Parece el lago de los Dolomitas, pero está en Cataluña: aguas azules en las que se pueden apreciar huellas de dinosaurios

Se trata de un rincón tan recóndito que algunos lo llaman "el valle escondido que solo conocen los pastores" y que se ha mantenido al margen del turismo masivo.

El Lago Tumí emerge como una de las joyas ocultas más sorprendentes del Pirineo catalán.
El Lago Tumí emerge como una de las joyas ocultas más sorprendentes del Pirineo catalán. / Istock / Buffy1982

Situado entre montañas que parecen haber sido esculpidas a mano, el Lago Tumí emerge como una de las joyas ocultas más sorprendentes del Pirineo catalán. Y es que sus aguas turquesas recuerdan a los famosos lagos alpinos de los Dolomitas, pero este lugar mágico se encuentra en nuestro país, más concretamente en Cataluña.

Se trata de un rincón tan recóndito que algunos lo llaman "el valle escondido que solo conocen los pastores" y que se ha mantenido al margen del turismo masivo gracias a su difícil acceso y a la ausencia de infraestructuras comerciales. Precisamente esa falta de intervención humana ha conservado intacta la pureza de las aguas del Lago Tumí y la autenticidad de su entorno. Llegar a él no resulta fácil, pero la recompensa visual y emocional lo compensa con creces.

Redacción Viajar

Si uno baja al lago, podrá ver en las paredes las pisadas de dinosaurios que habitaron por esta zona con la ayuda de unos buenos prismáticos. El Tumí se encuentra a 2.050 metros de altitud, y el acceso más habitual arranca desde el pequeño pueblo de Tor, famoso por su historia de luchas de poder y contrabandistas. Desde allí, el sendero cuenta con una duración aproximada de unas dos hora.

Aquí no hay carteles, ni rutas señalizadas al estilo de los grandes parques naturales, pues en este lugar sólo s entiende el moverse con mapa o siguiendo las indicaciones de los lugareños, que conocen a la perfección estos caminos.

Lago Tumí.

Lago Tumí.

/ Turisme del Berguedà

Al llegar, la escena es casi irreal, pues el reflejo del cielo se funde con el color aguamarina del fondo. Según la hora del día en la que nos encontremos, el Lago Tumí puede lucir verde esmeralda, azul zafiro o incluso gris plateado, en función de cómo la luz incida en sus aguas. El Lago Tumí no tiene origen glacial, sino que se formó por un fenómeno kárstico que permitió el embalsamiento natural del agua de los deshielos.

A diferencia de otros destinos de Cataluña que han ganado la popularidad en las redes sociales, el Lago Tumí permanece ajeno a los "influencers" y los grupos organizados. De hecho, quienes más lo frecuentan son los pastores que, desde hace generaciones, suben cada verano con sus rebaños a las praderas cercanas. Algunos de ellos todavía pernoctan allí, sin luz ni agua corriente, manteniendo una forma de vida casi extinta.

Amenaza de masificación

Con la expansión del turismo rural y la tendencia creciente del senderismo de aventura, la amenaza de masificación podría llegar a lugares como el Lago Tumí. Aunque por ahora su acceso complicado lo protege, las autoridades del Parque Natural de l’Alt Pirineu ya estudian medidas de conservación preventiva, como la instalación de límites de aforo estacionales o sistemas de monitorización del impacto humano.

Visitar el Lago Tumí no es simplemente ir de excursión. Es, en cierto modo, regresar a una Cataluña menos conocida, más salvaje y profundamente silenciosa. No hay cobertura móvil, ni áreas de picnic, ni selfies con multitudes. Solo tú, la montaña y un lago que parece salido de un cuento alpino.

Síguele la pista

  • Lo último