Lo llaman el pueblo más bonito de Extremadura y es también el que más nieve tiene en invierno: el más alto de la región y guardián del Valle del Jerte
En este pueblo la tradición y la belleza natural se fusionan de una manera espectacular.

Con 1.175 metros de altitud, nuestro protagonista de hoy, Piornal, es el pueblo habitado más alto de Extremadura. Ese dato, explica mucho más de lo que parece. Por un lado, explica por qué aquí el invierno se nota antes, tiene un aura distinta y deja huella. Y explica también por qué este maravilloso pueblo del norte de Cáceres es el que registra las nevadas más frecuentes, una rareza en una comunidad asociada casi siempre al calor (se que lo estáis pensando). Pero, a pesar de que Extremadura es la gran infravalorada y olvidada, esconde mucho más de lo que parece.
Este espectacular pueblo se encuentra en el extremo norte del Valle del Jerte, uno de mis lugares favoritos del país. En este lugar ha marcado la vida en el territorio, como cualquier factor climático. Y eso es, precisamente, lo que convierte, lo que hoy convierte a Piornal en uno de los lugares más singulares y, a su vez menos esperados, del mapa extremeño.
Belleza desde las alturas
Es preciso volver a recordar que Piornal se sitúa a 1.175 metros, en una plataforma elevada expuesta a las entradas de aire frío del norte y del oeste. Cuando las borrascas atlánticas alcanzan el Sistema Central, Piornal es uno de los primeros puntos de Extremadura donde la nieve se convierte en absoluto protagonista. Mientras el fondo del valle mantiene temperaturas positivas, aquí la precipitación cae en forma de nieve con relativa frecuencia cada invierno. Por su parte, Piornal ocupa la divisoria natural entre el Valle del Jerte y las estribaciones de la Sierra de Gredos. Realmente no todos los lugares pueden permitirse presumir de un emplazamiento tan único. Y es que, desde sus alrededores se obtiene una de las panorámicas más amplias y espectaculares del norte extremeño

Por otra parte, la identidad del pueblo se condensa cada enero en Jarramplas, una de las fiestas más singulares de España. Durante dos días, un personaje enmascarado recorre las calles mientras los vecinos le lanzan nabos. Sin duda una de las fiestas más peculiares, demostrando, una vez más, que en Extremadura la tradición y la cultura está más viva que nunca. Pues lejos de lo llamativo, Jarramplas es una tradición profundamente arraigada que refuerza la idea de comunidad y resistencia.
Caminante no hay camino...
Y, como en todo pueblo natural que se precie, desde Piornal puedes hacer de un senderismo al más puro estilo extremeño. Uno de los recorridos más habituales es el que conecta el pueblo con el Puerto de Honduras, un collado clave que comunica el Valle del Jerte con el Valle del Ambroz. Otro clásico es el descenso progresivo hacia las gargantas altas del Jerte, siguiendo antiguos caminos ganaderos que bajan hacia zonas como Garganta de las Nogaledas. La experiencia aquí no es llegar al salto de agua, pues en invierno puede estar parcialmente helado o inaccesible, sino disfrutar del camino y ver cómo cambia el paisaje, que al final es de lo que se trata esto de caminar.
Un pueblo de primera
En una Extremadura cada vez más visible y reivindicada (aunque todavía no suficiente), Piornal representa su cara menos conocida. Hablo de la Extremadura de invierno. Un lugar donde la nieve, la cultura y la tradición combinan a la perfección. Y eso, en tiempos de destinos prefabricados hechos por y para el periodista, es un verdadero lujo.
Síguele la pista
Lo último