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La isla de Alicante que pasa de 50 habitantes a más de 5.000 turistas al día en verano: el SOS de la isla habitada más pequeña de España, declarada Reserva Marina

La isla frente a Santa Pola pide a gritos una tregua debido a que, cuando llega el verano, queda completamente saturada.

La isla habitada más pequeña de España llega a recibir más de mil turistas por habitante

La isla habitada más pequeña de España llega a recibir más de mil turistas por habitante / Istock / Alberfb

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Como todo en la vida, los viajes también se guían por modas. Hace unos años, todo el mundo visitaba Venecia, por ejemplo, hasta que implantaron una tarifa de acceso al centro histórico porque la afluencia turística era demasiado para los que vivían allí, y eso que es una ciudad de más de 260.000 habitantes. Si Venecia ya ha alcanzado un límite turístico, la isla de Tabarca, frente a Santa Pola, más todavía, contando en verano con unos mil turistas por habitante cada día.

Frente a la costa de Alicante, la isla habitada más pequeña de España ha pedido mayor autonomía administrativa de la provincia para gestionar un espacio completamente desbordado. Simplemente quieren poder organizar con más cercanía los recursos y servicios sin depender de estructuras administrativas que están muy alejadas de la realidad del día a día. Y es que no es nada extraño que los viajeros se sientan atraídos por este pedazo de tierra de 30 hectáreas.

La isla habitada más pequeña de España parece un escenario de película: casco antiguo amurallado, vida callejera y Reserva Natural Marina

Adriana Fernández

Riqueza marítima en 30 hectáreas

Su tamaño exacto es de 1.800 por 400 metros y cuenta con unos 50 habitantes durante el año que crecen considerablemente durante el verano. Forma parte del archipiélago donde también flotan los islotes de Nao, La Galera, La Cantera y la propia Tabarca. La última tiene solo dos calles principales, seis callejones, una plaza, unos diez hoteles y apartamentos vacacionales y algún que otro restaurante y tienda de regalos. Todo declarado Conjunto Histórico-Artístico.

Tabarca, la isla habitada más pequeña de España

Tabarca, la isla habitada más pequeña de España / Istock / Hector Regueiro

Aunque lo más destacado es que sus aguas son Reserva Natural Marina, la primera reserva marina del país que se declaró en 1986. Este reconocimiento la sitúa como un referente en la conservación del Mediterráneo, teniendo bajo sus aguas praderas de posidonia que mantienen uno de los ecosistemas más valiosos de la costa. Este valor natural atrae a buena parte de sus visitantes, que normalmente toman un barco desde Santa Pola para pasar el día allí.

La isla que tomaron los piratas

La única manera de llegar a ella es precisamente atravesando el mar, así que, al menos, esa frontera natural puede frenar un poco la masificación. Aun así, la atracción sigue existiendo, igual que la percibieron los piratas musulmanes que la utilizaron como refugio. Fueron esas incursiones de los barcos piratas las que obligaron al rey Carlos III a fortificar la isla y repoblarla en 1760. Aquella muralla es la que hoy sigue cubriendo todo el perímetro y puede recorrerse a pie.

La iglesia histórica de Tabarca, con el mar a sus pies

La iglesia histórica de Tabarca, con el mar a sus pies / Istock / Wirestock

Todavía se conservan tres entradas en la muralla: la Puerta de San Rafael frente al puerto; la de San Gabriel donde se hallaron restos romanos y una necrópolis; y la de San Miguel, de la misma época que la iglesia de San Pedro y San Pablo, erigida en 1779, pero con inspiración barroca. Además de todas estas construcciones que datan del siglo XVIII, Tabarca cuenta con otros rincones espectaculares que llaman la atención de los viajeros.

Calles blancas en la isla de Tabarca

Calles blancas en la isla de Tabarca / Istock / sanniely

Como la antigua Casa del Gobernador que hoy es un hotel, el Museo de Nueva Tabarca o las Cuevas del Llop Marí. En cuanto a playas aptas para el baño, solo tiene una con algunas calas como la de Birros i la Guàrdia, a las que se puede llegar en barco. Del siglo XV es la Torre de San José y del XIX el faro, desde donde se puede contemplar uno de los atardeceres más impresionantes. Aunque nadie prohíbe la visita, desde Viajar instamos a que se haga con infinito respeto.