La joya desconocida de Gaudí está a una hora y media de Barcelona: un oasis modernista en medio de un precioso jardín de naturaleza salvaje

Está escondido en un precioso pueblo de origen medieval a los pies de los Pirineos catalanes.

Un precioso jardín de naturaleza salvaje obra del famosísimo Gaudí.
Un precioso jardín de naturaleza salvaje obra del famosísimo Gaudí. / Istock

Ponemos rumbo al norte de la provincia de Barcelona porque, escondido en la comarca del Berguedá, casi en el límite de la Cerdanya, asoma un pequeño pueblo medieval con muchoencanto. Justo ahí donde el paisaje comienza a dibujar las altas cumbres de los Pirineos catalanes. 

Por sí mismo ya es un lugar tremendamente sugerente: en medio de un valle, rodeado de las montañas del Pirineo Oriental, con un pequeño núcleo urbano atravesado por un río y un centro histórico de carácter medieval, de estrechas calles y puentes de piedra que conducen hasta monumentos singulares y joyas desconocidas del Modernismo

Redacción Viajar

Estas últimas son, precisamente, las que nos han traído hasta este lugar remoto de Barcelona que, hace años, ya cautivó al mismísimo Gaudí. Y es que, suyos son los Jardines Artigas, un tesoro desconocido (y durante años olvidado) del Modernismo, convertidos hoy en uno de los puntos de interés arquitectónico y artístico más visitados de la comarca. 

Una de las obras más desconocidas del genio del Modernismo

Los Jardines Artigas son el único jardín húmedo proyectado por Gaudí. Y es que, el entorno que lo rodea está atravesado por el río Llobregat, lo que hace que tenga una vegetación abundante, autóctona y tremendamente salvaje. 

Este es el único jardín húmedo proyectado por Gaudí.

Este es el único jardín húmedo proyectado por Gaudí.

/ Istock / Toni Sanchez Poy

El recurso del agua fue determinante para la creación del jardín. Y es que, además del cauce pedregoso que lo atraviesa, eran muchas las fuentes que surgían de los manantiales de agua natural. Es decir, las fuentes ya estaban, y lo que hizo Gaudí fue decorarlas y convertirlas en fuentes figuradas. 

Los rincones más bonitos del jardín de Gaudí

Entre los rincones más bonitos de los Jardines Artigas, se pueden mencionar la Cascada, la Font del Bou, la Font del Lleó y la Font de la Gruta. Y luego están los puentes, necesarios para atravesar el cauce del río que cruza el jardín. Son el el Pont d'Escala y el Pont dels Arcs. Y, por último, la Glorieta que preside el jardín desde lo alto de un peñasco de roca a modo de mirador sobre el jardín.

Cascadas, fuentes y puentes completan este jardín modernista de Gaudí.

Cascadas, fuentes y puentes completan este jardín modernista de Gaudí.

/ Istock / Toni Sanchez Poy

Aunque a priori recuerdan mucho a los jardines del Parque Güell, en el centro de la ciudad de Barcelona, y tiene sentido, ya que en el momento de la construcción de este jardín, Gaudí estaba ya inmerso en los bocetos del Park Güell. Esa fue su inspiración para la creación de todas las estructuras arquitectónicas, que parecen exactamente iguales que las del Parque Güell. 

Pero los materiales sí que son diferentes, porque Gaudí utilizó para su construcción los propios de la zona de montaña prepirenaica en la que se encuentra la Pobla de Lillet: losa, piedra pómez, guijarro de río y la marga. Todo ello, acompañado por el cemento Portland con el que se construyeron las barandas y murales naturalísticos del jardín.

El parecido con los jardines del Parque Güell es más que razonable.

El parecido con los jardines del Parque Güell es más que razonable.

/ Istock

Un encargo de su gran mecenas, el empresario Güell

Y la mención a ese cemento en concreto no es casual. Se trataba del cemento que salía de la fábrica de Eusebi Güell, el gran empresario catalán y principal mecenas de Gaudí. Y fue Güell quien le pidió a Gaudí la creación de un proyecto de alojamiento para sus trabajadores (algo similar a lo que hizo para sus empleados con la Colonia Güell). 

La Colonia Güell, otra de las grandes obras del Modernismo más incipiente.

La Colonia Güell, otra de las grandes obras del Modernismo más incipiente.

/ Istock

Durante su estancia en La Pobla de Lillet para trabajar en este proyecto, Gaudí se alojó en casa de la familia Artigas (propietarios de una de las fábricas textiles más prósperas de la época). En agradecimiento a su hospitalidad, Gaudí les obsequió con la creación de este fantástico jardín, situado entre la casa y la fábrica, donde naturaleza y arquitectura se fusionan en armonía. 

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