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Joan Roca confiesa cuál es el único local donde "se come mejor que en un tres estrellas": se esconde en una calle discreta de Barcelona y su plato estrella es un sándwich que ha roto internet

El restaurante ha convertido un plato sencillo como el bikini de lomo y queso en una de sus elaboraciones más reconocibles.

Plaza Real en el Barrio Gótico de Barcelona

Plaza Real en el Barrio Gótico de Barcelona / Istock / 5

En una ciudad como Barcelona, donde la oferta gastronómica cambia constantemente y hay infinidad de opciones para todos los gustos y bolsillos, hay uno que destaca entre los que más saben de esto por su sencillez.

Restaurantes en Barcelona

Restaurantes en Barcelona / Istock / 5

Hablamos de Gresca, que no destaca por una ubicación especialmente visible ni por una propuesta pensada para llamar la atención. Sin embargo, lleva años consolidándose como uno de los nombres que más se repiten cuando se habla de sitios donde se puede comer bien sin necesidad de recurrir a la alta cocina más formal ni dejarse un riñon por el camino.

Un restaurante fuera del foco que convence al sector

Parte de ese reconocimiento se entiende al escuchar a Joan Roca, que junto a sus hermanos fueron considerados los mejores del mundo por su restaurante de tres estrellas Michelin, El Celler de Can Roca.

En el pódcast La Prórroga, el galardonado chef hablaba de aquellos restaurantes que, sin grandes focos mediáticos, mantienen un nivel alto de cocina: “Son restaurantes alejados del foco, pero superinteresantes, buenas casas para recomendar donde sí se come muy bien”.

Con esa idea en mente, Roca mencionaba de forma directa a Gresca como uno de los lugares que frecuenta cuando visita Barcelona. En esa misma conversación señalaba qué es lo que le hace volver: “Es un restaurante en el que siempre como mucho y muy bien. No tiene estrella Michelin, pero se come fenomenal y tiene una muy buena carta de vinos”.

Una cocina sin necesidad de artificios con el bikini de lomo y queso que define la casa

Al frente del proyecto está Rafa Peña, cuya propuesta se ha mantenido bastante estable con el paso del tiempo. La idea no pasa por reinventar constantemente la carta, sino por trabajar con producto reconocible y una técnica precisa.

Gresca no encaja del todo en ninguna etiqueta clara, ya que no es alta cocina en el sentido clásico, pero tampoco un restaurante informal sin ambición. Se mueve en un punto intermedio donde el peso recae en el plato y podemos afirmar que le está funcionando.

Dentro de esa propuesta, uno de los platos que mejor resume la cocina de Gresca es el bikini de lomo y queso. A simple vista, no deja de ser un sándwich, pero su ejecución lo convierte en algo más relevante dentro de la carta y que ha llamado la atención de los usuarios de internet que han quedado atrapados con esta sencilla propuesta.

El equilibrio entre el pan, el relleno y el tostado marca la diferencia de este formato conocido que Peña no ha necesitado reinterpretar ni dar ningún giro conceptual para llenarlo de éxito. Haciéndolo bien y afinando la técnica ha conseguido que el plato se haya convertido en uno de los más reconocibles del restaurante.

La carta de vinos y la regularidad como clave

Otro de los aspectos que destacaba Roca es la carta de vinos. En un restaurante con este perfil, la selección juega un papel importante.

A eso se suma un factor que no siempre es visible desde fuera: la regularidad. Gresca no depende de un plato viral ni de una tendencia puntual. Más bien funciona porque mantiene un nivel constante, algo que en lugares tan turísticos como Barcelona se convierte en un factor diferencial y mucho más relevante que la novedad.

También influye su ubicación, en una calle como Provença, alejada de los grandes flujos turísticos, lo que refuerza la sensación de estar ante un restaurante que se conoce más por recomendación que por su exposición en redes.