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Ni Logroño, ni Bilbao: la mejor ciudad para irse de tapas tiene una calle de 19 kilómetros que se conoce como la "Miami española" y casi 100 portales

Una lengua de tierra infinita, situada entre dos mares y con playa a ambos lados.

Es la ciudad con la calle más larga para ir de tapas de toda España.

Es la ciudad con la calle más larga para ir de tapas de toda España. / Istock

Tú pensando que la calle más larga de España estaba en una gran ciudad (y decimos grande en términos de tamaño y densidad de población) y resulta que está en un municipio a orillas del Mediterráneo que apenas supera los 5000 habitantes. ¡Sorpresa!

La calle a la que nos referimos es una gran avenida, que mide más de 19 kilómetros de longitud y que atraviesa una lengua de tierra situada entre dos mares. Podrías estar pensando en Benidorm, pero no, la ciudad de la que estamos hablando es otra. 

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Adriana Fernández

Una calle entre dos mares

Es La Manga del Mar Menor, en la región de Murcia, el destino que ocupa el privilegiado trono de la ciudad con la calle más larga de toda España. Y se conoce como La Manga esa franja litoral que mide más de 22 kilómetros, de los cuales 19 están atravesados por una misma calle, casi casi rectilínea. A lo largo de ella se pueden contar, en total, casi cien portales.

Una gran avenida casi rectilínea que mide más de 19 kilómetros.

Una gran avenida casi rectilínea que mide más de 19 kilómetros. / Istock

De hecho, es prácticamente la única calle que atraviesa esta franja litoral, y no es otra que la Gran Vía de La Manga. Una avenida que conecta urbanizaciones de playa con grandes hoteles, puertos deportivos y zonas de baño en ambas orillas: la del Mediterráneo, por un lado, y la del Mar Menor, por el otro. 

El oleaje del lado mediterráneo es mayor, ya que esta franja litoral, al estar situada a mar abierto, tiene una mayor exposición al viento. Mientras que la costa del Mar Menor es más tranquila; en sus aguas es habitual ver la práctica de deportes náuticos, como vela ligera entre otros. 

Una estrechísima lengua de tierra bañada por dos mares.

Una estrechísima lengua de tierra bañada por dos mares. / Istock

La calle más larga y más estrecha

Lo curioso de esta lengua entre mares no es su existencia en sí. La existencia de una franja de tierra entre dos aguas es propia también de otros destinos del mundo, pero lo diferente en el caso de la región de Murcia es su urbanización: pocas franjas de tierra como esta están tan urbanizadas en otras partes del mundo. 

Y es que la anchura apenas supera los 200 metros en el mejor de los casos; una estrechez que hace que los edificios parezcan flotar en medio del mar si los miras desde la distancia. Su crecimiento urbanístico vino asociado al boom turístico que vivió la región en los años 60 (como sucedió en todo el Mediterráneo). 

El boom de su urbanización arrancó en los 60, y desde entonces no ha parado de crecer

El boom de su urbanización arrancó en los 60, y desde entonces no ha parado de crecer / Istock

Años después, La Manga ha seguido consolidándose como uno de los destinos de veraneo más populares del litoral murciano, de ahí la existencia de grandes edificios y rascacielos a lo largo de toda la franja, a menudo comparada con una de las zonas costeras más populares y urbanizadas de Estados Unidos: Miami

El parecido con Miami es más que razonable.

El parecido con Miami es más que razonable. / Istock / Ugo Lora

Un lugar único para ir de tapeo

Es inevitable que, en un sitio tan turístico y con el aliciente de estar a orillas del Mediterráneo, no se puedan disfrutar de buenas tapas. Y así es: es muy típico de esta zona de España las marineras (esa tapilla de ensaladilla rusa servida sobre una rosquilla de pan) o el pastel de carne, una elaboración típicamente murciana. 

En pescados la dorada y el mújol (un pez típico de estas aguas), además del langostino, sib también habituales en las cartas. Aunque son las salazones las que llevan todas las miradas: mojama, huevas de mújol y la ijada de atún rojo (lo que viene siendo la ventresca). En muchos bares y tabernas los sirven como acompañamiento de habitas tiernas o almendras fritas, muy típicas del litoral.