Infinitos fines de semana en Extremadura

Una única escapada no es suficiente. Se necesita mucho más que un fin de semana para seguir la huella de árabes y romanos por pueblos y ciudades, caminar por juderías laberínticas o sentarse a contemplar plazas monumentales mientras se degusta un plato de migas o una caldereta de cordero. Hay muchos caminos para vivir Extremadura.

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Foto: Ivan Soto Cobos/Shutterstock

Atravesada de sur a norte por la Vía de la Plata, Extremadura tiene en sus pueblos y ciudades la huella del paso de culturas y civilizaciones. Esa riqueza histórica y patrimonial compite cuerpo a cuerpo con una naturaleza que invita a partes iguales a la contemplación y al turismo activo. Seguimos cinco rutas de las muchas posibles para empezar a conocer esta tierra.

Cáceres monumental

Casco antiguo de Cáceres. | Luis Pizarro Ruiz/Shutterstock

Todo en esta ciudad es un monumento. No es por casualidad que sea una de las ciudades joya de España, reconocida como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.  Para descubrir el porqué basta con pasear por su casco histórico, que conserva un conjunto arquitectónico y renacentista único y perfectamente conservado. A la vuelta de cada esquina descubriremos palacios, conventos, torres, arcos, casas solariegas...

Otro buen motivo para planear un fin de semana en Cáceres es conocer el Museo de Arte Contemporáneo Helga de Alvear, con su flamante nueva sede inaugurada la pasada primavera. En su interior se reúne la que es, probablemente, la colección privada de arte contemporáneo más completa de Europa, con más de 3.000 obras de más de 500 artistas de los cinco continentes.

Hervás y Plasencia

Catedral de Plasencia (Cáceres). | Ruben Martinez Barricarte/Shutterstock

En el Valle del Ambroz, en plena Vía de la Plata, nació este pueblo en el siglo XII a partir de una ermita erigida por los templarios. Tuvo después una pujante comunidad judía de la que da testimonio una de las juderías mejor conservadas de España, con sus callejuelas laberínticas y sus casitas de adobe y madera. El paseo por Hervás nos llevará también hasta la iglesia de Santa María de la Asunción de Aguas Vivas y al palacio barroco de los Dávila. Continuando con rumbo sur, llegaremos a Plasencia, bella urbe a orillas del río Jerte que fue lugar estratégico para romanos y árabes y reconquistada por alfonso VIII. Palacios, casas nobles, murallas y torres defensivas, así como importantes construcciones religiosas como la Catedral la dotan de un casco antiguo verdaderamente monumental.

Guadalupe y Geoparque Villuercas-Ibores-Jara

Monasterio de Guadalupe. | Jose Luis Rueda/Shutterstock

La imponente presencia del Real Monasterio de Santa María de Guadalupe domina esta villa y el paisaje circundante. Este templo, uno de los lugares de peregrinación más importantes de Europa, alberga un magnífico claustro mudéjar, un espectacular coro y obras de arte de Zurbarán, Goya, El Greco y Juan de Flandes. En la plaza, sin perder de vista el monasterio, hay numerosos restaurantes y terrazas donde disfrutar de la gastronomía de la zona, antes de continuar el paseo por el barrio antiguo, con sus soportales de madera repletos de macetas. 

Para los amantes de la naturaleza y el senderismo es imprescindible completar la escapada recorriendo el Geoparque, un enorme macizo montañoso erosionado durante millones de años, donde rocas y los fósiles explican la historia de la Tierra. Desde el risco de la Villuerca, el punto más alto del parque, se pueden contemplar un magnífica panorámica natural engrandecida por la vista del Monasterio en todo su esplendor.

Mérida y termas de Alange

Teatro romano de Mérida. | Marisa Estivill/Shutterstock

Pasear por Mérida y su conjunto monumental será como ir marcha atrás en la Historia hasta los tiempos del Imperio Romano. La huella de esta civilización está presente a cada paso: el Anfiteatro, el Teatro Romano, el templo de Diana, el Arco de Trajano, el Puente Romano... Este recorrido por los lugares más emblemáticos debe completarse con la visita al Museo Nacional de Arte Romano, un edificio firmado por Rafael Moneo, que alberga la colección más importante de España de arte de esa época. 

Pero un fin de semana con carácter cien por cien 'romano' no puede culminar sin disfrutar de las termas de Alange, que forman parte del conjunto arqueológico declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1993. Se trata de un espacio singular cuyas aguas medicinales  harán sentir al viajero como un auténtico emperador. 

Badajoz y Olivenza

Vista de Olivenza (Badajoz). | Enrique Rojas/Shutterstock

Su ubicación, al sur de Extremadura y junto a la 'raya' con Portugal, determina no solo el patrimonio histórico-artísitico de estas poblaciones, sino también sus costumbres, sus tradiciones y el carácter de sus gentes que nacen de la mezcla de dos culturas vecinas, la española y la portuguesa. En Badajoz se puede visitar una de las mejores Alcazabas de España y una de las más grandes del mundo. Junto a ella se encuentran la Plaza Alta, con soportales y pinturas geométricas que datan del barroco, y la Plaza de San José,  con las casas más antiguas de la ciudad, las casas mudéjares,  convertidas en Oficina de Turismo y sede de recepción de visitantes. Otros de los puntos más destacados son la Puerta de Palmas, la ermita de la Soledad y los edificios de La Giralda y las Tres Campanas.

En menos de media hora por carretera, entre dehesas de encinas y alcornoques se llega a Olivenza. Esta localidad asentada al filo del río Guadiana, perteneció en el pasado al país vecino. Fue durante esa etapa portuguesa cuando se erigió la villa fortificada repleta de casas blancas, edificios con arcadas, toques manuelinos y suelos adoquinados que, desde 2019, forma parte de la lista oficial de los Pueblos más bonitos de España.