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La imponente iglesia románica Patrimonio de la Humanidad escondida en un pueblo de Lleida de 92 habitantes: del siglo XII y a 1400 metros de altitud

Es uno de los pueblos con mayor concentración de patrimonio por habitantes de España.

El diminuto pueblo de menos de 80 habitantes que esconde dos iglesias románicas del siglo XII

El diminuto pueblo de menos de 80 habitantes que esconde dos iglesias románicas del siglo XII / Istock

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El legado románico en Lleida es uno de los más singulares de España. No tanto en cantidad (ese título se lo lleva Palencia, por la enorme densidad de ermitas, iglesias y monasterios que guarda en todo el territorio), pero sí en calidad. Y es que, según los expertos, Lleida concentra uno de los conjuntos románicos más excepcionales de España, especialmente en el Pirineo.

Románico a los pies de los Pirineos

Románico a los pies de los Pirineos / Istock

El Valle de Boí (o La Vall de Boí) es el lugar al que nos estamos refiriendo, un territorio de alta montaña que reúne nueve templos románicos inscritos conjuntamente como Patrimonio Mundial por la UNESCO desde el año 2000. Y aunque alguien pueda pensar que nueve son pocos, nada más lejos de la realidad: incluso el Ministerio de Cultura destaca que no existe otro lugar en Europa con un conjunto de iglesias tan notable, construido en un mismo periodo y con una unidad estilística tan clara.

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Adriana Fernández

Dos templos románicos que son Patrimonio de la Humanidad

Dentro del territorio, hay un pequeño pueblo, minúsculo, que añade un punto más de excepcionalidad, porque, a pesar de tener solo 79 habitantes, él solito esconde dos iglesias románicas que son una fantasía. Y es precisamente el lugar al que queremos viajar hoy desde estas líneas.

Dos iglesias románicas en un pueblo de menos de 80 habitantes

Dos iglesias románicas en un pueblo de menos de 80 habitantes / Istock / Toni Sanchez Poy

Durro es una pequeña localidad del Valle de Boí, situada a unos 1395 metros de altitud y en una posición elevada sobre el valle del río Noguera de Tor y relativamente apartado de las principales vías de comunicación. Y si nos interesa es porque es uno de los pequeños núcleos que forman parte de ese extraordinario conjunto románico del valle gracias a sus dos templos: La Nativitat de Durro y Sant Quirc de Durro, dos iglesias que están dentro de los nueve templos protegidos por patrimonio en este territorio.

La iglesia más espectacular

La Nativitat de Durro es, probablemente, la más espectacular de las dos iglesias románicas de Durro. Levantada en el siglo XII, tiene una sola nave, bóveda de cañón y un potente campanario cuadrado de cinco pisos, decorado con arcos lombardos y dientes de sierra. Su portada está protegida por un porche y tiene columnas, capiteles, arquivoltas decoradas y un crismón.

Una joya escondida en el Valle del Boí

Una joya escondida en el Valle del Boí / Istock

Lo interesante es que, además de la Natividad, en el término municipal de Durro se encuentra la ermita de Sant Quirc (San Quirce), también incluida dentro del conjunto románico catalogado como Patrimonio Mundial. Es una pequeña ermita románica del siglo XII, situada en un promontorio a unos 1500 metros de altitud, desde el que se obtienen unas vistas muy buenas sobre el valle.

Juntas forman uno de los conjuntos arquitectónicos más bellos y completos de la zona. Si a ello le sumamos el paisaje que lo rodea, se convierten en algo absolutamente excepcional para descubrir en otoño. Y es que Durro está, como decíamos, en el corazón del Valle de Boí, rodeado de alta montaña y muy cerca del Parque Nacional de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici. El contraste entre las casas de piedra y pizarra, la iglesia románica, las montañas y el cambio de color otoñal tiene algo difícil de encontrar en otros lugares de España.