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Jesús Calleja sorprende al decir cuál es la mejor montaña del mundo: está entre Asturias y León, en mitad de una Reserva de la Biosfera y tiene cimas de más de 2.000 metros

Esta montaña impresionante ha siso su "escuela de alpinismo" y es donde ha preparado los ascensos de "ochomiles" como el Everest.

Desde sus inicios y pese a su extensa carrera, esta montaña ha sido siempre el ojito derecho del leonés.

Desde sus inicios y pese a su extensa carrera, esta montaña ha sido siempre el ojito derecho del leonés. / Istock

Existen lugares únicos donde el esfuerzo de lo imposible es el precio a pagar por descubrirlos, escenas que solo se encuentran si se alcanzan y experiencias, como el alpinismo, el senderismo o la escalada, que ofrecen esta oportunidad reservada para los valientes

La mejor ruta de senderismo para Jesús Calleja (60 años) está en Castilla y León: recorre un valle repleto de panorámicas bellísimas

Adriana Fernández

En el caso de Jesús Calleja, presentador, montañista y aventurero desde sus inicios, no hablamos de nada extraño: el leonés ha alcanzado tres cimas de 8.000 metros, completado el Proyecto de las Siete Cumbres, coronando la montaña más alta de cada continente y alcanzado la cumbre de una de las montañas vírgenes del Himalaya, bautizada como "Madrid por la paz", en recuerdo de luto al 11-M. 

Macizo nevado de Peña Ubiña

Macizo nevado de Peña Ubiña / Istock

La lista de hitos del deportista roza lo inverosímil y, sin embargo, de entre su larga carrera su favorita nunca ha cambiado: el lugar donde nació el sueño, el gran logro de sus inicios y la “escuela de alpinismo” a donde, afirma, siempre vuelve, y nunca renunciaría. 

“Aquí empezó todo”

“No es Alaska, no...es Peña Ubiña mi montaña favorita, espectacular y maravillosa que compartimos asturianos y leoneses. ¡Estaba esperando unas condiciones así para que la podáis disfrutar todos y os animes a conocerla! Aquí empezó todo...”, expresaba Calleja en su perfil de X, acompañado de un vídeo desde las alturas en el que sobrevuela los alrededores.  

Ubicada entre el Principado de Asturias y los montes de León, la cumbre limita con el concejo de Lena y la comarca leonesa de Babia, considerada Reserva de la Biosfera por la Unesco desde el año 2004. 

Valle de Peña Ubiña

Valle de Peña Ubiña / Wikicommons

La cima principal de este gigante calizo alcanza los 2.417 metros de altura, con una silueta piramidal reconocible desde cualquier punto de la región.  

De entre sus caras, la faz sur, perteneciente a la región leonesa, se describe más amable, dentro de la dificultad evidente, con pendientes de hierba y pedreros a lo largo de su recorrido. La ruta más conocida desde esta zona inicia en Torrebarrio y asciende a lo largo del Collado del Ronzón

Peña Ubiña

Peña Ubiña / Wikicommons

Las norte y oeste, por el contrario, propias de la parte asturiana, se presentan agrestes y verticales, con grandes paredes de roca y estrechos canales. En este caso el paso más transitado inicia en Tuiza de Arriba y, pasando por el Refugio de Meicín, se eleva a lo largo de un camino directo y pronunciado. 

Las vistas, en cualquier caso, son igual de espectaculares, y desde su cima se extiende lejana la imagen de los Picos de Europa, al este; la meseta leonesa, al sur; y en los días despejados, al norte, la inmensidad del Cantábrico

Macizo de Peña Ubiña

Macizo de Peña Ubiña / Istock

Se trata de, posiblemente, uno de los ascensos más espectaculares del país, una experiencia que, además de inolvidable, no debe subestimarse, puesto que se hablamos de una ruta técnica y difícil reservada a la experiencia. Además, es importante tener en cuenta la época en que se prepare la ruta, previendo las rachas de niebla cerrada que caracterizan sus veranos, y el riesgo de aludes desprendimientos de sus inviernos

Un ejercicio de nostalgia

Aquí de adolescente empezó todo... nunca imagine las montañas que después escalaría... incluido el mismísimo Everest con sus 8.848 m... ¡Es mi montaña favorita!”, en el caso de Calleja esta montaña siempre supondrá volver, un ejercicio de catarsis que recuerda y comparte con cariño en el que soñó, sueña, y hoy recuerda otras de las muchas aventuras que empezó imaginando entre sus aristas. 

 "El Everest me ha hecho más humilde", admitía, tras coronarlo en 2005, “se ha apiadado de mí y me dejó subir”, revivía en una entrevista. Y es cierto que el amor por la montaña le ha llevado al Aconcagua, el Pico Urriellu, o el Macizo Vinson, en la Antártida, pero su ojito derecho siempre le ha traído de vuelta