El lugar más idílico del Pirineo catalán al que no llegan los coches: con un santuario medieval a orillas de un lago y “la estación perfecta para esquiar sin masificación”
Solo se puede subir en tren panorámico que recorre un bellísimo paisaje protegido y libre de contaminación lumínica.

Cuando comienza a caer la nieve y entran ganas locas de querer esquiar, es el momento de ir a la montaña. Hoy proponemos subir a más de 2.000 metros de altura sobre el nivel del mar para buscar un lugar que está en medio de un entorno tan escondido, aislado y apartado que solo se puede llegar haciendo una ruta de senderismo o (y esta es la opción que más nos gusta) en un tren cremallera.

Es el único medio de transporte posible a este lado de los Pirineos catalanes, porque, por si alguien se lo está preguntando, no pueden subir los coches. Solo en tren se puede llegar hasta ese lugar donde se levanta un santuario medieval cuya historia se remonta al siglo XII, una construcción que nació en realidad como albergue, hospital y refugio de pastores junto a una capilla.
Un lugar imprescindible para aficionados al esquí y la alta montaña
Hoy este rincón perdido en el norte de la provincia de Girona es un imprescindible para los aficionados de la alta montaña y el esquí, hasta donde suben cuando empiezan a caer los primeros copos de nieve.

El santuario no es lo único que atrae las miradas hacia este lugar situado casi en el límite con Francia, en el término municipal de Queralbs. Lo más destacable, sobre todo el invierno, es que ahí está una de las estaciones de esquí más curiosas del Pirineo.
La mejor pista de esquí del Pirineo
De las 16 estaciones de montaña y esquí que hay en la zona, hay una que puede presumir de no estar saturada ni en invierno. El hecho de que no puedan llegar los coches ya limita bastante, la verdad. “Es la estación de esquí perfecta para un día de esquí sin masificación”, apuntan desde Ferrocarriles del Pirineo Catalán. “Eso sí, para esquiadores expertos porque tiene muchas pistas negras y rojas”, señalan.

Los que ya saben esquiar, y nos referimos a esquiar muy bien, son los únicos que pueden deslizarse por este tipo de pendientes nevadas de la Vall de Núria o Valle del Nuria, la estación de la que estamos hablando.
Cómo llegar a esta singular pista de esquí
De todas las pistas que hay en los Pirineos Catalanes, como La Molina, Masella o Baqueira, en el precioso Valle de Arán (o Val d’Aran), entre otras, la del Valle del Nuria es una de las favoritas para huir de las grandes concentraciones de esquiadores.
Presume de tranquilidad, de estar libre de contaminación lumínica y de vistas increíbles desde su escondite en el Pirineo Oriental. Y el viaje panorámico en tren es uno de los mejores aperitivos antes de llegar hasta la cima.

Por la ventanilla, picos de casi 3.000 metros de altura, bosques, valles y espectaculares paisajes alpinos que dibuja el Parque Natural de les Capçaleres del Ter i del Freser, un espacio protegido que “refuerza su imagen internacional como destino comprometido con el medio ambiente”, como señalan desde Pirineo365, la marca de Turismo de la Generalitat de Catalunya que gestiona todo este territorio de montaña.
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