El lago Ness de Cataluña es una joya natural única y tiene una leyenda que dice que es el lugar donde un dragón venció a Carlomagno
Situado en la ciudad de Banyoles, este lago cuenta con 250.000 años de antigüedad y es el origen de una de las leyendas más increíbles.

El tiempo es algo curioso, que puede tanto deteriorar como ensalzar cada cosa. De la misma forma que agrieta las piedras y seca el cauce de los ríos, hace que algunas historias, posiblemente anécdotas en un inicio, evolucionen hasta convertirse en leyendas que perduran por los siglos. Aunque parezca mentira, en España se sigue manteniendo la costumbre de contar, dando vida a mundos nuevos que quizá no sean más que una extensión del nuestro. Es el caso de, por ejemplo, la única villa embrujada de España, donde habitaron las brujas, o el de este rincón secreto de Córdoba. En Cataluña, sin embargo, existe una no tan conocida, pero que deja la historia del monstruo del Lago Ness en Escocia a la altura del betún.
Su origen es a la vez antiguo y cercano. En la época de Carlomagno, esta pequeña ciudad de Girona, llamada Bayones, vivía frente a la orilla de un lago con su mismo nombre. En este, habitaba una criatura que aterrorizó a sus habitantes y que nunca nadie pudo derrotar. Pero, como siempre, esta historia tiene un final inesperado que la hizo trascender el paso de los siglos ¿Te atreves a descubrirla?
La ciudad donde mejor se vive
Esta ciudad, ni grande ni pequeña, está ubicada en el centro geográfico de la comarca de Pla de l’Estany, en la provincia de Gerona. Fue una de las sedes de los juegos olímpicos de Barcelona en 1992, donde tuvo lugar competiciones en disciplinas como remo. Este lugar se presenta como un entorno urbano tranquilo, considerado como uno de los mejores para vivir tanto en la comunidad como en el resto de España.

La urbe esconde una gran riqueza patrimonial, con restos arqueológicos que se remontan al paleolítico y que pueden visitarse en el yacimiento arqueológico de la Draga. E incluso, para los más interesados en este periodo histórico, podrán profundizar sobre este periodo y otros en el Museo Arqueológico de la Ciudad. En sus inmediaciones también se encuentra el yacimiento romano de la Villa de Vilauba y en su centro histórico podrás visitar impresionantes construcciones medievales, como el Monasterio de Sant Esteve y Arqueta de Sant Martirià y la Pia Almoina, un pintoresco palacio de estilo gótico, en donde se encuentra al ya mencionado museo.
Pero, sin duda, una de las atracciones más destacables -por no decir la más destacable, con diferencia, con perdón de los amantes de la arqueología- es el lago. El lago de Banyoles, protagonista indiscutible de la comarca, es el más grande tanto de Girona como de Cataluña, además de ser el más extenso de toda España dado su origen. Las investigaciones han descubierto que la laguna fue, en su tiempo, mucho más extensa, contando con hasta ocho metros más de volumen de agua, teniendo su origen hace 250.000 años. Y, aunque este dato es fruto de investigaciones contemporáneas, su antigüedad puede ser parte de la razón por la que cuenta con una leyenda sorprendente.

Érase una vez un dragón en Banyoles
La leyenda cuenta que, en el paraje de la Draga de Banyoles, cerca de ese emblemático lago, existe una grieta en la que nadie entraba nunca y en la que habitaba una criatura que, durante siglos, infundía terror sobre los habitantes de la zona. Se menciona por primera vez en el siglo VIII como un lagarto gigante que emergía del lago echando fuego por los ojos para comerse el ganado y a los transeúntes que se encontraban cerca de este, infundiendo el terror por la villa y llegando a los oídos del mítico rey Carlomagno, quien decidió dar caza a la bestia.

Uno tras otro, los caballeros que acudían al lugar para luchar contra el monstruo eran engullidos, hasta que fue el mismísimo rey quien acudió a Banyoles a plantarle cara. Se cuenta que su espada, un arma que en teoría hacía de su portador alguien invencible en combate, se partió en mil pedazos al golpear al animal, dejando al rey atónito y dando por concluida la empresa.
Pero la historia no acaba aquí, pues hubo uno más que llegó hasta el lago con la intención de encarar al dragón, pero sin armas y portando una estola de decir misa. Era San Mer, que entraba en Cataluña vestido de saco y descalzo el que, al oír del lagarto, fue hacia este y lo domó poniendo su estola alrededor de su cuello. Entonces lo llevó a su ermita de Sant Esteve de Guialbes donde permaneció. Años después, el dragón murió, el mismo día que lo había hecho el santo, poniendo punto y final a la maldición que el monstruo había impuesto al pueblo de Banyoles.
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