Ni Mérida, ni Lugo: la villa romana mejor conservada de España está en Andalucía, tiene cero turismo y esconde pinturas rupestres únicas en el mundo

Tranquila, luminosa, con clima amable y un pasado que abarca desde el Paleolítico hasta Roma y Al-Ándalus: así es este pueblo desconocido de Andalucía.

Un pueblo de Andalucía que no conocías pero que esconde la villa romana mejor conservada de España.
Un pueblo de Andalucía que no conocías pero que esconde la villa romana mejor conservada de España. / Istock

Los grandes tesoros de nuestro patrimonio no siempre están en los lugares más visitados. A veces los encontramos en esos municipios discretos junto al mar que viven mirando a la capital pero conservan una historia mucho más antigua que ella.

Este pueblo tiene la villa romana mejor conservada de España

Este pueblo tiene la villa romana mejor conservada de España

/ Istock / Tono Balaguer

Aunque hoy funciona como ciudad dormitorio de Málaga, esta villa marinera en realidad oculta uno de los conjuntos arqueológicos más sorprendentes de Andalucía. Rascar su superficie es sinónimo de ir desvelando capas de historia que abarcan desde la prehistoria hasta la actualidad. Mosaicos romanos, factorías de garum, pinturas rupestres y torres defensivas se juntan en un solo municipio.

Y lo hace sin estridencias, siendo uno de los pocos municipios de la costa andaluza que no vive del turismo. Hoy viajamos a la Costa del Sol, al municipio de Rincón de la Victoria.

Adriana Fernández

La historia de Rincón de la Victoria

La localidad actual es resultado de montones de civilizaciones que se asentaron aquí sin terminar de hacerla famosa. En su territorio hay varias cuevas que demuestran ocupación desde el Paleolítico; se conservan vestigios de una muralla íbera del año 1.000 a.C., y en torno al 750 a.C. llegaron los fenicios, atraídos por una costa estratégica.

Serían los romanos quienes construirían más tarde una población fortificada llamada Bezmiliana donde florecieron fábricas de salazón y de garum, el oro líquido gastronómico de la época. A su paso, dejaron montones de restos arqueológicos que todavía conservamos hoy. Incluso se sospecha que los griegos pudieron pasar por aquí, aunque no dejaron pruebas que lo demuestren.

El esplendor llegó durante la época andalusí. En el siglo XI, la villa llegó a tener dos mezquitas y varias almadrabas dedicadas a la pesca del atún. Tras la llegada de los Reyes Católicos entró en declive, pero revivió cuando Carlos III ordenó reconstruir las antiguas torres árabes y levantar la Casa-Fuerte Bezmiliana, un punto defensivo clave frente a los corsarios británicos que dominaban Gibraltar y Menorca. El litoral recuperó entonces parte de su actividad y se restauró el camino real que unía la costa con la capital. Con la llegada del ferrocarril y las primeras construcciones de segundas residencias, esto último ya en los 60, la zona costera se impuso como hegemónica.

La fortaleza de Bezmiliana

La fortaleza de Bezmiliana

/ Wiki Commons

La villa romana de Rincón de la Victoria, una de las mejor conservadas de España

En este territorio se encuentra uno de los yacimientos romanos más valiosos del país: el Yacimiento Romano de Torre de Benagalbón, declarado Bien de Interés Cultural. Allí se conservan los restos de una villa con mosaicos, un complejo termal, muros originales, una factoría de garum y otra de salazón. Además, se han hallado varias piezas escultóricas, entre las que destaca una cabeza del dios Baco del siglo II.

Pero los hallazgos arqueológicos no acaban aquí. El entorno también ha revelado cerámicas fenicias, se mantienen en pie dos torres almenaras del reinado de Yusuf I; y el Ayuntamiento ha impulsado la creación de todo un parque para disfrutar de las evidencias históricas de la región.

La villa romana del municipio

La villa romana del municipio

/ Wiki Commons

Se trata del Parque Arqueológico del Mediterráneo, un recinto de 90.000 m² dedicado a la divulgación de todo este patrimonio. Muy cerca, el Despoblado de Bezmiliana conserva restos de una mezquita, un aljibe y un tejido urbano donde se superponen estructuras hispanomusulmanas y cristianas junto a un espacio funerario romano.

También destaca el acueducto del siglo XIX, hoy deteriorado, y un molino de aceite de Benagalbón. No mentíamos cuando decíamos que las capas de historia en Rincón de la Victoria nunca acaban.

Los túneles del Cantal, en Rincón de la Victoria

Los túneles del Cantal, en Rincón de la Victoria

/ Istock

Las cuevas de Rincón de la Victoria, un paseo por la Prehistoria

La zona alberga varias cuevas declaradas Bien de Interés Cultural: la Cueva del Higuerón y la Cueva de la Victoria, con arte rupestre Paleolítico y Esquemático. Pero la más fascinante es la Cueva del Tesoro, una de las tres únicas cuevas submarinas conocidas en el mundo y la única visitable en Europa. Excavada en un promontorio jurásico junto al mar, guarda leyendas de tesoros almorávides y restos de pintura rupestre que han sobrevivido miles de años.

La playa de Rincón de la Victoria

La playa de Rincón de la Victoria

/ Istock

Para cuando hayamos terminado de disfrutar su (por otro lado inagotable) patrimonio histórico, nos tocará ponernos a practicar el noble arte del descanso. El municipio cuenta con cuatro playas, una de grava y tres de arena oscura, perfectas para quienes buscan un ambiente relajado y menos masificado que los grandes núcleos turísticos cercanos, pero a tiro de piedra de todo.

Esta región tiene un clima envidiable, con casi 3.000 horas de sol al año y una temperatura media de 18 grados. Pese a tenerlo todo, ha permanecido como una joya discreta: es de las pocas villas de la Costa del Sol que no vive del turismo (su economía proviene mayoritariamente del comercio minorista) y, por ende, está menos masificado que el resto de la provincia. ¿Nos animamos?

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