De Madrid al cielo, pero con el buche lleno

Una maravillosa forma de conocer un territorio es degustando el sabor de sus raíces y sus frutos. La gastronomía madrileña está repleta de referencias gastromedievales entre las que cabe destacar, como no, el cocido, la tortilla en caldo, las mollejas...

Maria Martí
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Foto: Madrid

Madrid es una tierra de pasado ilustre, elegido como hogar por personajes tan poderosos como la reina Isabel I de Castilla, Juana la Beltraneja, don Álvaro de Luna, condestable y valido del rey Juan II, el Marqués de Villena y el Marqués de Santillana, en cuyas cortes se mezclaban caballeros de la Orden de Santiago y grandes poetas. Fortalezas, castillos, torres, palacios y monasterios dan fe de su paso por estas tierras. 

Sin embargo, su diversidad alcanza también a la gastronomía, inspirada en la riqueza de los frutos de sus tierras que nos regalan algunos de los mejores productos: carne de Guadarrama, quesos de cabra, miel, legumbres, productos de la huerta, aceites, aceitunas de Campo Real y vinos de la D.O de Madrid.

A pesar de su carácter eminentemente urbano, en la Comunidad de Madrid hay más de 4.600 explotaciones ganaderas. Casi el 10% son cabezas de ganado vacuno, seguidas por las de ovino, pero también hay explotaciones de ganado caprino y porcino. Autóctonas de ganado ovino son la Rubia de El Molar y la Colmenareña. Sin embargo, la gastronomía madrileña está repleta de referencias gastromedievales entre las que cabe destacar, como no, el cocido, la tortilla en caldo, las mollejas y las judías con liebre o perdiz, las patatas chulas, las pozas (pan candeal con un relleno de tomate, cebolla, atún), el pisto vaquero, carne al desarreglo, queso de oveja o pelotas de fraile (berlinas rellenas de crema).

Si no lo han hecho ya, pueden probar las sopas de ajo, una de las recetas centenarias más humildes y sencillas de elaborar. A diferencia de otros platos no se ha transformado con el paso de los años, ya que no admite otros productos más selectos que el aceite, el pan, los huevos, el pimentón y el ajo. Y no, no hace falta que haga frío para pedirla en alguno de los pueblos de la sierra madrileña.Y para rematar, el viajero puede comprobar que los guisos de pescado en Madrid son un lujo para los sentidos, como el besugo al horno o el bacalao salado o desalado.

Madrid

Los vinos

Una maravillosa forma de conocer un territorio es degustando el sabor de sus raíces y sus frutos, recorriendo de norte a sur y de este a oeste los viñedos y las bodegas de la Comunidad de Madrid. Los vinos D.O. de Madrid fluyen por las “arterias” de sus municipios. Buen ejemplo de ello es Tielmes, que ofrece una buena oferta de experiencias de Enoturismo y Oleoturismo, a orillas del río Tajuña, donde se cultivan los olivares y viñedos desde los que surgen sus excelentes vinos y aceites. Pasea por la Vía Verde del Tajuña y disfruta de sus paisajes llenos de colores y formas: viñedos que cambian de color y de forma dependiendo de la estación del año, olivos en flor o cargados de aceitunas… O ¿por qué no? Valdelaguna y Belmonte de Tajo, dos remansos de paz y naturaleza. Te invitamos a conocer dos bodegas singulares de la Comunidad de Madrid: una es una de las fundadoras de la D.O. de Vinos de Madrid (Bodegas Pablo Morate, en Valdelaguna) y la otra, la primera bodega ecológica de la Comunidad de Madrid (Bodegas Andrés Morate, en Belmonte del Tajo). Un buen plan es pasarse por el único Museo del Vino de la D.O. Vinos de Madrid de la subzona de Arganda.

Dos rincones de Madrid de gran riqueza vinícola y patrimonial. En Colmenar de Oreja se reúnen la mayor parte de las bodegas de la D.O. de Vinos de Madrid de la subzona de Arganda, y en Villarejo de Salvanés una de las bodegas más grandes a nivel de producción de Madrid: Vinos Jeromín. Es de obligado cumplimiento la visita a sus bodegas y los conjuntos históricos de Colmenar de Oreja y Villarejo de Salvanés, declarados Bien de Interés Cultural. Pasea por la bonita plaza castellana de Colmenar de Oreja y uno de los museos más valorados: el del célebre pintor Ulpiano Checa.