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Karlos Arguiñano tiene claro dónde se come mejor fuera de casa: un pueblo de 3.000 habitantes donde, dice, "se come como en el cielo"

Karlos Arguiñano no habla por hablar cuando se trata de comida: este pueblo de La Rioja de 3.000 habitantes se ha convertido en un auténtico paraíso de la gastronomía rodeado por bodegas, edificios barrocos, fuentes monumentales y tradición.

En este pueblo de 3.000 habitantes de La Rioja "se come como en el cielo", según Karlos Arguiñano

En este pueblo de 3.000 habitantes de La Rioja "se come como en el cielo", según Karlos Arguiñano / Gtres / Wikicommons | Juanma232

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Karlos Arguiñano lleva más de cinco décadas sentando cátedra en la cocina española, así que cuando recomienda un restaurante, la frase se queda grabada automáticamente en el imaginario colectivo. En una de sus últimas visitas a 'El Hormiguero', mientras picaba cebolla frente a las cámaras de Antena 3, el cocinero vasco contaba que había parado a comer en dos sitios durante un viaje a Madrid: uno a la ida y otro a la vuelta. "Y acerté en los dos", comentaba. Fue el segundo, el de la vuelta, ya camino de su casa en Zarautz, un asador escondido en un pueblo riojano de apenas 3.000 habitantes, el que conquistó su paladar.

Un pueblo que, además, tiene una preciosa iglesia.

Un pueblo que, además, tiene una preciosa iglesia. / Zarateman | Wikicommons

A solo 11 kilómetros de Logroño, este pueblo riojano funde la historia y el vino desde hace siglos. Fuenmayor, en plena Rioja Alta, es una de esas localidades de calles de piedra, edificios históricos y bodegas que hacen que siempre te quieras quedar un ratito más. Su propio nombre ya da una pista sobre sus orígenes. Fuenmayor procede de la expresión Fuente Mayor, relacionada con la abundancia de fuentes y manantiales que existían en la zona y que contribuyeron al desarrollo de la localidad.

La ciudad de España en la que mejor se come es esta, según Karlos Arguiñano

Adriana Fernández

Pero si hay algo que ha marcado su identidad a lo largo del tiempo es la vid. El cultivo de la uva y la elaboración de vino han sido durante generaciones una de las principales actividades económicas y, hoy, también uno de sus mayores atractivos turísticos. Es cierto que la historia de Fuenmayor está además vinculada al Camino de Santiago, gracias a su posición estratégica en una ruta por la que durante siglos pasaron peregrinos y comerciantes. ¿De qué se habrá enamorado Arguiñano? Pues como no, de su gastronomía local.

Los viñedos de Fuenmayor

Los viñedos de Fuenmayor / WikimediaCommons

"Se come como en el cielo", Karlos Arguiñano

El casco urbano esconde casonas señoriales, palacios y rincones con un innegable aire renacentista, además de la iglesia parroquial de Santa María, del siglo XVI, uno de sus monumentos más destacados. A su vera, justo al lado del templo, se encuentra el restaurante que Arguiñano recomienda sin pestañear. El local se llama Alameda y lo llevan Esther Álvarez y Tomás Fernández. Lo que hace especial a este sitio no es la sofisticación, sino todo lo contrario.

No hay una carta rígida que dure todo el año: manda lo que la tierra de La Rioja decide regalar cada mañana. La parrilla, alimentada con leña y a la vista de todos, es el alma del local y marca el ritmo de los servicios. Este es el terreno de Tomás, que domina las brasas con la seriedad de quien lleva toda una vida haciéndolo. Los pescados salvajes como la raya, el besugo o el cogote de merluza salen de las brasas con una textura insultante, pero el verdadero reclamo del local es el chuletón, el plato que Arguiñano recomienda junto a las chuletillas de cordero al sarmiento, otro de los grandes clásicos riojanos.

En su programa 'Cocina Abierta' dijo: "Qué maravilla de cocina la de Esther, una cocinera de 10. Y tu marido Tomás, un parrillero (excepcional)". "Se come como en el cielo. A todos los que he llevado al Alameda, todos han vuelto", confesaba. Y lo cierto es que el reconocimiento no viene solo del boca a boca de un cocinero televisivo. Alameda cuenta actualmente con Dos Soles de la Guía Repsol, la máxima distinción que otorga esta guía gastronómica en La Rioja junto a otros cuatro restaurantes de la región: Venta Moncalvillo, Nublo, Íkaro y Kiro Sushi.

Un pueblo pequeño con un peso enorme en la historia del Rioja

Fuenmayor no es un pueblo cualquiera dentro del mapa vinícola español. Aunque la población debió estar habitada por celtíberos y romanos, de los que se han encontrado restos, dependió durante siglos de la cercana Navarrete. Pero el momento que cambió su destino llegó en pleno siglo XVIII. En el Palacio de los Marqueses de Terán de Fuenmayor, se reunieron los representantes de los cosecheros de 54 pueblos de lo que hoy es La Rioja Alta y aprobaron los estatutos de una sociedad económica de Cosecheros de La Rioja Castellana, germen directo de lo que más tarde sería el Consejo Regulador de la DOC Rioja, la primera denominación de origen de vino de toda España.

La vida cotidiana en Fuenmayor (La Rioja)

La vida cotidiana en Fuenmayor (La Rioja) / WikimediaCommons

Aquí se encuentra Bodegas Montecillo, la tercera más antigua de La Rioja, fundada en 1874, con visitas guiadas que permiten recorrer sus calados subterráneos centenarios. ¡Pero hay más! Uno de los rincones que merece una parada es la Fuente de los Siete Caños. Construida en el siglo XVIII, recuerda la importancia que tuvieron los manantiales para la localidad y se ha convertido en uno de esos lugares que ayudan a comprender el origen de su nombre.

En definitiva, para una escapada por La Rioja, Fuenmayor ofrece una combinación difícil de rechazar: vino, arquitectura, historia y paisaje a pocos kilómetros de la capital... Sin olvidar la increíble recomendación de nada más y nada menos que el chef Karlos Arguiñano. Sería difícil decir que no a esta tentación.