Baleares a un 'blink'

El 'blink' es ese concepto anglosajón que nos acerca un poco más a eso que tenemos en mente y a veces no llegamos a materializar. A tocarlo con las manos, a sentirlo con los ojos cerrados… pero los abrimos y ya estamos, en pleno otoño y disfrutando de una temperatura y un clima que nos devolverán a la naturaleza. ¡Ya hemos llegado: estamos en Baleares!

Viajar para Agencia de Estrategia Turística de las Illes Balears (AETIB)
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Foto: Inventum

Rodeadas por nuestro mar más personal y ensalzado, las Baleares son, además de un oasis a tiro de piedra, un lugar donde llenar los pulmones de aire fresco, donde perderse por rincones secretos, brindar por la felicidad o, por qué no, renovar el armario con las propuestas textiles boho chic más rompedoras. Vayamos por partes. La temperatura media en las islas en otoño comprende una horquilla de los 29 °C a 17 °C y rara vez baja de los 13 °C. 

Dalt Vila (Ibiza). | D. R.

Atendiendo a lo bondadoso del clima, hay que destacar que esto permite que las islas sean un destino perfecto para disfrutar los 365 días del año. Y cuando llega el invierno, en ellas se pueden practicar deportes al aire libre, disfrutar de su naturaleza, de sus pueblos de interior, de su cultura... y todo con la seguridad de que tendremos un tiempo cálido y agradable para esta época del año. Además, las islas están perfectamente conectadas con los principales aeropuertos españoles y en menos de 2 horas podremos acceder a ellas. Mallorca, Menorca e Ibiza tienen conexiones aéreas diarias con casi todas las provincias españolas y con la mayoría de capitales europeas. Los puertos de estas más el de Formentera tienen magníficas conexiones con las costas peninsulares, por lo que se muestran como una opción muy ecológica y económica.

Isla Dragonera (Mallorca). | Sebastià Torrens

Otro motivo por el que merece la pena una buena escapada a las Islas Baleares es la gastronomía: arroces, sobrasadas y ensaimadas son clásicos, pero no podemos dejar de mencionar las cocas, los quesos o el tumbet. 

Llegar a Baleares es abrir una ventana a infinitas sensaciones. Es dejar que nos inunde una luz única en el mundo como la de Formentera, sentir la paz de los verdes caminos de Menorca, descubrir el gran patrimonio histórico de Mallorca y atesorar momentos vibrantes e irrepetibles como los de Ibiza.