan zonas como La Barca o Risco del Paso. Este rincón se ha popularizado por darse en él un fenómeno que transforma por completo el lugar, ofreciendo una experiencia absolutamente distinta para el viajero dependiendo del momento en que lo visite.
La magia de la Península de Jandía
Cuando la marea sube, el agua queda retenida entre la orilla y una barrera de arena, creando una inmensa piscina natural. Cuando baja, el mar da paso a una impresionante lengua de arena, creando la conocida como “playa de dos orillas”. Los vientos alisios también juegan su papel en este paisaje, especialmente entre los meses de mayo y septiembre, siendo los responsables de moldear la arena e imprimir ese carácter indómito que define a toda la isla.
El mejor momento para contemplar el fenómeno es durante las mareas vidas, concretamente en fases de luna llena o luna nueva. Para asegurarse poder experimentar las dos caras de Sotavento, la acuática y la terrestre, es conveniente consultar las previsiones de mareas antes de viajar.

En Fuerteventura es posible experimentar uno de los fenómenos naturales más impresionantes de España / istock
Gracias a sus buenas condiciones de viento, las playas de Sotavento acogen campeonatos mundiales de windsurf y kitesurf. Los eventos se organizan en el centro René Egli, uno de los más prestigiosos y grandes del mundo dedicado a estas disciplinas. Fundado por René Egli, un suizo que llegó a Fuerteventura en los años 70 y se enamoró del lugar, cuenta con licencia para impartir clases en la laguna de Sotavento, idónea para principiantes y para expertos que desean perfeccionar la técnica, gracias a sus aguas poco profundas.
Amanecer frente al mejor escenario natural posible
Las instalaciones de la escuela René Egli se ubican junto a un par de alojamientos que tienen el privilegio de asomarse a este escenario cambiante, INNSiDE y Paradisus Fuerteventura. Estos miradores son excelentes para contemplar cómo, a lo largo de una semana, la laguna se va llenando poco a poco y decenas de coloridas cometas colorean el cielo mientras los kitesurfistas se deslizan sobre el agua. Aunque el mejor lujo del lugar lo ofrecen sus amaneceres y atardeceres tintados de rosados que se reflejan en una laguna hecha espejismo y rodeada de dunas.
La ubicación, relativamente apartada, contribuye a esa impresión de lugar mágico. Particularidad que combinada con la luz del lugar, hace que realmente sintamos que hemos llegado a otro planeta, un sitio especial marcado constantemente por los caprichos de la naturaleza. La sensación continúa en el interior de las estancias, con tonos naturales y una decoración que apuesta por materiales orgánicos y detalles elaborados por artesanos locales.

Los cautivadores atardecederes en la playa de Sotaventoo / iStock
Si ya de por sí el bienestar es integral aquí, Paradisus Fuerteventura contribuye a ello con una experiencia gastronómica que combina tradición canaria con platos internacionales, clases de yoga y pilates al aire libre y actividades como observación de estrellas y clases de windsurf adaptadas a todos los niveles con la comodidad de acceder a las instalaciones de la escuela de forma directa. La mejor forma de lanzarse a uno de los paisajes más hipnóticos y cautivadores de Canarias.
- El refugio de Julio Iglesias (82 años) es un pueblo blanco en el Parque Nacional más joven de España: entre alcornoques centenarios y el Mediterráneo, tiene una iglesia del siglo XVI sobre una mezquita
- El pueblo más bonito del mundo está en Aragón y es un valle de cuento a orillas de un embalse: te transporta a uno de los escenarios más especiales de Disney
- La primera catedral gótica de España está sobre la muralla medieval mejor conservada del mundo: del siglo XII y declarada Patrimonio de la Humanidad, cumplía las funciones de templo y fortaleza
- El refugio de Inma Cuesta (46 años) está en un pueblo de Jaén de unos 1.700 habitantes donde creció: 'Me fui hace muchos años, pero este es el lugar al que siempre vuelvo buscando la raíz
- El paseo marítimo más elegante de España sigue la curva de una bahía de cuento: un balneario Belle Époque sobre la arena y el palacio donde veraneaba una reina
- La ciudad europea perfecta para mayores de 65 años es la capital de la eterna primavera: una antigua ciudad balneario, con jardines botánicos siempre en flor y paseos llanos frente al Atlántico
- El refugio de Rosario Flores (62 años) es una pedanía gaditana de 480 habitantes: caminos de tierra, dunas vírgenes y el Faro de Trafalgar como único vecino en el horizonte
- El paseo marítimo más glamuroso de la Riviera francesa son 7 kilómetros de sillas azules frente al Mediterráneo: grandes hoteles de la Belle Époque, hileras de palmeras y la luz que enamoró a Matisse y Chagall