He visitado más de 100 países de todo el mundo y lo tengo claro: el lugar más bonito del mundo está en España y es este

Esta isla española encierra la brutalidad natural de Islandia, las playas turquesas del Caribe y la ambición artística del norte de Europa. Para mí, es el lugar más bonito del mundo.

El lugar más bonito del mundo está en las Islas Canarias
El lugar más bonito del mundo está en las Islas Canarias / Unsplash / Ionut Dobre

He caminado entre géiseres en Islandia, he navegado por las aguas cristalinas de Raja Ampat y me he perdido en los templos de Bagan. Pero hay un lugar al que siempre vuelvo en la memoria. Una isla que no se parece a ninguna otra. Ni en España, ni en el mundo.

Hablo de Lanzarote. En esta formación volcánica de poco menos de 846 kilómetros cuadrados encontramos un arte que se doblega ante su entorno, una belleza lunar que no grita, poblaciones con alma y playas que parecen salidas del paraíso. Después de visitar más de 100 países, Lanzarote es el rincón del globo al que siempre querría volver.

Un paisaje lleno de colores en Lanzarote

Un paisaje lleno de colores en Lanzarote

/ Unsplash / Arnaud Padalle

Y es que en cada rincón de Lanzarote, como si fuera una preciosa manta de patchwork, hay un paisaje que parece arrancado de otro punto del planeta y cosido en Canarias. Desde las laderas de sus volcanes sobrios, diríase que importados de Islandia; hasta sus pueblecitos de casas blancas con puertas azules que recuerdan a las Islas Griegas; pasando por sus playas de palmeras que transportan a Bali. Incluso podemos viajar a la Luna si nos adentramos en el Timanfaya.

Uno de los pueblos blancos de Lanzarote

Uno de los pueblos blancos de Lanzarote

/ Unsplash / Elisadventure

Los ricones que hacen de Lanzarote el lugar más bonito del mundo

Descubriendo a César Manrique

Mientras que muchos artistas aprovechan su reconocimiento para huir de sus modestos orígenes, César Manrique hizo lo contrario. Dedicó su vida a poner en valor su isla y pulir su encanto.

Jameos del Agua.

Jameos del Agua.

/ Istock / Balate Dorin

Con la máxima de integrar la arquitectura en la naturaleza y respetar el paisaje, el artista canario es responsable de la armonía estética y la personalidad de la que Lanzarote presume hoy. Podemos apreciar su trabajo en Jameos del Agua, en el Mirador del Río, en el Jardín de Cáctus o, por supuesto, en la Fundación César Manrique, una antigua casa profundamente orgánica enclavada en la roca.

El Parque Nacional de Timanfaya

No hace falta subirse a un cohete para descubrir paisajes lunares. El Parque Nacional de Timanfaya está repleto de volcanes, campos de lava y colores imposibles que parecen sacados ya no de otro continente, sino de otro mundo.

El Parque Nacional de Timanfaya, la verdadera tierra de fuego de Lanzarote

El Parque Nacional de Timanfaya, la verdadera tierra de fuego de Lanzarote

/ Unsplash / Josep Castells

Playas de ensueño

Aunque Lanzarote no es tan grande, su orografía ha permitido dar pie a mil islas distintas. Tenemos aguas transparentes entre acantilados en Papagayo, como sucede en Menorca. Hay una playa enorme, salvaje y apta para el surf, como en Bali, que se llama Famara. Hay lugares, como Flamingo, donde la arena blanca se une con el agua turquesa, como si de Maldivas se tratara. Y también podemos encontrar playas de arena oscura con un mar añil imposible, como si estuviéramos en Islandia: no te pierdas Playa Quemada.

Las playas más espectaculares están en Lanzarote

Las playas más espectaculares están en Lanzarote

/ Istock

Pueblos mediterráneos en pleno Atlántico

Manrique no solo se dedicó a construir auténticas bellezas, sino que también colaboró impulsando una estética autóctona que perdura hasta hoy. Toda la isla está construida siguiendo su normativa de casas bajas y blancas, sin dar cabida a las estridencias. Aquellas que se encuentran junto al mar tienen puertas y ventanas azules. Las que están subiendo al monte, verdes. ¿Los imprescindibles? Yaiza, Haría y Teguise.

Las casas blancas de Teguise

Las casas blancas de Teguise

/ Istock

La naturaleza protegida

Lanzarote es el destino perfecto para amantes del senderismo por su generoso paisaje. La isla entera fue declarada Reserva de la Biosfera por la UNESCO ya en 1993 y, desde entonces, ha sabido preservar su naturaleza y su identidad a pesar del turismo.

La naturaleza lunar de Lanzarote es todo un espectáculo

La naturaleza lunar de Lanzarote es todo un espectáculo

/ Istock

La gastronomía y, especialmente, el vino

Aunque el pescado fresco que provee el mercado y su queso majorero bien merecen un vuelo a Lanzarote, es en sus botellas donde Lanzarote verdaderamente brilla. Bodegas como El Grifo, Stratvs o Rubicón producen el conocido como vino de La Geria, cuyas vides crecen directamente cultivadas sobre ceniza volcánica.

Un viñedo donde las uvas crecen sobre la ceniza

Un viñedo donde las uvas crecen sobre la ceniza

/ Unsplash / Anna Maria Kupo

Lanzarote no es una postal. Es belleza sin artificio, es naturaleza integrada, es arte sin pretensión, es calma sin aburrimiento. De todos los rincones que he visitado, es el único que parece haber entendido algo que el resto del mundo sigue buscando. Por eso es, para mí, el lugar más bonito del mundo.

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