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Ni Llanes, ni Cudillero: el pueblo más bonito de Asturias es la aldea medieval mejor conservada del Principado y es una auténtica desconocida

Hasta hace 40 años no había luz, agua, ni acceso por carretera, pero hoy se considera uno de los pueblos más bonitos de Asturias.

Es una de las aldeas más curiosas y bonitas de Asturias

Es una de las aldeas más curiosas y bonitas de Asturias / Istock

Que haya un pueblo en el concejo de Proaza, Asturias, que se haya conservado tan bien hasta el día de hoy no es ninguna casualidad. Hasta hace 40 años, esta coqueta aldea del Principado no tenía ni luz, ni agua corriente, y su acceso tampoco es que fuera lo más sencillo del mundo. De hecho, hasta mediados del siglo XX solo se podía llegar atravesando un camino medieval. El coche tenía que quedarse fuera.

Es precisamente eso lo que hace tan especial a Bandujo -Banduxu en bable y Vandugio durante la Alta Edad Media-. El aspecto de sus calles se podría resumir como un entramado de barrios conectados que se creó en el siglo VII y que hoy se mantiene prácticamente igual. Decir que es la aldea mejor conservada de todo el Principado de Asturias no es en vano, pues cuando se pone un solo pie en ella, parece que se está viajando al pasado.

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Redacción Viajar

Un pueblo con el aislamiento de su parte

Su aislamiento provocó que se convirtiera en una gran olvidada del concejo, pero hoy ha resurgido como un ave Fénix y se ha ganado el espacio que se merece en la zona. Hoy ya se puede llegar en coche, pero no hay demasiado hueco para aparcar, lo que se convierte en una experiencia casi medieval para los más urbanitas. La explicación es que son tan solo unas 40 personas las que viven en Bandujo y hay 66 viviendas censadas.

Torreón de los Ríos en Bandujo, Asturias

Torreón de los Ríos en Bandujo, Asturias / Istock / Montse Gf

Hasta 1980, no podían entrar coches, no había luz, ni agua corriente, y fue el último pueblo de Asturias en dejar de usar el lavadero común. Pero más allá de esta historia que ya es anécdota, también cuenta con una gran relevancia histórica, arquitectónica y paisajística. Tanto es así, que fue declarado Bien de Interés Cultural gracias al casi perfecto estado de conservación de sus edificios medievales, como el Torreón de los Ríos, que fue cárcel y ayuntamiento.

Los hórreos tradicionales de Bandujo

Los hórreos tradicionales de Bandujo / Istock / Agustin Orduna

Su iglesia románica, de Santa María, es del siglo X, mientras que las viviendas y los hórreos se construyeron entre el XV y el XVIII. La tradición de los hórreos se repite por toda Asturias, Galicia y Cantabria. Son construcciones que se destinaban al almacenamiento de grano y otros alimentos que ahora ya forman parte de la arquitectura popular, convirtiéndose en un símbolo cultural que recuerda el papel para facilitar la vida de los lugareños.

Costumbres, tradiciones y naturaleza

El patrimonio físico no es el único que se conserva, pues también hay costumbres y tradiciones heredadas directamente de la Edad Media. Una de las más curiosas es que nadie es dueño de las tumbas del cementerio. Cuando algún vecino fallece, sus restos pasan a ocupar el espacio de la persona que más tiempo lleve en camposanto. Las flores también tienen mucho peso, pues usan el Jericó para augurar nacimientos y la 'puya'l ramu' para las fiestas.

El pueblo está situado a unos 700 metros de altitud, rodeado de montañas que han creado una muralla natural a su alrededor. Si bien esto ha contribuido al aislamiento durante siglos, también es un testimonio de la belleza y riqueza del entorno. Forma parte del Parque Natural de las Ubiñas-La Mesa, repleto de rutas de senderismo para todos los niveles. Como el que conecta Bandujo con Proaza, regalando unas vistas espectaculares sobre el valle del Trubia.