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Lo llaman "el Machu Picchu gallego" y es un poblado de 2.000 años sobre la desembocadura de un río: desde arriba se ven dos países

Comparar cualquier lugar con el Machu Picchu es, cuanto menos, arriesgado, pero este punto de Galicia no tiene nada que envidiarle.

Es uno de los castros celtas más importantes de toda Galicia.

Es uno de los castros celtas más importantes de toda Galicia. / Istock

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Podría decirse que los celtas y Galicia guardan una relación muy similar a la de los incas y Perú. Aquellas civilizaciones que percibimos tan lejanas dejaron parte de sí mismas en rincones insospechados. A través de construcciones que hoy se ven como parte de un pasado fundamental para la historia de esos lugares. Sucede así con el Machu Picchu en Cusco y también con el Castro de Santa Tecla en Pontevedra, concretamente en A Guarda.

En el corazón de las Rías Baixas, donde el río Miño pasa a ser parte del océano Atlántico, aparece un monte a 341 metros de altitud que parece querer vigilarlo todo desde allí. Hacia un lado se ve el puerto de A Guarda y al otro la costa portuguesa, dos paisajes de dos países en los que las fronteras a veces están difusas. En lo alto, el castro gallego más emblemático, que, según las investigaciones, estuvo ocupado entre los siglos I a.C. y I d.C.

El pueblo donde mejor se come de España es un lugar clave para peregrinos: el pulpo es el plato más famoso, tiene una catedral declarada Monumento Histórico-Artístico y murallas del siglo XII

Adriana Fernández

El recuerdo de la antigua civilización celta

Los castros en Galicia son antiguos poblados fortificados construidos entre la Edad del Hierro y la época prerromana. Se ubicaban en zonas elevadas para tener mayor control y visibilidad y, quizá por eso, hay algunos que están tan bien conservados, como el Castro de Santa Tecla. En su momento de máximo esplendor llegó a albergar a más de 5.000 personas en un total de 20 hectáreas, siendo uno de los más grandes e importantes de la zona.

El Castro de Santa Tecla en A Guarda, Pontevedra

El Castro de Santa Tecla en A Guarda, Pontevedra / Istock / PauloMachado

En 1931 fue declarado Monumento Histórico-Artístico y, más tarde, Bien de Interés Cultural. Formaba parte de la ruta de comercio púnica, que recorría la costa atlántica desde la antigua Gadir -hoy Cádiz-, por lo que se cree que su muralla tenía un carácter más comercial que defensivo. Estaba compuesto por viviendas ovaladas en su mayoría y algunas otras rectangulares con esquinas redondeadas, símbolo de la romanización de Galicia.

El asentamiento de Santa Tecla en A Guarda

El asentamiento de Santa Tecla en A Guarda / Istock / Ana del Castillo

Se disponían por unidades familiares y también funcionaban como graneros, talleres o almacenes. Además, en el interior y en el exterior del recinto, aparecen petroglifos que dan fe de la presencia humana incluso dos mil años antes de ese poblado. Hoy el castro es parte de A Guarda, un pueblo marinero considerado uno de los más bonitos de Pontevedra, con casas multicolores mirando hacia el océano como si de la región italiana de Cinque Terre se tratase.

El pueblo actual a los pies del monte

A Guarda hace frontera con Portugal, por eso desde el monte de Santa Tecla se contempla el país vecino. Está bañado por el Atlántico y cuenta con uno de los puertos pesqueros más importantes de las Rías Baixas. Su historia está estrechamente ligada con el mar y eso se ve a través de monumentos como O Mariñeiro, una escultura que homenajea a los marineros que desaparecieron y perdieron la vida en el océano. O el Museo del Mar, con una gran colección.

El pueblo marinero de A Guarda, en Pontevedra

El pueblo marinero de A Guarda, en Pontevedra / Istock / traveler1116

El asentamiento celta de Santa Tecla es de lo más importante de la localidad, aunque también destacan otros puntos como el Castillo de Santa Cruz, una fortaleza del siglo XVII que la protegía de los ataques portugueses. Así como la Torre del Reloj del siglo XVIII o la Cetárea de A Grelo, donde antiguamente se almacenaban mariscos y hoy es el punto de inicio de la Ruta de las Cetáreas. Un pueblo donde historia, gastronomía y paisaje se funden en una mezcla perfecta.