La joya de Gaudí que nadie conoce está en el norte de España: fue una villa de veraneo para aristócratas y su visita cuesta menos de 10 euros

Este edificio modernista es uno de los más desconocidos del arquitecto, y entre sus paredes se esconden décadas de historia entre sus diferentes propietarios.

La joya modernista de Gaudí que fue casa de veraneo de los aristócratas
La joya modernista de Gaudí que fue casa de veraneo de los aristócratas / Istock / Iván Jesús Cruz Civieta

Existe un pueblecito del norte cántabro que cautiva al viajero por el valor de sus monumentos. Comillas ofrece un contexto perfecto para completar la experiencia: palacios indianos, playas que se despliegan a placer y un casco histórico que conserva la elegancia de otra época. Es aquí donde un 'capricho' se convierte en el motivo de visita de muchos turistas internacionales, un edificio que fue casa de veraneo de aristócratas hace décadas y que ahora es una joya del modernismo que se conserva con especial mimo.

Este pueblo de Cantabria es uno de los municipios más elegantes y visitados de la región, ya que atesora esta joya modernista que, aún hoy, deslumbra por su fantasía arquitectónica. El edificio, levantado entre 1883 y 1885, nació como residencia de verano de Máximo Díaz de Quijano, un amante de la música y la vida al aire libre. Gaudí, todavía en los inicios de su carrera, aprovechó aquel encargo para dar rienda suelta a una creatividad que ya despuntaba.

Adriana Fernández

La joya arquitectónica modernista más desconocida de Gaudí: una casa de veraneo en Comillas

En esta villa experimentó con formas, colores y ornamentos que alzaron lo que se conoce como 'El Capricho de Gaudí'. Esta creación fue un manifiesto de su pensamiento arquitectónico antes de que la fama moldeara su estilo. Junto a la Casa Vicens y los Pabellones de la Finca Güell, forma esa trilogía que anticipó el universo gaudiniano. Concretamente, en este edificio, si el arquitecto solía adaptar sus proyectos a la personalidad de quien los encargaba, aquí llevó esa filosofía a su punto más extremo: el resultado fue una residencia que fusionaba exuberancia y comodidad moderna, envuelta en cerámicas brillantes, motivos florales y una estructura que, sin duda, estaba adelantada a su tiempo.

'El Capricho de Gaudí' en la localidad de Comillas (Cantabria)

'El Capricho de Gaudí' en la localidad de Comillas (Cantabria)

/ Istock / chekyfoto

Tras la muerte de su primer dueño, los herederos transformaron la villa para convertirla en un hogar familiar: añadieron habitaciones, alteraron la distribución y, en una de las decisiones más radicales, desmontaron el invernadero original. Con los años, El Capricho cayó en desuso, fue alquilado sin demasiado esmero y terminó abandonado a la decadencia. No fue hasta 1969 cuando el edificio fue declarado Bien de Interés Cultural, un primer paso hacia su protección.

La joya modernista de Gaudí más desconocida

La joya modernista de Gaudí más desconocida

/ Istock / Iván Jesús Cruz Civieta

Más tarde, entre 1987 y 1988, una profunda restauración devolvió al conjunto su esplendor inicial, reconstruyendo incluso el invernadero inspirado en el que imaginó Gaudí en su época. Después, la villa vivió un curioso renacer como restaurante durante dos décadas hasta que en 2010 se convirtió en un museo dedicado a preservar y explicar la genialidad de su creador.

Qué debes saber antes de visitar este edificio de Gaudí en el norte

El conjunto, marcado por influencias neomudéjares y locales, es un pequeño mundo exuberante donde cada detalle tiene intención, desde las barandillas de hierro forjado hasta la distribución interior pensada para aprovechar la luz natural. Hoy, convertido en museo y espacio cultural, su visita no solo revela la audacia del arquitecto, sino también la historia de una localidad que en el siglo XIX se transformó en un enclave aristocrático gracias al mecenazgo de familias influyentes como los López de Salamanca, responsables también del cercano Palacio de Sobrellano.

El edificio puede visitarse durante todo el año. En los meses más fríos (de noviembre a febrero) abre de 10:30 a 17:30; en primavera y otoño extiende su horario hasta las 20:00; y en verano permanece abierto hasta las 21:00. La entrada general cuesta 7 euros, y las visitas guiadas, que permiten adentrarse en los entresijos del proyecto, 10 euros. Para los más pequeños existe una propuesta especial que combina recorrido y taller creativo en la llamada Gauditeca. ¿Lo añadirías a tu lista de 'qué joyas de Gaudí ver antes de morir'?

Síguele la pista

  • Lo último