La localidad de Jaén con una ciudad escondida a sus pies: está repleta de pasadizos subterráneos

Se trata de una de las fortalezas más grandes y mejor conservadas de Andalucía.

Una curiosa ciudad escondida en una preciosa localidad de Jaén.
Una curiosa ciudad escondida en una preciosa localidad de Jaén. / Istock

La provincia de Jaén acogió en los siglos XI y XVI el límite con el Reino de Granada y fue llave, guardia y defendimiento de los Reinos de Castilla a través de una de sus ciudades amuralladas más emblemáticas, Alcalá la Real, que tenía en su imponente Fortaleza de la Mota su principal puerta de Castilla a Granada.

Fortaleza de La Mota, en Alcalá La Real.

Fortaleza de La Mota, en Alcalá La Real.

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Un conjunto monumental que hoy en día se puede seguir visitando para descubrir las murallas, torres y portadas que conformaban la que es considerada una de las fortalezas más grandes y mejor conservadas de Andalucía.

Adriana Fernández

Pero la Fortaleza de la Mota no solo fue un castillo, sino que en sus orígenes fue una ciudad islámica amurallada estructurada en tres grandes recintos, su Alcázar, alzado como su último bastión defensivo, la Madina, donde se distribuían viviendas, aljibes y edificios públicos y religiosos, y el Arrabal Viejo, que acogía a buena parte de la población.

La ciudad oculta de la provincia de Jaén

Pero bajo sus pies, tenía escondida otra ciudad oculta a través de un sistema de túneles y pasajes que hoy en día se conoce como la ciudad oculta. Una red de pasadizos, pasaje subterráneos y espacios excavados en la roca que cumplían tanto funciones defensivas como razones prácticas para garantizar el acceso al agua en tiempos de conflicto.

Calle de Alcalá La Real, en Jaén.

Calle de Alcalá La Real, en Jaén.

/ Istock / felipe caparros cruz

Estos pasadizos que contaban con más de 120 metros de recorrido y un desnivel del 40% comunicaban el arrabal de Santo Domingo con la parte alta de la madina hasta convertirse en unas arterias ocultas que aseguraban la supervivencia de los habitantes.

Una red de túneles para la supervivencia de Alcalá la Real

Esta ciudad oculta a los pies de Alcalá la Real fue la que utilizó Alfonso XI de Castilla en 1341 para conquistar la fortaleza, que pasó a ser un punto clave de la frontera con el Reino Nazarí hasta la caída de Granada en 1492.

Iglesia de la Virgen de las Angustias en Alcalá la Real.

Iglesia de la Virgen de las Angustias en Alcalá la Real.

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Así, esta red de galerías subterráneas fueron usadas durante la conquista de la ciudad para alcanzar los pozos que abastecían de agua la ciudad y que sirvieron a Alfonso XI para llevar a cabo la conquista en el siglo XIV a través de las minas y pasadizos excavados en la roca, tras lo que consiguieron la rendición de los asediados y la toma de la ciudad.

Pero este no es el único entorno curioso de Alcalá la Real desconocido para parte de la ciudadanía, sino que en este entorno también se encuentra el nevero del Palacio Abacial excavado en la roca. En esta infraestructura, se almacenaba nieve traída de las montañas cercanas, que se utilizaba para la conservación de los alimentos y el enfriamiento de bebidas.

Vista aérea de la fortaleza de la Mota en el término municipal de Alcalá el Real

Vista aérea de la fortaleza de la Mota en el término municipal de Alcalá el Real

/ Istock

La inmensidad de la Fortaleza de la Mota se puede recorrer a través de sus entradas, que tienen un precio de 8 euros para mayores de 17 años, a excepción de los mayores de 65 años, las personas con Carnet Joven Europeo, con discapacidad o niños de entre 7 y 16 años, cuya entrada se reduce a cuatro euros.

Todo ello se podrá visitar en invierno de lunes a domingo de 10.00 a 18.00 horas, mientras que en verano el horario es de lunes a domingo de 10.00 a 19.00 horas. Para ver la ciudad oculta, es necesario pagar dos euros además de la entrada normal. Las rutas, de media hora de duración, se realizarán a las 16.00 horas en otoño e invierno, y a las 17.00 horas en primavera y verano.

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