Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

La joya que guardan los 20 habitantes de un pequeño pueblo aragonés: una iglesia medieval declarada Monumento Histórico-Artístico y levantada entre calles empedradas a los pies de los Pirineos

Estos monumentos que a simple vista parecen infravalorados, pero que le aportan un sentido único a su pueblo: esta iglesia medieval es una auténtica joya del norte de España.

Una iglesia medieval declarada Monumento Histórico-Artístico que se esconde en un pueblo de 20 habitantes de Huesca

Una iglesia medieval declarada Monumento Histórico-Artístico que se esconde en un pueblo de 20 habitantes de Huesca / Wikicommons

Esta pequeña villa recopila enseres de la vida cotidiana pirenaica de antaño. El valle de Tena es un territorio excepcional situado en Huesca que se deja custodiar por pequeños pueblos con pocos vecinos que guardan joyas entre los muros de sus monumentos. A los pies de los Pirineos hay un grupo de templos levantados entre los siglos X y XI que combinan influencias mozárabes, carolingias y del primer románico introducido en Aragón.

Esta iglesia se sitúa en el interior de una de las fortalezas románicas mejor conservadas de Europa y referencia imprescindible del patrimonio histórico en la provincia de Huesca. Su imponente silueta se alza sobre un espolón rocoso que domina la Hoya de Huesca, una ubicación estratégica que explica su relevancia militar durante la Reconquista. Un lugar en el que la vida antigua se mezcla con la fe, y que a día de hoy supone un reclamo de peregrinos, historiadores y aventureros que quieren empaparse de la vida medieval.

Una iglesia del siglo IX y un mirador con el nombre de un famoso escritor: Así es el el pueblo medieval más bonito de España

Adriana Fernández

La iglesia medieval mejor escondida de los Pirineos: un oasis de fe e historia

La Iglesia de San Pedro de Lárrede es el ejemplo más representativo del conjunto conocido como Iglesias del Serrablo. Este edificio destaca por su singularidad dentro del conjunto. A diferencia de otras iglesias serrablesas, presenta planta de cruz latina, con una nave única dividida en cinco tramos y un falso crucero formado por dos estancias laterales junto a la casa parroquial. El ábside es semicircular y peraltado, cubierto con bóveda de horno, mientras que la nave y las estancias laterales se cubren con bóveda de medio cañón.

Iglesia de San Pedro, Lárrede (Huesca)

Iglesia de San Pedro, Lárrede (Huesca) / Diego Delso | WikiCommons

Por si fuera poco, se trata de la única iglesia del valle del Gállego que utilizó bóveda de piedra en su construcción original. Exteriormente, la decoración se concentra en el ábside, articulado mediante arquillos ciegos sobre lesenas y rematado por un friso de baquetones. Uno de los elementos más característicos es su torre, de planta cuadrada, situada sobre la estancia norte. Su diseño recuerda a los minaretes islámicos, con ventanas triples y cubierta a cuatro aguas.

El origen de una de las joyas medievales más destacadas de Aragón

La cronología de su construcción ha sido objeto de debate, aunque la mayoría de estudios la sitúan en torno a 1050-1060, en pleno siglo XI, y la vinculan al mismo maestro que levantó la Iglesia de San Andrés de Satué. A lo largo de su historia ha sufrido diversas restauraciones. En 1933, el arquitecto Íñiguez Almech intervino para reconstruir la bóveda de cañón original. Nuevas actuaciones tuvieron lugar en las décadas de 1970 y en 2007, impulsadas por el Gobierno de Aragón en colaboración con asociaciones dedicadas a la conservación del patrimonio.

Su relevancia histórica fue reconocida oficialmente en 1931, cuando fue declarada Monumento Histórico-Artístico, categoría que hoy corresponde a Bien de Interés Cultural. Esta protección ha permitido conservar uno de los templos más emblemáticos del prerrománico aragonés, clave para entender la evolución arquitectónica en los inicios del románico peninsular.