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Machado dio clases en sus aulas y le dedicó sus campos: la ciudad renacentista Patrimonio de la Humanidad donde el poeta reencontró la vida

Fue en este tesoro renacentista que Antonio Machado llevó a cabo sus estudios.

La ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad donde Machado estudió

La ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad donde Machado estudió / ISTOCK / diegograndi

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Uno de los principales representantes de la Generación del 98 y uno de los poetas más importantes poetas de la historia de España, el gran Antonio Machado vivió en diferentes ciudades y localidades del territorio español antes de exiliarse a Francia. Además de Soria, ciudad donde contrajo matrimonio con Leonor Izquierdo y que se convirtió en todo un refugio, Machado consideraba la localidad jienense de Baeza como uno de sus lugares en el mundo.

La catedral de Baeza

La catedral de Baeza / ISTOCK / Jose Miguel Sanchez

Incluida en la lista de Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO dentro de los conjuntos monumentales renacentistas de Úbeda y Baeza, la localidad conserva prácticamente intacta la atmósfera de esa época, con lo que pasear por sus calles empedradas es como hacer un viaje a un pasado esplendoroso. Ejemplo único del Renacimiento andaluz, Baeza supone una de las mejores escapadas que podemos hacer por el sur de la península, todo gracias a su mezcla perfecta entre historia, arquitectura y naturaleza.

Ni Tossa de Mar ni Besalú, el pueblo más bonito de España tiene una catedral gótica, renacentista y barroca: es perfecta para recorrer a pie

Adriana Fernández

Dos joyas del Renacimiento andaluz

El Renacimiento llegó a las localidades de Úbeda y Baeza en el siglo XVI de la mano de Francisco de los Cobos, secretario del emperador Carlos V, que quiso dejar en su tierra natal un legado monumental que estuviera a la altura de Italia. Para conseguirlo, de los Cobos recurrió a Andrés de Vandelvira, el gran arquitecto del Renacimiento español, cuya huella es más que visible en muchos de los edificios más emblemáticos de la época. El resultado fue un conjunto arquitectónico sin parangón en la península: plazas armónicas, iglesias monumentales, palacios nobles, y un urbanismo que todavía hoy sorprende por su coherencia.

Las calles empedradas de Baeza

Las calles empedradas de Baeza / Amos from Stockphotos.com

Situadas a apenas 10 kilómetros la una de la otra, Baeza y Úbeda ofrecen una experiencia única en todo el territorio español, pues permiten al visitante descubrir un momento muy interesante y desconocido del arte y la arquitectura españoles; además, el entorno en el que se encuentran ofrece estupendas rutas y caminos para adentrarse a un mar de olivos de los que se extraen las aceitunas para hacer uno de los mejores aceites de todo el mundo.

Un paseo por Baeza

Rodeada por campos de olivos e incluida en la lista de Patrimonio de la Humanidad en el 2003, Baeza atrapa a todo aquel que se adentra en sus calles por la maravillosa atmósfera atemporal que la envuelve. El casco antiguo de la localidad está conformado por magníficos edificios de los siglos XV y XVI, destacando la Catedral de la Natividad, con su impresionante fachada y su imponente torre. Construida sobre una antigua mezquita, su curiosa mezcla de estilos gótico, renacentista y barroco la convierten en toda una obra maestra de la arquitectura resguardada en la Plaza de Santa María.

La Plaza del Pópulo

La Plaza del Pópulo / Istock / Orietta Gaspari

Uno de los puntos imprescindibles de Baeza es la Plaza del Pópulo, donde se encuentran la Fuente de los Leones (de origen romano), la Antigua Carnicería y la Casa del Pópulo, construcciones que reflejan al elegancia de la época en que fueron erigidas. Otras joyas arquitectónicas repartidas por el municipio son el Palacio de Jabalquinto, cuya fachada gótica isabelina maravilla por su riqueza ornamental, el Convento de San Francisco y las Casas Consistoriales Altas.

Hogar de poetas

Algo muy interesante de Baeza es el fuerte vínculo que el pueblo tiene con la educación y la literatura. La Antigua Universidad, fundada en el siglo XVI, sigue siendo a día de hoy un espacio lleno de cultura y conocimiento. Una de las figuras más importantes que han pasado por allí es el gran poeta sevillano Antonio Machado, que dejó una huella imborrable durante su estancia en la localidad.

Sobre el olivar, se vio la lechuza volar y volar. A Santa María un ramito verde volando traía. ¡Campo de Baeza, soñaré contigo cuando no te vea!

Antonio Machado

Tras haber estudiado en la Universidad, Machado impartió clases de gramática francesa en el Instituto Santísima Trinidad, todo mientras vivía en una casa situada junto a la Plaza del Pópulo. Con el paso del tiempo, Machado consiguió encontrar la inspiración en este mágico rincón andaluz, donde sus habitantes le llegaron a homenajear con un monumento que hoy día se puede visitar en la calle de San Pablo.

Las calles de Baeza

Las calles de Baeza / Istock / Jose Miguel Sanchez

La belleza de los campos

Aunque en su tamaño y carácter los pueblos de Baeza y Úbeda son diferentes, hay algo que ambos comparten, y eso es la belleza de los campos de olivos que los rodean. Desde cualquier mirador de las localidades es posible observar y maravillarse con los verdosos mares de olivos de las tierras de Jaén, un paisaje que ha marcado profundamente la identidad de la zona durante siglos, desde su economía, a su belleza y gastronomía.