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El lago rosa más espectacular de España está escondido en un precioso pueblo de Burgos: flotarás más que en el Mar Muerto y está rodeado de ríos de sal pura

El valor de sus salinas, explotadas desde la época romana, son el gran secreto de la belleza de este pueblo de Burgos.

Un pequeño pueblo de Burgos esconde un lago rosa tan salado como el Mar Muerto

Un pequeño pueblo de Burgos esconde un lago rosa tan salado como el Mar Muerto / Istock

En la Península Ibérica siempre hay rincones que sorprenden a los viajeros tanto nacionales como internacionales. Entre montañas, pueblos medievales y paisajes naturales únicos, hay una experiencia que trasciende la belleza de uno de los pueblos más bonitos de Burgos. Con una imagen casi idéntica a la del famoso Mar Muerto, estas salinas regalan un precioso lago rosa rodeado de ríos de sal pura que permiten hacerte flotar. ¡Una auténtica maravilla de la naturaleza!

Su silueta medieval y su profunda relación con la sal han marcado el carácter de este pequeño municipio durante siglos. La historia de este enclave está estrechamente ligada a la riqueza de sus salinas. Desde tiempos remotos, este lugar ha sido conocido por la abundancia de sal que se esconde bajo su suelo. De hecho, ya en época del Imperio romano se explotaban estos yacimientos, que con el paso de los siglos se convertirían en uno de los recursos económicos más valiosos de la zona. Fue imprescindible durante siglos para la conservación de alimentos.

Es el balneario más deseado de España en marzo: sus aguas termales son las más saladas de Europa, tienen propiedades curativas y está rodeado de un entorno natural mágico

Adriana Fernández

Este fenómeno no se encuentra en Oriente Próximo, sino en un pequeño municipio de la provincia de Burgos. El escenario es concretamente Poza de la Sal, una villa histórica situada al borde del Páramo de Masa y dominando la extensa llanura de La Bureba.

El pueblo de Poza de la Sal en Burgos

El pueblo de Poza de la Sal en Burgos / Istock / Jonatan Narro

La Poza Rosa, un lago colorido que permite flotar más que el Mar Muerto en Burgos

La Poza Rosa es una pequeña laguna situada en las antiguas zonas de explotación salinera. Su tonalidad rosada, que sorprende a primera vista, se debe a la presencia de un diminuto crustáceo llamado Artemia salina. Este organismo prospera en aguas extremadamente saladas y, al multiplicarse, tiñe el agua con un tono rosado o fucsia muy característico. Curiosamente, este mismo crustáceo forma parte de la dieta de los flamencos, responsables del color rosado de sus plumas.

Igualmente, la densidad del líquido es tan alta que el cuerpo humano flota con gran facilidad. La explicación es puramente física. Cuando la densidad del agua supera la del cuerpo humano, este permanece en la superficie sin apenas esfuerzo. Por si fuera poco, la laguna forma parte de las históricas Salinas de Poza, asentadas dentro de una espectacular estructura geológica conocida como el Diapiro de Poza de la Sal. Este fenómeno, visible como una gran depresión circular de unos 2,5 kilómetros de diámetro, se originó por el ascenso de masas de sal desde el subsuelo.

La naturaleza que rodea Poza de la Sal (Burgos)

La naturaleza que rodea Poza de la Sal (Burgos) / Istock / KevinAlexanderGeorge

El resultado es una especie de falso cráter que encierra la cuenca salinera y muestra en sus laderas estratos geológicos formados durante los periodos Triásico, Jurásico y Cretácico. De hecho, la singularidad de esta formación llevó al Instituto Geológico y Minero de España a incluir el diapiro en 1983 dentro de los puntos de interés geológico más destacados de la cordillera Cantábrica oriental.

Cuna de una de las voces naturalistas más reconocibles de España

Aquí nació el 14 de marzo de 1928 el célebre naturalista Félix Rodríguez de la Fuente. Su infancia en este paisaje de montañas, aves y naturaleza salvaje marcó profundamente su vocación. Décadas más tarde se convertiría en una de las figuras más influyentes de la divulgación ambiental gracias a programas televisivos como 'El Hombre y la Tierra', que despertaron en varias generaciones el interés por la fauna y la conservación del medio natural.

Hoy ese legado se mantiene vivo gracias al Espacio Medioambiental de la Infancia de Félix Rodríguez de la Fuente, un centro dedicado a difundir el pensamiento y la obra del naturalista. A través de actividades educativas y exposiciones, este espacio busca sensibilizar a las nuevas generaciones sobre la importancia de proteger el medio natural y comprender el delicado equilibrio de los ecosistemas.