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El monasterio de Cataluña considerado una de las muestras románicas más destacadas del mundo: está en uno de los paisajes más bonitos de España

Este monasterio en la sierra de Rodes combina paisajes de postal, un románico que sobrecoge y una historia de su pasado que contar.

El imponente monasterio con siglos de historia y leyendas a sus espaldas.

El imponente monasterio con siglos de historia y leyendas a sus espaldas. / Istock / Abilio Lemos

En lo alto de la sierra de Rodes, dominando la postal de Cap de Creus y con el Mediterráneo a sus pies se alza imponente el Monasterio de Sant Pere de Rodes. Una joya del románico catalán que fue declarado Bien Cultural de Interés Nacional el cual guarda siglos de historia, disputas y secretos entre sus muros de piedra.

Visitarlo es asomarse a la grandiosidad de uno de los conjuntos monásticos más destacados de Cataluña. Su construcción, que data del siglo IX, sigue dejando con la boca abierta a quien se atreve a coronar la montaña. De hecho, fue un punto conocido por ser destino de peregrinación al ser zona de paso hacia Roma y Tierra Santa. Y en la actualidad, sigue formando parte de rutas de peregrinaje al marcar el inicio de una ruta del Camino de Santiago.

Vistas del monasterio de San Pedro de Roda.

Vistas del monasterio de San Pedro de Roda. / Istock / Ludwig Deguffroy

Entre mar y montaña

El primer impacto de Sant Pere de Rodes no es solo su arquitectura, sino el lugar donde se construyó. A más de 500 metros de altitud, el monasterio domina todo el paisaje del Alt Empordà y el Cap de Creus, con vistas que, en los días claros, permiten ver incluso el Golfo de Roses y más allá. Su ubicación no es casual. Como muchos centros de poder en la Edad Media, fue levantado en un lugar estratégico y de difícil acceso, ideal para garantizar su defensa y, de paso, impresionar a propios y extraños.

Vista áerea de Sant Pere de Rodes.

Vista áerea de Sant Pere de Rodes. / Istock / Ludwig Deguffroy

El camino de subida es casi una peregrinación en sí mismo y, al llegar, uno entiende por qué este monasterio fue uno de los centros de poder espiritual, político y económico más importantes de la Cataluña medieval.

Un románico que sobrecoge

El monasterio de Sant Pere de Rodes es considerado una de las obras maestras del primer románico catalán. Su iglesia, consagrada en el año 1022, es un prodigio de ingeniería para la época. Los grandes pilares y arcos que soportan las naves muestran la solidez y la sobriedad de este estilo, pero también su grandeza. Uno de sus elementos más llamativos es el campanario de planta cuadrada, que se alza como un faro de piedra sobre el conjunto. También destaca el claustro, que invita al paseo y al silencio, rodeado de columnas y capiteles que aún hoy conservan detalles esculpidos de una delicadeza sorprendente.

Monasterio Sant Pere de Rodes.

Monasterio Sant Pere de Rodes. / Istock / Hector Martinez

Además, se pueden visitar las antiguas dependencias monásticas: el refectorio, la bodega, las celdas y la sala capitular, que nos transportan a la vida cotidiana de los monjes benedictinos que habitaron estas piedras.

Leyendas y reliquias

Pero más allá de su arquitectura, Sant Pere de Rodes fue famoso en la Edad Media por albergar valiosas reliquias, lo que convirtió el monasterio en un punto de peregrinación clave. Se decía que aquí se guardaban restos de San Pedro y otros santos.

Monasterio Sant Pere de Rodes.

Monasterio Sant Pere de Rodes. / Istock / Ludwig Deguffroy

La tradición cuenta que las reliquias llegaron al lugar durante la persecución de los cristianos en Roma y que fueron escondidas en este rincón del mundo por unos monjes que buscaban refugio. Sea o no cierto, lo que es innegable es que el monasterio atrajo a peregrinos y devotos de toda Europa.

Monasterio Sant Pere de Rodes en Ctaluña.

Monasterio Sant Pere de Rodes en Cataluña. / Istock / Tunatura

Hoy, el monasterio es uno de esos lugares donde historia y paisaje se dan la mano. Visitarlo es disfrutar de una lección de arte románico en un entorno natural privilegiado. Tras el recorrido, merece la pena perderse por los senderos que rodean la montaña o acercarse hasta la cercana Port de la Selva para rematar la jornada junto al mar. Además, la visita incluye un centro de interpretación que permite entender mejor la historia y el contexto de este conjunto monumental, declarado Bien Cultural de Interés Nacional.