A un lado Córdoba, al otro Sevilla: el pueblo cordobés que estaba separado en dos provincias por el río
Una reina tomó la decisión de unir ambas partes, conectadas por un puente, tras varios intentos fallidos de acuerdo

Hasta hace menos de dos siglos, el río partía en dos un pueblo cordobés. A un lado, Córdoba; al otro, Sevilla. Este municipio, completamente cordobés desde que una reina tomara la decisión de unir las dos partes, guarda en la memoria un curioso pasado ligado al caudal que transcurre por sus tierras y al puente sobre el que se erige su identidad.
A más de cien kilómetros de la capital cordobesa, este pueblo hace frontera con la provincia sevillana y, por tanto, no es de extrañar que en otra época esa cercanía, esa situación fronteriza, ocasionara disputas en torno a la repartición de tierras.

La primera población
Desde el paleolítico inferior, este rincón de la campiña sur cordobesa está habitado. Distintas civilizaciones pasaron por aquellas tierras. Se las repartieron romanos, árabes y visigodos en distintos periodos históricos, lo que hace que se conserve en su término municipal un rico patrimonio. La primera fundación del municipio, sin embargo, no llegaría hasta la Reconquista.
Así, recuperada la provincia por las tropas cristianas de Fernando III, surge la actual localidad, que se asienta a orillas del río Genil. En aquella Edad Media, la población vive momentos convulsos. El municipio queda prácticamente destruido por los ataques musulmanes del reino de Granada y no comienza a repoblarse hasta 1482.
La primera población recibe el nombre de su fundador, Gonzalo Yáñez Dovinal: Pontón de Don Gonzalo. En 1600 surge la localidad que se sitúa en el otro margen del río: Miragenil. El Genil separa ambos pueblos. El primero pertenece al marquesado de Priego. El segundo, al marquesado de Estepa.
La decisión de una reina
Tras varios intentos de acuerdo fallidos entre los marquesados, la regente María Cristina, madre de Isabel II, toma la decisión de unir las localidades por un decreto en 1834. Es entonces cuando surge el pueblo cordobés que hoy se conoce como Puente Genil.
En este pueblo, tan importante es el río como el puente. Ambos le dan nombre. Y desde la antigüedad el puente sirvió para salvar esta frontera natural. Primero, hecho en madera, y, desde 1561, con una sólida construcción de piedra diseñada por Hernán Ruiz II. El puente no dejaría de modificarse hasta adquirir la apariencia que presenta en la actualidad. Los dos arcos gemelos son de 1703.
Leopoldo Lemaniez, arquitecto francés, le confirió el arco volado que terminó de redondear la imagen de una construcción clave en la unión de Puente Genil, el pueblo cuyas orillas llegaron a estar en provincias diferentes.
Síguele la pista
Lo último