Jesús Calleja (60 años): "Mi montaña favorita es una maravilla espectacular que compartimos asturianos y leoneses"

El aventurero señala a Peña Ubiña, una cumbre imponente de la Cordillera Cantábrica donde empezó todo.

No hace falta irse lejos para maravillarte con montañas únicas en el mundo. Palabra de Calleja.
No hace falta irse lejos para maravillarte con montañas únicas en el mundo. Palabra de Calleja. / Istock

Si alguien ha pisado montañas de medio planeta, ese es Jesús Calleja. El Himalaya, los Andes, el Everest, desiertos y polos forman parte de su currículum vital y televisivo. Por eso sorprende (y a la vez dice mucho) que cuando le preguntan por su montaña favorita no mire a Nepal ni a América, sino que apunte a una cumbre del norte de España; Peña Ubiña. Aunque si algo sabemos de Calleja es que el, indiscutiblemente, siempre tira para su tierra. Si es que, “la cabra tira al monte”.

Adriana Fernández

Calleja compartía el consejo en su tik tok y decía lo siguiente: “No es Alaska, no... Es Peña Ubiña, mi montaña favorita, espectacular y maravillosa que compartimos asturianos y leoneses. ¡Estaba esperando unas condiciones así para que la podáis disfrutar todos y os animes a conocerla! Aquí empezó todo..”

Una cumbre que impone sin levantar la voz

En Viajar, no nos extraña está elección de Calleja, pues la montaña es una auténtica maravilla. Y es que, Peña Ubiña alcanza los 2.417 metros de altitud y es la montaña más alta del macizo de Ubiña, uno de los conjuntos más espectaculares de la Cordillera Cantábrica. Su silueta, robusta y limpia, domina el paisaje con una autoridad tranquila. No es afilada ni agresiva, es rotunda, evaucadora. Y eso, para los amantes montañeros, es un espectáculo (y para los que no, también).

Se alza justo en la frontera natural entre Asturias y León, una línea invisible que aquí no separa, sino que suma. Desde cualquiera de sus vertientes (la asturiana o la leonesa) el ascenso exige respeto, buen tiempo y cabeza fría. No es una montaña técnica en exceso, pero sí seria. Y eso, para muchos montañeros, es parte de su atractivo.

Asturias y León, una montaña compartida

Ubiña pertenece a dos territorios y a una misma cultura de montaña. Desde Asturias, forma parte del Parque Natural de Las Ubiñas-La Mesa, declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO. Desde León, se integra en un paisaje de puertos altos, brañas y valles ganaderos que han moldeado la vida durante siglos.

Paisaje montañoso de Las ubiñas.

Paisaje montañoso de Las ubiñas.

/ Istock / Gabriel Galgoczy

Esta condición fronteriza es clave para entender por qué Calleja habla de “compartir”. Ubiña no entiende de límites administrativos, por una vez. Es una montaña de paso, de encuentro y de rutas que se cruzan. Un lugar donde la naturaleza manda y te ofrece una perspectiva única sobre la vida.

Un ascenso clásico y exigente

La ruta más habitual parte del refugio de Meicín, en la vertiente asturiana, y asciende por canales y laderas que ofrecen un desnivel considerable. Por su parte, desde la vertiente leonesa, el acceso por Tuiza de Arriba ofrece una aproximación más larga y solitaria, muy valorada por quienes buscan ambiente de alta montaña sin masificación. Además de la cima principal, el macizo es ideal para travesías circulares, combinando collados como el Terreros o el Ronzón, y para rutas invernales cuando la nieve transforma por completo el paisaje.

Macizo nevado de Peña Ubiña.

Macizo nevado de Peña Ubiña.

/ Istock / Jose Luis Alvarez Esteban

Y es que, en invierno, Ubiña se transforma; nieve, hielo y condiciones alpinas que elevan el nivel de dificultad y convierten la montaña en terreno solo para gente preparada. No es un paseo, os lo advertimos. Y precisamente por eso es tan valorada entre montañeros.

Una elección que dice mucho

Que Jesús Calleja señale Peña Ubiña como su montaña favorita es una absoluta declaración de principios. Habla de raíces, de respeto por lo cercano y de una forma de entender la aventura que no siempre va ligada a lo más lejano o extremo. Ubiña sigue ahí, compartida entre asturianos y leoneses, esperando a quien se acerque con humildad. Y quizá esa sea su mayor lección, la de que no todas las montañas que marcan una vida están al otro lado del mundo, ni se llaman Everest. Algunas están más cerca de lo que creemos.

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