Lo llaman el “Machu Picchu español”: un pueblo en un valle entre montañas que tienes que visitar en 2025

En el corazón del Parque Rural de Teno, entre barrancos que se precipitan hacia el Atlántico y capas de historia volcánica, se oculta un caserío aislado que guarda la esencia más pura de la arquitectura tradicional canaria.

El Machu Picchu español está en Tenerife: un pueblo en un valle entre barrancos cuyas carreteras son intransitables
El Machu Picchu español está en Tenerife: un pueblo en un valle entre barrancos cuyas carreteras son intransitables / Istock / leskas

Situado a 750 metros sobre el nivel del mar y flanqueado por montañas y barrancos, hay un municipio que se despliega en un valle dramático. Las paredes que lo rodean están formadas por cientos de capas de material volcánico y la visita es tan complicada que se ha mantenido suspendido en el tiempo. Bienvenidos a Masca, el Machu Picchu español.

Adriana Fernández

El macizo de Teno, uno de los territorios más antiguos de Tenerife con siete millones de años de historia geológica, es el telón de fondo de este rincón protegido.

El aislamiento ha sido su mayor aliado: llegar hasta aquí implica recorrer una carretera estrecha y serpenteante, con curvas pronunciadas y tramos de un solo carril. Aunque es un infierno para los turistas, es también la razón de ser del pueblo.

Masca enclavada entre montañas

Masca enclavada entre montañas

/ Istock / ZX-6R

La arquitectura de Masca, símbolo de la tradición canaria

Aunque sus casas no son especialmente antiguas, Masca es la muestra de arquitectura tradicional canaria. El caserío fue declarado Bien de Interés Cultural como conjunto histórico por un buen motivo: sus edificaciones combinan piedra volcánica, madera de árboles locales, caña y barro, creando un paisaje urbano donde las palmeras crecen entre las casas. Como del cerdo en Extremadura, aquí de las palmeras se aprovechaba todo: desde el fruto para alimentar el ganado, hasta el tronco para fabricar colmenas y las hojas para elaborar sombreros y escobas.

El caserío se divide en cuatro pequeños núcleos urbanos

El caserío se divide en cuatro pequeños núcleos urbanos

/ Istock / hsvrs

Los pueblos del complejo de Masca

El caserío se divide en cuatro núcleos —La Bica, El Turrón, La Piedra y El Lomo de Masca— unidos por antiguos caminos. En La Piedra se encuentra la plaza principal y la ermita de Nuestra Señora de la Concepción, del siglo XVIII. Muy cerca, el Centro de Visitantes ofrece una introducción a la historia, flora y fauna de la zona, así como un museo etnográfico y un centro de la naturaleza.

Masca también cuenta con algunos bares, restaurantes y pequeñas tiendas de artesanía en madera o palma, donde adquirir productos locales como la célebre cebolla de Masca, miel ñames o frutas de temporada. Truco extra para ser viajero y no turista: comprando este tipo de productos, ayudarás a sustentar la economía local y el turismo respetuoso.

El entorno de Masca es perfecto para amantes del senderismo

El entorno de Masca es perfecto para amantes del senderismo

/ Istock / angeluisma

La naturaleza y el senderismo en Masca

Masca es punto de partida de una de las rutas de senderismo más emblemáticas de Tenerife: el descenso por el barranco hasta la playa. El recorrido, que serpentea entre paredes verticales y tramos de exuberante vegetación, permite contemplar de cerca la riqueza geológica del Parque Rural de Teno, parte de la Red Europea Natura 2000.

En el Parque conviven especies de flora y fauna que no se encuentran en ningún otro punto del mundo. Además del camino a la playa, el barranco ofrece multitud de senderos señalizados para todo tipo de dificultades. Además están los caminos a los miradores, como Cruz de Hilda o Cherfe, que ofrecen vistas panorámicas que abarcan el caserío, el valle y el océano al fondo.

La historia de Masca

Durante siglos, la orografía de Masca fue su defensa natural. Se dice que sus barrancos sirvieron de escondite a piratas que merodeaban por la costa. El agua, abundante en este rincón del macizo de Teno, pero escasa en el resto de la isla; alimentó bancales de cultivo que aún hoy se escalonan en las laderas. Poco a poco se formó un casco urbano de calles empedradas que perdura hasta el día de hoy.

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