El jardín más bonito del mundo es uno de los más desconocidos y se encuentra en un precioso pueblo de Alicante
Escogido por expertos como uno de los 150 jardines más bellos del mundo, este lugar es un auténtico paraíso de tranquilidad y belleza en plena y bulliciosa Costa Blanca.

La paz y la tranquilidad que aporta la naturaleza no la aporta nada más en esta vida. En España contamos con multitud de parajes y sitios preciosos que nos hacen olvidar los pequeños inconvenientes del día a día y que nos transportan a lugares únicos. Todas estas sensaciones son posibles con solo viajar hasta nuestro protagonista de hoy, un jardín que se ha convertido en el modelo por excelencia de la jardinería mediterránea y que cuenta con algo más de 700 especies de plantas autóctonas que le aportan una esencia única e inigualable.
Construido en la sobre poblada y bulliciosa Costa Blanca, este jardín es un respiro, un oasis de belleza que sorprende a todo aquel que tiene el placer de visitarlo. Descubre uno de los jardines más bonitos del mundo, que ha sido escogido por expertos para formar parte en una selecta lista de los 150 jardines más bellos del mundo. Este maravilloso jardín no está muy lejos, solo hay que viajar hasta Alicante. ¿Me acompañas?

El sueño de un empresario que abandonó el éxito para perseguir su sueño: así nació el Jardín de L’Albarda
Como te he adelantado, no hace falta irse muy lejos para ver uno de los jardines más bonitos del mundo. Hoy nos trasladamos hasta Pedreguer, un precioso pueblo al noroeste de Alicante, muy próximo a la costa, en donde encontramos un jardín de estilo renacentista salpicado por la jardinería mediterránea, algo que lo hace único en el mundo. Este jardín es invención de un solo hombre: Enrique Montoliu, que hace ya 45 años que abandono su exitosa carrera empresarial para buscar un huerto en el que desarrollar su sueño, un jardín en el que dedicar el resto de su vida. Y aquí inicia el camino del Jardín de I´Albarda, con la compra de una finca con bacanales de limoneros en el pueblo alicantino de Pedreguer.

Primero construyó una gran casa de estilo clásico que acompañaría a la perfección con ese jardín que comenzó a idear y dar forma en 1990. Con 50.000 metros cuadrados, Enrique hizo absoluta magia con estos terrenos, implementando especies autóctonas intercaladas con palmeras y rosas, que le dan en la actualidad una gran biodiversidad botánica. Con un marcado estilo renacentista, este jardín esconde secretos en todos sus rincones: templetes, gárgolas, fuentes... Algo que hay que descubrir paso a paso y dejándose llevar por la flora y fauna del jardín.

FUNDEM, una de las partes más esenciales de L’Albarda
Una de las partes más importantes de este jardín, y sin el que no podríamos estar hoy hablando de él es sin duda FUNDEM. Enrique, tras ver el gran valor biológico que aportaban las especies autóctonas, fundó en junio de 1996 una entidad privada sin ánimo de lucro a la que nombró Fundem: una fundación dedicada enteramente a la conservación de la fauna y flora mediterránea, esa que reina en el jardín de L´Albarda y que le aporta ese toque único. Enrique donó el jardín a la fundación, que se encarga principalmente de preservar terrenos de nuestro país con gran valor, tanto biológico como arquitectónico, para que podamos visitarlos.

Visitar el Jardín de L’Albarda, un auténtico sueño
Como te he comentado, este fabuloso jardín está ubicado en el pequeño pueblo de Pedreguer, a tan solo 10 minutos de Denia y a 15 minutos de Jávea, en la provincia de Alicante. No necesitas reservar antes de ir y puedes visitarlo todos los días de la semana en horario de 10:00 h a 14:00 h, sacando tu entrada en taquilla por 7 € o en su página web oficial. Aparte de la visita normal, durante el trascurso del año ofrecen talleres y conciertos en el jardín que son una manera muy diferente y recomendada de disfrutar de este espacio.

Ya te he advertido, no hace falta irse lejos para encontrar cosas maravillosas. El jardín de L´Albarda es un auténtico regalo para todos los sentidos, y su visita será una experiencia única, te lo aseguro.
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